Encima que nuestra Selección Nacional de Futbol quedó eliminada de participar en el próximo Campeonato Mundial y como si ya se nos hubiera olvidado la ridícula sentencia impuesta al expresidente del Congreso Eduardo Meyer, nos cayó la granizada noticia que otro juez dispuso reducir la caución económica del que fuera Ministro de Gobernación, Salvador Gándara, de Q15 millones a Q1 millón, por el juicio que se le sigue por el fraude cometido con motivo de la construcción de la cárcel de Fraijanes.
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¿Cómo se siente usted, estimado lector, que ha trabajado honradamente para ganar su sustento diario?; ¿tendrá motivación para seguir haciéndolo cuando comprueba que en nuestro terruño lo que menos se aprecia es la honestidad, la rectitud y la transparencia en actos y comportamientos? Esa y no otra es la causa del porqué el Congreso no aprueba la leyes que podrían combatir la corrupción. Lo que vale es el cinismo y la desfachatez.
A cualquiera se le caen las alas. Peor cuando sabemos que Gándara tiene otros vínculos delictivos por haber autorizado contratos muy superiores a los Q100 millones y de ejemplos como este, surge la frustración generalizada en nuestra población. Platique usted con el señor que vende “shucos” en la esquina del trabajo y verá cómo cada día reduce su negocio porque a la gente ya no le aguanta el pisto para nada, sin embargo, se anuncia con bombos y platillos que gozamos de una inflación “controlada”. Converse usted con la señora de la tienda del barrio que le provee de los artículos de primera necesidad y comprobará que la inseguridad es insoportable, pero se publicita que la criminalidad está descendiendo, como que nadie ignora que los diputados viven hartándose en los restaurantes del Centro Histórico a costillas de las cajas chicas que el pueblo le consiente al Congreso. Vean qué caso y encima ¡Nuestra Selección volvió a quedar eliminada!
Bien sabemos que con quejarnos no ganamos nada, como tampoco que la solución a los problemas políticos que nos afligen están a la vuelta de la esquina pero, ¿por alguna parte debiéramos empezar, no le parece? Si hacemos cuentas, quedan apenas dos años para que inicie la tronazón de la politiquería electoral, por lo que el tiempo ya es cortísimo para seguir esperando que el maná nos caiga del cielo. ¿Por qué no empezar entonces con una masiva exigencia ciudadana para reformar la Ley Electoral (no la Constitución, como mañosamente se pretende) para cambiar al menos, el sistema para elegir diputados? O ¿Estará usted dispuesto a seguir permitiendo la pésima organización, el desmadre en las plenarias y comisiones, la excesiva burocracia y la corrupción imperante en el Organismo Legislativo? No, perdonen, pero sinceramente no concibo seguir sentado a la orilla de la banqueta esperando que políticos todavía más malacates, puedan ser los que nos den soluciones, que en honor y conciencia solo al electorado corresponde.