Lo importante es que no se repita


Explicaba ayer la versión de la Municipalidad de Guatemala, expuesta detalladamente por el subgerente técnico de Empagua, ingeniero Hugo Vásquez, respecto al hundimiento en el barrio San Antonio y al final dije que nos podí­amos pasar casi la vida discutiendo si la versión municipal es válida o si lo es la de miembros del Colegio de Ingenieros y de otros expertos que atribuyen el problema a falta de mantenimiento, sobre todo de los reguladores de caudal. Creo que lo puntual en este caso, y en lo que tiene que haber una disposición de todos a buscar la verdad, es evitar que se repita ese fenómeno en otros lugares de la ciudad y para ello es importante determinar con precisión las causas.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

Desafortunadamente el factor polí­tico influye ahora, porque obviamente ese hundimiento será tema de campaña y eso enturbia la posibilidad de una investigación totalmente independiente que establezca qué ocurrió realmente en el lugar y si es cierto que hubo un problema de terreno por la erosión causada por el rí­o subterráneo o si lo que hubo fue falta de mantenimiento a la red de drenajes y colectores. Pero es irresponsable anteponer los intereses polí­ticos y no agotar los medios para realizar un estudio cientí­fico y profundo, que ofrezca conclusiones determinantes, porque por una u otra razón puede repetirse el fenómeno en otros sitios.

No olvidemos que si realmente se trata de un problema geológico, como dice la Municipalidad, todo ese sector está en riesgo y hay que actuar para evitar que el barrio San Antonio y la colonia Las Alondras puedan sufrir nuevos hundimientos que cobren más vidas humanas y causen daños materiales. Si, por el contrario, se trata de un problema de falta de mantenimiento, hay que suponer que en otros lugares de la ciudad podrí­a ocurrir exactamente lo mismo, independientemente de las condiciones de terreno.

Honestamente vi preocupado al alcalde ílvaro Arzú por lo que aún pueda ocurrir y por la dimensión del problema. Por supuesto que el tema polí­tico le preocupa, pero más noté interés por buscar medidas de precaución para evitar nuevos daños en el futuro cercano, sobre todo ahora que se viene el invierno y nadie puede predecir cómo se comportarán las paredes frágiles que hay en el enorme agujero ni cuánta agua llegará al hoyo antes de que se construya el tramo que desviará las aguas servidas y de lluvia para volverla a interconectar con el gran colector en otro sitio, a unos sesenta metros de donde está el agujero.

No me siento con la capacidad de calificar cuál de las tesis es más acertada y precisa, pero creo que tanto los ingenieros que creen en el problema del mantenimiento como los técnicos de la Municipalidad, tienen que formar parte de un esfuerzo por investigar el problema. Hay que entender que los que participaron en el diseño del colector y en su construcción, defenderán a capa y espada su trabajo y que lo mismo harán con su chance los actuales ingenieros de la Municipalidad. Por ello la evaluación de sus versiones tiene que ser encomendada a un grupo independiente, de técnicos de la ingenierí­a civil y de la geologí­a, porque saber qué pasó sí­ es importante y yo dirí­a que hasta crucial para garantizar que no se repita el fenómeno.

Para mí­ lo importante es prevenir una nueva catástrofe en la zona 6 o en cualquier otra de la ciudad y para ello es determinante y absolutamente necesario establecer sin matices polí­ticos ni intereses particulares, qué provocó ese hundimiento. Asumir las responsabilidades es algo que no acostumbramos en Guatemala, pero aunque cueste lo debemos hacer.