Llega el estilo de una generación diferente


Una joven mujer observa el retrato del próximo presidente de los Estados Unidos plasmado en una de las tantas camisetas que portaban los simpatizantes de Barack Obama.

Con Barack Obama accede a la Casa Blanca por primera vez la pragmática y escéptica «Generación X», que comienza a sustituir a los ideológicos «baby boomers» con un estilo distinto de ejercer el poder.


«Nos llegó el momento», comentó Jeff Gordinier, autor del libro «Cómo los X van a salvar al mundo», según el cual Obama –por su edad, su biografí­a y su estilo– es un tí­pico representante de ese grupo.

Según Gordinier, editor asociado de la revista masculina de moda y tendencias Details, «hay un sentimiento de necesidad urgente de cambiar las cosas. No podemos pretender ser «cool», escépticos y distantes para siempre».

Obama ganó en parte gracias al apoyo masivo de menores de 30 años, que según los resultados finales votaron por un margen de dos a uno a favor de él.

Minutos después de anunciarse la victoria de Obama la noche del martes, durante la fiesta que organizó en su departamento en el sur de Manhattan para esperar los resultados y festejar su cumpleaños, junto a una treintena de amigos de entre 25 y 35 años, Aaron Freeman exulta. «Estamos extasiados», dice.

«En vez de apelar a una sola ideologí­a, va a gobernar de manera pragmática, examinando los temas desde todos los ángulos y perspectivas, buscando la mejor solución para todos», agregó convencido Freeman, que el martes cumplió 32 años.

Obama tiene 47 años. Nació en 1961, igual que Douglas Coupland, autor precisamente del libro «Generación X» que en 1991 definió el estilo de estos jóvenes cí­nicos, individualistas, poco afines a las ideologí­as, y que inspiraron entre otros el film «Reality Bites» de Ben Stiller, con Ethan Hawk.

El temperamento de los «X» se define por contraste con sus mayores, los politizados «baby boomers» nacidos en la posguerra -como Bill y Hillary Clinton o George W. Bush- que salen de escena en la debacle de la crisis financiera.

«La vida de Barack Obama es tí­picamente la de un X», comenta el historiador, economista y demógrafo Neil Howe. «Era niño durante la época convulsionada de los 60s y los 70s, con cambios en los valores familiares, divorcios, experimentación con el sexo y la droga».

Para este grupo, el marco histórico de la niñez son los tambaleantes referentes de la derrota de Vietnam y la presidencia trunca de Richard Nixon.

«Obama es producto de la experimentación de un casamiento interracial, de un padre ausente viajando por el mundo, una infancia caótica», señala Howe. «No es casualidad que se defina a sí­ mismo como «post baby boomer»».

Según este autor del libro «Generaciones: Historia del futuro de Estados Unidos», «su liderazgo será más pragmático, menos casado con ideologí­as».

Howe arriesga dos conceptos contradictorios para definir el estilo personal de Obama: «cool, con una pizca de formalidad». Y su manera de gobernar marcará, según él, el estilo de toda una generación.

«Va a poner fin a todo lo que era disfuncional y negativo en la polí­tica de los «boomers»: el choque de culturas, la polarización de ideologí­as, la polí­tica identitaria por comunidades. A los «boomers» siempre les gustaron las divisiones, sacaban su energí­a lanzando cruzadas contra algo».

Un «X» -es decir nacido entre 1961 y 1981- explica Howe, «es más ecléctico: elige cosas distintas en la caja de herramientas polí­ticas que usualmente no necesariamente iban bien juntas, como intervención del Gobierno y mercados».

«Les gusta poner todos los números sobre la mesa, exigir transparencia, analizar los datos y adoptar decisiones que pueden parecer totalmente radicales, o diferentes, en función de ese análisis».

Contrariamente a los «boomers» –que a la misma edad en los 80 ya tení­an 10 senadores y el 32% de la Cámara de Representantes– esta generación es reacia a comprometerse: hoy tiene solo 5 senadores y un 16% de los Representantes.

Al grupo pertenecen sin embargo nuevos lí­deres que van apareciendo en el paisaje polí­tico norteamericano. El alcalde de Newark, Cory Booker, el gobernador de Luisiana, Bobby Jindal, o el alcalde de San Francisco, Gavin Newsom, son algunos ejemplos de «X» que osaron salir al ruedo.

«La gente está cansada de las discusiones ideológicas», explica Gordinier. «Estamos cansados de la izquierda y la derecha. La idea es construir puentes entre gente que habitualmente no estarí­a de acuerdo».

Según este experto de los «X» que desconfí­an de las utopí­as de sus mayores y aborrecen por ejemplo la canción «Imagine» de John Lennon, Obama «probablemente nos va a desilusionar. Pero está todo bien».