El sistema educativo finaliza un año más de labores, los escolares se preparan para rendir cuentas de los aprendizajes obtenidos durante el presente año. Alegrías y tristezas llegarán a los hogares dependiendo del apoyo al rendimiento que los jóvenes hayan logrado capitalizar. Lo que se hace indispensable para el triunfo. Los que no lo alcanzaron deberán pasar la época de vacaciones tratando de reponer el tiempo perdido para avanzar el año entrante a una nueva etapa. Pero quienes encontraron el apoyo y rindieron con esfuerzo se verán beneficiados con tiempo propio para desarrollar otro tipo de aprendizajes dentro de su formación.
Es aquí donde las escuelas de vacaciones llevan a cabo una tarea importante al ayudar al niño y al adolescente a realizarse en otros campos de la educación no formal, como arte, deporte, manualidades, aprendizajes que incluso le encauzarán en el camino de su vida futura y que los padres debemos saber aprovechar.
Inscribir a los hijos en un curso de vacaciones en una escuela pública o privada le rendirá más beneficios que sólo ocupar el tiempo; pues a través de la motivación adecuada y el interés desarrollado los niños descubrirán nuevos intereses y destrezas,
que podrían constituir el inicio de su carrera profesional.
Para ello existen muchos lugares desde escuelas privadas y municipales e incluso escuelas religiosas, de deportes, de arte, de manualidades, de cocina, hasta grupos dedicados a actividades sociales y de servicio como los voluntariados de ayuda y entretenimiento a niños y ancianos, y las escuelas de bomberos, en donde además del desarrollo de destrezas y habilidades se busca desarrollar en los participantes el compromiso social con su comunidad. Todas actividades que preparan para el desarrollo de competencias que finalmente brindarán a los participantes un mejor desarrollo en su vida futura.
No se trata de cargar al joven de actividades para cansarle y/o mantenerle ocupado, ni de alejarle de casa, menos de buscar un lugar que sirva a los padres de guardería. El verdadero motivo de inscribir a un niño en una escuela de vacaciones debería ser, en el aprovechamiento del tiempo, la búsqueda de su mejor y más completa formación como persona, como ciudadano y ciudadana, por ello la elección de lugar y actividad son muy importantes y no es algo que deba ser tomado a la ligera.
Por otra parte, el tiempo de las vacaciones escolares también permite al adolescente gozar de un tiempo propio, pues al finalizar el día no tendrá tareas que llevar a casa. Y este es el momento más importante para los padres, pues ahora al retornar de sus labores podrán gozar de la compañía de sus hijos e hijas y realizar actividades juntos que pueden ir desde platicar sobre sus intereses, hasta realizar un paseo, ver una película, leer un libro o preparar una comida, lo que se hacía más difícil en la época escolar. Motivar a los adolescentes a la creación del hábito de la lectura y la formación de valores, como la solidaridad y el uso del tiempo libre se hace más fuerte en esta época. De nosotros dependen también las buenas vacaciones.