Llora sangre


Me veo en la obligación de expresar que llora sangre el hecho que Guatemala ha logrado merecer el primer lugar en América Latina y el Caribe en cuanto al número de guatemaltecos que se encuentran en pobreza y extrema pobreza, que a nivel mundial tenemos el cuarto lugar en los niveles de miseria.

Juan Francisco Reyes López
jfrlguate@yahoo.com

La información anterior se proporcionó en un desayuno que se realizara el dí­a 31 de marzo en el salón La Ceiba I del hotel Camino Real, evento que se organizó para invitar a editores, jefes de redacción y periodistas de los diferentes medios de comunicación, a quienes se buscaba motivar para que asistieran al seminario sobre «Las nuevas estrategias para reducir la pobreza extrema en América Latina».

 

De quién es la responsabilidad de afrontar y resolver este lamentable hecho, de todos. El origen de la pobreza y de la extrema pobreza se viene produciendo de la época colonial, de la Independencia de Centroamérica hasta el dí­a de hoy.

 

No es bajando de un helicóptero en Camotán o Jocotán, cargando unas pocas libras de ayuda alimentaria, acompañado de elegantes y distinguidas dama y algunos amigos tomando fotos, como vamos a resolver o ayudar a solucionar el problema. Tampoco es una tarea que exclusivamente pueda solventar un solo gobierno o un grupo de expertos, la tarea es de todos.

 

Como se evidenciara y comprobara en el gobierno del que fui vicepresidente al realizar el mapa de la pobreza y la extrema pobreza, la tercera parte de los municipios del paí­s se encuentran con un enorme problema social como lo es la desnutrición, la carencia de servicios básicos, la malí­sima educación, la falta de salud preventiva y curativa. La responsabilidad de resolverlo es de todos, en especial de quienes más tienen, de quienes más concentran la riqueza. De qué sirve que se publique como recientemente ha acontecido que un grupo de la cúpula económica está abriendo restaurantes en China Continental y otros paí­ses donde solo a ellos beneficia.

 

Serí­a fantástico que después de haberse realizado el Encuentro Latinoamericano Nuevas Estrategias Para Reducir la Pobreza Extrema, con la participación de Naciones Unidas, el Programa Mundial de Alimentos y representantes gubernamentales de Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Guatemala y México, se adoptara sin espavientos ni oposiciones el respeto que merece el derecho humano de combatir la miseria, la deuda social no por populismo, no por caridad sino por obligación social que permita cambiar el esquema que impide las oportunidades de todos los guatemaltecos, especialmente de los que se encuentran en extrema pobreza y en pobreza.

 

¿Qué nos impide hacerlo? Primero que nada los recursos; es decir, impuestos suficientes, ingresos que a través del Estado se apliquen a nivel nacional para combatir la enorme desnutrición en el seno de la madre, en los recién nacidos, en la edad pre-escolar y en la edad escolar.

 

El Estado no es el único medio con el cual se debe de combatir la miseria, la pobreza, la desnutrición, la falta de educación y de salud, perfectamente puede y debe hacerse con programas complementarios a través de las iglesias Católica y evangélicas, de forma paralela también debe de hacerse ese combate, esa lucha porque prevalezca el derecho humano a la vida a través de una polí­tica salarial que mantenga actualizado los salarios mí­nimos, la bonificación salarial, los salarios en general, sea por ví­a exclusiva de esos ingresos o adicionalmente con la participación de las utilidades que se generan mediante la contribución del recurso humano en todas las actividades productivas rentables.