Lluvia de crí­ticas a pacto que fortalece a Peronismo


El arco opositor argentino disparó artillerí­a pesada hoy contra el acuerdo sellado entre el ex presidente Néstor Kirchner (2003-2007) y su ex ministro de Economí­a Roberto Lavagna, con miras a fortalecer el desarticulado Partido Justicialista (PJ, peronista), en el poder.


«Es lamentable y patético lo de Lavagna», dijo el presidente de la Unión Cí­vica Radical (UCR, socialdemócrata), Gerardo Morales, para quien el ex ministro «cayó en la trampa del sistema de cooptación de voluntades que él mismo habí­a denostado».

Morales fue compañero de fórmula de Lavagna en las elecciones presidenciales de octubre pasado, cuando el ex ministro se presentó al frente de una coalición de peronistas disidentes y socialdemócratas que obtuvo 3,2 millones de votos (16,9%) con un discurso crí­tico del estilo kirchnerista.

Lavagna, peronista disidente, llegó en tercer puesto en los comicios que llevaron a la presidencia a Cristina Kirchner (45,2%), mientras la socialcristiana Elisa Carrió obtuvo el segundo lugar (23,04%).

«Lavagna era el candidato principal del radicalismo, con lo cual hay una estafa enorme a los radicales que votaron a su partido», dijo Carrió, lí­der de la Coalición Cí­vica (CC), que nuclea a liberales, socialdemócratas y socialistas.

«Mucha gente fue inducida a un voto equivocado. Un ex ministro del oficialismo no podí­a ser la alternativa» en las elecciones, señaló a su vez el ex candidato presidencial derechista Ricardo López Murphy.

El acuerdo entre Kirchner y Lavagna, conocido ayer, fortalece en el escenario polí­tico al PJ, que se encuentra intervenido judicialmente.

Suma además un fuerte respaldo a la nominación de Néstor Kirchner como presidente del PJ en el congreso partidario a convocarse presumiblemente en marzo.

El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, celebró el acuerdo y definió a Lavagna como un progresista que «tiende a poner en el centro de sus ideas el desarrollo y el crecimiento económico».

«Lavagna viene intentando representar a un espacio del justicialismo que tiene diferencias con el gobierno, (pero) que comparte los grandes lineamientos. En lo interno, reconoce el liderazgo claro de Kirchner», agregó.

Al confirmar el entendimiento, el ex presidente habí­a dicho que con Lavagna coinciden «en la necesidad de reorganizar el Justicialismo como un partido de centro progresista, respetando la diversidad interna y dando espacio a las distintas expresiones partidarias».

El acuerdo apunta además a ampliar la base polí­tica del gobierno de Cristina Kirchner.

Los Kirchner habí­an apostado a conformar una fuerza propia de signo peronista progresista por fuera del PJ, pero, terminada su gestión, el ex presidente se lanzó al rearmado y la conducción del tradicional partido.

Como ministro del ex presidente, Lavagna negoció con fuerte quita la mayor moratoria contemporánea de la deuda pública por 81.800 millones de dólares entre 2003 y 2005.