Llegó el ocaso de la UNE


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La Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) sigue el esquema evolutivo de los partidos polí­ticos que triunfan electoralmente y hacen gobierno, pero sufren un intenso desgaste institucional y agonizan hasta desaparecer. Pocas alternativas le quedan ya a la agrupación que una vez dominó el Congreso, presidió el Ejecutivo, se consolidó en el poder local, intentó filtrarse en el Organismo Judicial, y ahora se encuentra en su ocaso. ¿Podrá salvarse del declive polí­tico?

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ENMA REYES
ereyes@lahora.com.gt

Los partidos polí­ticos de la era democrática que llegan al gobierno parecen seguir la misma ruta, y la UNE no es la excepción: Nacen, crecen, triunfan, se desgastan y muy probablemente, mueren.

La experiencia electoral de 2007 que llevó a ílvaro Colom a la Presidencia y a 51 diputados al Congreso no fue nada parecida a las elecciones generales de 2010, en las que el partido ni siquiera consiguió postular a un candidato presidencial.

Pero más importante que la figura del mismo expresidente Colom, fue la de su exesposa, Sandra Torres Casanova, quien durante toda la administración pasada fue el verdadero poder dentro del Ejecutivo, la bancada y el mismo partido.

“La Señora”, como se le conoce en el mundo polí­tico, era la verdadera figura que llevaba la orquesta de muchas de las esferas del paí­s. Según confirman sus más allegados colaboradores que solicitaron omitir su nombre, “ella era la que daba las directrices, con gritos y humillaciones en la mayorí­a de veces, pero a las que respondí­an los secretarios, ministros, mandos medios, diputados y hasta algunos magistrados”, dice uno de estos colaboradores que ya no forma parte de la UNE.

Y agrega “cuando tení­a poder, uno se tragaba ese tipo de cosas. Pero ahora, ella ni siquiera lo agradece y pretende seguir con el mismo tono y trato como cuando estaba a punto de ganar la Presidencia”, concluye.

Aunque en los comicios recién pasados la UNE y la Gran Alianza Nacional consiguieron la elección de 47 diputados, el partido actualmente solo cuenta con 12 curules, debido a la fuga de varios de sus integrantes.

Los que se mostraban leales cuando ostentaban el poder, no tardaron mucho tiempo en darle la espalda a quien fuera el poder consolidado en la administración pasada.

Sandra Torres está arraigada por orden judicial y espera lo que su futuro jurí­dico pueda deparar, luego de constantes denuncias de manipulación de los programas sociales con fines electoreros que quedaron en evidencia en el último proceso electoral.

El diputado Mario Taracena, fiel a su partido, asegura que se está en una etapa de  “reorganización”, pero para los expertos en polí­tica está claro que llegó el ocaso de la UNE.

Esto resultó evidente porque el partido debí­a realizar una asamblea extraordinaria el fin de semana pasado para elegir secretario general –pues legalmente se encuentra acéfalo–, pero obligatoriamente tuvo que ser suspendida debido a que no cuenta con delegados en varios departamentos, pues una gran cantidad ya han abandonado a la agrupación.

Ahora, en su ocaso, la UNE tiene pocas posibilidades de volver con fuerza al ruedo polí­tico, aunque las esperanzas de varios de sus integrantes nunca se pierden.

El apoyo a Manuel Baldizón en el anterior proceso electoral, con la intención que el Partido Patriota no alcanzara el Poder Ejecutivo, fue la tapa al pomo de su futuro polí­tico, dicen los colaboradores cercanos. “Ella sabí­a que era un riesgo, pero así­ lo decidió. Ahora, sin poder y sin dinero, es difí­cil, casi imposible, porque además su principal rival electoral, Manuel Baldizón, sí­ tiene el dinero para seguir adelante y ella misma lo catapultó polí­ticamente. Algo extraordinario tiene que pasar para que ella pueda volver a ser importante, no digamos determinante en el escenario polí­tico”, argumenta.

