Llegan tripulantes y supuestos secuestradores del «Arctic Sea»


Un oficial ruso transporta a los detenidos por el ataque al naví­o

Los tripulantes y los supuestos secuestradores del carguero «Arctic Sea», cuya desaparición durante varias semanas tuvo en vilo a una veintena de paí­ses, llegaron hoy a Moscú sin que se haya resuelto todaví­a el misterio sobre lo que realmente ocurrió.


Un avión de la fuerza aérea rusa aterrizó en al aeropuerto militar de Chkalovsky, en las afueras de Moscú, justo antes del mediodí­a, con once de los 15 tripulantes, informó la agencia de noticias Interfax.

Poco antes habí­a aterrizado otro avión con los supuestos secuestradores del carguero, dos rusos, cuatro estonios y dos letones.

El ministerio de Relaciones Exteriores precisó en un comunicado que cuatro tripulantes se habí­an quedado a bordo del «Arctic Sea» para garantizar la seguridad y el mantenimiento del buque.

«Las condiciones fí­sicas y psicológicas de todos los marinos son buenas», agregó el comunicado.

La televisión rusa mostró las imágenes de uno de los tripulantes que describió las circunstancias de la captura del barco por los piratas.

«Vinieron desde ambos lados y el maquinista tuvo tiempo de enviar un mensaje de texto diciendo que el barco habí­a sido secuestrado», relató el hombre, del que no se dio el nombre.

«Nos llamaron para preguntarnos si era verdad. Pero el capitán, que estaba siendo amenazado por una pistola, dijo: «No, fue sólo una broma». ¿Qué más podí­a decir?», añadió el tripulante.

Un responsable del ministerio ruso de Defensa confirmó que los piratas habí­an amenazado con volar el barco si no se pagaba un rescate.

Los tripulantes y los piratas del carguero llegaron a Moscú procedentes de Cabo Verde, adonde habí­an sido trasladados luego de que las fuerzas rusas hallaran y liberaran al barco frente a las costas de ese archipiélago, en el océano Atlántico.

Moscú habí­a anunciado el martes la detención de los piratas, acusados de haber secuestrado al barco el 24 de julio en aguas territoriales suecas, un dí­a después de que zarpara de Finlandia rumbo a Argelia, adonde debí­a llegar el 4 de agosto para entregar su cargamento de madera. El carguero habí­a dejado de dar señal el 31 de julio, cuando abandonaba la zona del canal de la Mancha.

Tras una búsqueda internacional de varias semanas entre el mar Báltico y el océano Atlántico, que movilizó a unos veinte paí­ses y en la que cooperaron Rusia y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la epopeya del «Arctic Sea» terminó sin derramamiento de sangre, pero rodeada por el mayor secreto, ya que todaví­a no se sabe exactamente lo que ocurrió.

Los expertos han elaborado todo tipo de hipótesis sobre lo que pasó con ese barco, que transportaba madera por 1,2 millones de euros (1,8 millones de dólares).

Una nueva forma de piraterí­a, un ajuste de cuentas entre mafiosos, tráfico de droga, un diferente comercial que habrí­a acabado mal son algunas de las posibilidades barajadas.

La Autoridad Marí­tima de Malta (MMA) dijo que el paradero del barco, registrado en Malta, se conocí­a desde varios dí­as antes de que Rusia anunciara que lo habí­a encontrado.

Los expertos no entienden por qué Rusia tardó tanto tiempo en confirmar su liberación y se preguntan si el barco transportaba solamente madera.

El embajador ruso ante la OTAN, Dimitri Rogozin, rechazó las crí­ticas. «En lugar de especular acerca de la naturaleza del cargamento del «Arctic Sea» y de imaginar toda clase de cuentos, todos deberí­an sacar lecciones de esta historia», dijo, citado por Interfax. «Y esto incluye los responsables europeos», añadió.