Llegan restos de expresidente Pérez


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Los restos del expresidente venezolano Carlos Andrés Pérez fueron repatriados a Venezuela desde Estados Unidos, luego de una batalla legal de más de nueve meses entre miembros de su familia.

Por FABIOLA SANCHEZ CARACAS / Agencia AP

Edgar Zambrano, congresista y vicepresidente del partido opositor de Venezuela Acción Democrática, confirmó ayer a la AP la llegada a Caracas del ataúd con el cuerpo de Pérez.

La repatriación de los restos del exmandatario estuvo en suspenso debido a que sus familiares estaban divididos entre devolverlo o no a su paí­s bajo el gobierno del presidente Hugo Chávez.

El cadáver fue transportado a bordo de un vuelo comercial de la aerolí­nea estadounidense Delta Air Lines. La aeronave partió desde el Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta a eso de las 5.15 de la tarde (2115 GMT) y arribó a Caracas cerca de las 9.15 de la noche (0145 GMT del miércoles).

Pérez falleció en Miami el 25 de diciembre del 2010, a los 88 años, pero sus restos permanecieron en Florida desde entonces debido a una disputa familiar sobre el lugar donde debí­an ser enterrados.

La disputa concluyó en agosto, con un acuerdo entre las partes que abrió camino a la repatriación, sin que se revelara en qué consistió el pacto.

Pérez fue presidente en dos oportunidades: entre 1974 y 1979, y entre 1989 y 1993, abandonó el paí­s definitivamente en el 2000 ante el riesgo que le dictaran una orden de detención por un proceso de presunta corrupción y vivió una década entre República Dominicana y Estados Unidos, junto a su compañera í­ntima Cecilia Matos y las dos hijas producto de esa unión.

Carolina Pérez Rodrí­guez, una de las hijas del ex mandatario y su esposa Blanca Rodrí­guez, se mostró complacida con las «muestras de cariño» que manifestaban simpatizantes en momentos que un grupo de partidarios del ex presidente cargaban en sus hombros el féretro, cubierto con una bandera nacional, dentro de uno de los recintos históricos del partido Acción democrático en el oeste de Caracas.

«Estoy feliz por este lindo recibimiento, es muy bonito sentir el cariño de la gente, nada ni nadie podrá romper ese ví­nculo que siempre tuvo mi padre con el venezolano», dijo su hija, en momentos que al fondo se escuchaban las notas del himno nacional.

El féretro permanecerá en esa sede del partido hasta el jueves, cuando será trasladado a una iglesia católica del norte de Caracas, donde se realizarán los servicios religiosos y de allí­ partirá una «gran caravana» hasta el cementerio del Este, donde reposarán al lado de su hija fallecida Thais Pérez Rodrí­guez.

Carolina horas antes en comunicación telefónica con la AP confirmó que Carlos Orlando Piñango Pérez, nieto del ex gobernante e hijo de Thaí­s, el alcalde mayor de Caracas, Antonio Ledezma y Zambrano, del partido al que perteneció Pérez, viajaron desde Venezuela a Estados Unidos para acompañar los restos del ex presidente.

El alcalde mayor de Caracas, Antonio Ledezma, un amigo y cercano colaborador del ex presidente, lamentó la muerte y las circunstancias que rodean su regreso al paí­s.

«Acompañar a un amigo, acompañarlo de vuelta a su patria es algo muy triste», dijo Ledezma.

«Pero más triste es que un hombre que tanto luchó por la democracia, que fue uno de los impulsores de la descentralización, de que los venezolanos eligiesen por nombre y apellido a alcalde y gobernadores, tenga que regresar a su patria sin los honores que merece», comentó el alcalde a la prensa, poco antes de abordar un vehí­culo que se sumó a una pompa fúnebre que abandonó el aeropuerto.

«Los honores que hoy se le niegan, estoy seguro que el pueblo se lo brindará camino al campo santo y en los años por venir», agregó.

En Caracas, la fiscal general Luisa Ortega Dí­az anunció previamente que si Cecilia Matos, compañera de más de tres décadas del polí­tico, arriba a Venezuela para estar presente en el entierro será apresada y puesta a la orden de los tribunales.

«Los cuerpos policiales inmediatamente deben aprenderla (a Matos)», indicó Ortega Dí­az a la televisora estatal al asegurar que «independientemente del dolor (…) la justicia debe ser cumplida tal como lo establecen las normas».

Cecilia Pérez Matos explicó el lunes a la AP que aunque su familia aún no habí­a tomado una decisión definitiva era probable que no viajara al entierro en Venezuela.

«Todaví­a no lo hemos decidido, pero me imagino que no», respondió Pérez Matos al ser consultada sobre si irí­a junto a su madre a Venezuela.

El martes no respondió los llamados de la AP. Tampoco lo hizo su madre.

Matos y Pérez tienen pendiente desde el 2001 un proceso que les abrió el Ministerio Público por el supuesto delito de enriquecimiento ilí­cito por un caso de cuentas mancomunadas que data de 1993.

Ortega Dí­az indicó que «la muerte extingue toda acción penal. Lamentablemente no puede haber castigo». Fue en referencia a los procesos judiciales que tení­a pendiente el ex gobernante por enriquecimiento ilí­cito y por la represión a las violentas protestas callejeras de 1989, conocidas como el «Caracazo».

Antes del acuerdo con la familia Pérez Rodrí­guez, Matos se oponí­a a la repatriación del cadáver de Pérez, alegando que el ex presidente no querí­a volver a su paí­s ni vivo ni muerto mientras Hugo Chávez estuviera en el poder, uno de sus más acérrimos enemigos.

Chávez encabezó en 1992 un fallido golpe de Estado contra Pérez y habí­a exigido su enjuiciamiento por presunto enriquecimiento ilí­cito y por su papel en los violentos disturbios callejeros de 1989, donde murieron por lo menos 300 personas.

Matos y Pérez viví­an juntos en Estados Unidos.

Blanca Rodrí­guez, en cambio, buscaba el traslado de los restos.

El cuerpo de Pérez habí­a llegado a Atlanta desde Miami en la mañana del martes.

Alex González, abogado de la esposa legal de Pérez, Blanca Rodrí­guez, explicó a la AP que Delta es la única aerolí­nea que acepta transportar cadáveres a Caracas, y como no tiene vuelo directo desde Miami, los restos de Pérez debieron hacer escala en Atlanta.

El ataúd permaneció el lunes en una casa funeraria de Miami, a donde fue trasladado desde el cementerio en el que fue depositado a finales de junio.

Debido a la disputa judicial que existí­a, el cadáver embalsamado estuvo en la congeladora de una funeraria del sur de la Florida por más de seis meses, hasta que un juez ordenó que fuera depositado en la cripta de un mausoleo.