LAS RAZONES

La UNE se fundó en septiembre de 2002 y participó por primera vez en las elecciones de 2003; entonces Colom fue derrotado en su lucha por la Presidencia y í“scar Berger ocupó la primera magistratura.

La suerte cambió radicalmente en el 2007, cuando los “uneí­stas” se hicieron con el Gobierno y una sólida bancada en el Congreso, además de 104 alcaldí­as municipales.

En el proceso electoral de aquella época, la UNE sufrió de infiltraciones y divisiones que se alargaron durante el ejercicio del poder. Una vez asumido éste, poco tiempo pasó para que el partido oficial entrara en un profundo proceso de desgaste. Los señalamientos por corrupción y politización, especialmente en los programas sociales, se multiplicaron y la desintegración de sus cuadros polí­ticos derivó en su debilidad institucional.

Las acusaciones entre los miembros del partido que ayudaron a la victoria se hicieron sentir y se formaron diversos grupos que respondí­an a diversos y variados intereses.

Según el politólogo Luis Fernando Mack “el principal  error de la Unidad Nacional de la Esperanza, es que politizó todo en la práctica, por la lucha del poder”.

Incluso, en momentos, Colom aseguró que habí­a operadores polí­ticos del partido que se habí­an involucrado en la designación de los miembros del Organismo Judicial, que en el futuro podrí­a tener incidencia con su carrera y el partido.
   
Pero la crisis llegó en el 2010, con las aspiraciones ilegales de Sandra Torres –entonces esposa de Colom– para ser candidata presidencial, aun enfrentando una clara prohibición constitucional.

“La postura de Sandra Torres hizo debilitar la imagen del partido ante la sociedad”, explica Mack. “El desgaste del poder de la UNE fue demasiado y en la opinión publica quedaron muy mal parados; obviamente la gente de la UNE se está retirando  para evitar el desprestigio”, señala.

Finalmente Torres no consiguió ser inscrita como candidata presidencial, pero tras su intento habí­a dejado una estela de crí­ticas y desprestigio para ella y su partido.

No obstante, la situación a lo interno del partido tampoco estaba bien desde hací­a tiempo. Aunque con los mismos intereses, los cuadros siempre estuvieron divididos en grupos con visiones radicalmente distintas, y en medio se encontraban Colom y Torres.

“Algunos desaciertos se debieron a la falta de liderazgo, el tema del clientelismo y no tener una concordancia con el Legislativo; esto fue desmoronando las relaciones entre Roberto Alejos –quien recientemente formó su propio bloque independiente– y Sandra Torres, y también los grupos que surgieron alrededor de ellos, como es Jairo Flores y Orlando Blanco”, opina Franco Martí­nez, analista polí­tico

¿SOBREVIVIR�

Mario Taracena, jefe de bancada de la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), señala que el partido atraviesa un proceso de reingenierí­a y asegura que no le preocupa la partida de más integrantes, como ha ocurrido desde las elecciones hasta ahora. “Esta es una gran oportunidad para hacer una reingenierí­a al partido; buscar liderazgos nuevos”, dijo.

El parlamentario aseguró que en estos momentos no es prioridad en el partido realizar una asamblea general, pues “no desean cometer los mismos errores”. “Por andar corriendo ahorita nos hubiéramos quedado amarrados a una serie de liderazgos que ya están suficientemente desgastados y esto es una nueva oportunidad para oxigenar el partido”, reiteró.

Pero José Carlos Sanabria, analista de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales, considera que este podrí­a ser otro caso más de desgaste en un partido de gobierno, por lo cual tenderí­a a desaparecer.

“El partido de gobierno no tuvo la capacidad para eliminar diferencias. Yo veo que es un partido que está atravesando una crisis de representación e institucionalidad interna. Se dividió una parte importante como lo fue Roberto Alejos, que también atrajo a otros diputados, y vemos la falta de liderazgo en que en este momento el partido se está estructurando”, apuntó el analista.

