Leonor Calderón, representane del Fondo de Población de las Naciones Unidas en Guatemala (UNFPA), expresó que la interculturalidad es un tema fundamental para esa organización en este país con un nivel de diversidad cultural, lo que requiere de un abordaje diferenciado.
Desde la conferencia Mundial de Derechos Humanos, que tuvo lugar en Viena en 1993, quedó claramente establecido que ninguna práctica cultural podía ir en menoscabo o en violación de un derecho humano fundamental, dijo la entrevistada, en el marco de la elaboración del reportaje Interculturalidad para vivir los derechos sexuales y reproductivos, apoyado por el UNFPA.
Para el Fondo de Población, trabajar desde una pertinencia cultural de salud sexual y reproductiva es una herramienta fundamental para poder llegar a un mayor número de mujeres en Guatemala, donde existe una realidad revelada por las propias autoridades de salud, que consiste en que el sistema tiene una cobertura aproximadamente del 50 por ciento de la población, lo cual significa que la otra mitad se atiende con prestadores de servicios de salud paralelos, es decir, sanadores indígenas, comadronas, las abuelas que ayudan al nacimiento de los hijos y los hueseros.
El abordaje para tratar de incidir positivamente en la salud materna, en la disminución de la mortalidad materna, puede ser fundamental, ya que muchas de las comadronas indígenas son unas verdaderas aliadas de los servicios de salud, manifestó Calderón, al referir que es en este sentido que se colabora con el Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS), a través de su dirección de interculturalidad o Unidad de Pueblos Indígenas.
Ayudar a las mujeres embarazadas a detectar las emergencias obstétricas y a darse cuenta cuando ellas ya no pueden hacer nada y en muchas ocasiones conducirlas hasta los centros de salud, es una ecuación necesaria y fundamental, agregó la representanta del UNFPA en Guatemala.
A pesar de los esfuerzos por optimizar los servicios de salud, respetando las sensibilidades culturales, las barreras idiomáticas y el analfabetismo han obstaculizado el trabajo, aunque no todas son indígenas, pero hay un gran número de mujeres que no son bilingí¼es, indicó Calderón.