“Es evidente el caso de la UNE. Muchas de las crí­ticas y de los señalamientos que se hicieron durante el gobierno y las pugnas internas al final de cuentas surtieron efectos importantes dentro del partido”, indicó.

Mack, por su parte, indica que en buena medida, la suerte del partido se encuentra en el juego parlamentario, pero su futuro es sombrí­o. “Se minimizan las posibilidades de ser un contendiente fuerte en las próximas elecciones”.

“Ahora ya no existen liderazgos confiables y creí­bles donde la población pueda tener una opción con ese partido y el partido no tiene los elementos suficientes para poder competir con una Roxana Baldetti que puede competir a la Presidencia, o con Manuel Baldizón, o Roberto Alejos”, sostiene Martí­nez.

COLOM
LA FACTURA


En un reportaje de La Hora publicado el dí­a 14 de marzo del 2011 refiere que en 2003, tanto ílvaro Colom y su aún esposa Sandra Torres de Colom, se opusieron a la candidatura presidencial ilegí­tima de Efraí­n Rí­os Montt, autocalificándose como defensores de la Constitución.

Ocho años después promovieron la candidatura de la ex primera dama, a quien las más altas instituciones en competencia electoral, judicial y constitucional encontraron imposibilitada para optar a la Presidencia.

“Lo que antes criticaban como una violación a la Constitución, se transforma en uno de los principales discursos, pero revertido de una manera favorable a sus intereses, lo que demuestra un cambio radical cuando analizan la Carta Magna”, señala el reportaje.

“En el caso de la candidatura de Sandra Torres, no existió un mecanismo de legitimidad para aprobar la candidatura, como la lideresa nacional del partido. Yo creo que ella nunca abanderó un liderazgo real, legal, representativo y sobre todo democrático dentro del partido y eso generó anticuerpos en el Congreso de la República”, opinó el analista Franco Martí­nez

UNE
LA HISTORIA


La UNE fue fundada por ílvaro Colom Caballeros, que se desligó del partido Alianza Nueva Nación (ANN). Su nacimiento como partido polí­tico fue registrado el 6 de septiembre de 2002.

En las elecciones legislativas del 9 de noviembre de 2003 consiguieron el 17 por ciento de los votos con 32 de 158 escaños parlamentarios. Su candidato presidencial ílvaro Colom Caballeros obtuvo el 26 por ciento del respaldo electoral, pero fue derrotado por í“scar Berger en la segunda ronda.

Durante las elecciones generales del 2007, el partido nuevamente postuló a ílvaro Colom como su candidato presidencial, quien ganó las elecciones presidenciales en segunda vuelta con 52,83 por ciento de los votos ante el Partido Patriota, colocando a ílvaro Colom Caballeros como el Presidente de Guatemala para el perí­odo 2008-2012.

En las elecciones de 2007 el partido también obtuvo 51 por ciento de los 158 escaños en el Congreso, 104 de los 332 alcaldes municipales, y 5 de los 20 escaños para el Parlamento Centroamericano.

En las elecciones presidenciales de septiembre de 2011, UNE entró en una coalición polí­tica con el partido GANA y nombró a Sandra Torres Casanova como precandidata presidencial y a Roberto Dí­az-Durán para la vicepresidencia.

Torres,  se divorció de mutuo acuerdo del presidente ílvaro Colom en abril de 2011 ante la prohibición constitucional que le impedí­a aspirar a la presidencia por el parentesco que la uní­a al mandatario.

Pero esto no bastó, ya que la Corte de Constitucionalidad –CC– resolvió que la prohibición le era impuesta desde que su esposo tomara posesión del cargo y le serí­a retirada hasta que el mismo terminara su perí­odo. Siendo la primera vez en la historia del paí­s que el partido oficial no tiene candidato presidencial.

La coalición entre la Unidad Nacional de la Esperanza (UNE) y la Gran Alianza Nacional (GANA) llegó a su fin el 29 de septiembre del 2011.