Livni ve dificultades para formar gobierno en Israel


Tzipi Livni (I), la electa primera ministra de Israel, en una reunión con el canciller Shimon Peres.

El partido ultra-ortodoxo israelí­ Shass anunció el viernes su rechazo a las condiciones puestas por Tzipi Livni para participar en el gobierno que trata de formar, dificultando notablemente la formación de un gabinete de coalición.


Jefe del partido Kadima en el poder en Israel, Livni fijó el jueves un ultimátum a sus aliados potenciales al darse hasta el domingo un plazo para formar gobierno.

Si ese dí­a no hay acuerdo, se celebrarán elecciones anticipadas a inicios de 2009.

El Shass considera que no atendieron sus dos principales reivindicaciones para entrar en el ejecutivo: el aumento del dinero destinado a las ayudas a familias y la garantí­a de que no se negociará con los palestinos la suerte de Jerusalén Este, ocupado y anexado por Israel en 1967.

«A lo largo de las negociaciones, hemos insistido en dos puntos: la ayuda sustancial a la población más desfavorecida y la defensa de Jerusalén», subrayó el comunicado del Shass, tercer partido de Israel con 12 de los 120 diputados del Parlamento.

«Si no se refuerza el estatuto de Jerusalén, y se da la impresión de que se puede regatear con la capital de Israel, eso podrí­a tener repercusiones en todas las negociaciones futuras», advirtió el partido, que tiene cuatro de las carteras en el gobierno saliente de Ehud Olmert.

En estas condiciones, indicó el Shass, «no podemos participar en el gobierno de Livni».

«En teorí­a, Livni puede formar gobierno minoritario con menos de 60 diputados de un total de 120 en la Knesset. Pero en la práctica, eso le será muy difí­cil», dijo el politólogo Gideon Doron.

«En ese caso necesitarí­a contar con los votos de los diputados árabes, a lo que se opone una parte del Kadima», subrayó este profesor en ciencias polí­ticas de la Universidad de Tel Aviv.

Selon él, el anuncio del Shass «no es necesariamente la última palabra», pues la fórmula elegida no cierra totalmente la puerta a la negociación.

«Ese partido está divido entre el deseo de seguir en el poder y las simpatí­as de su base hacia la derecha dirigida por Benjamin Netanyahu,» subraya el analista.

Para él, el jefe espiritual del Shass, Ovadia Yossef (87 años), quiere probar a su electorado popular que «el partido defiende sus intereses».

La oposición de derecha en Israel, que según las encuestas avanza, ha aumentado sus esfuerzos desde hace varios dí­as para impedir un acuerdo entre Livni y el Shass.

El jueves Netanyahu acusó a Livni de «querer dividir Jerusalén» aprestándose, según él, a renunciar a los barrios árabes de Jerusalén Este.

Pese a todo, un articulista del diario de gran tirada Yediot Aharonot consideró que aunque «se obligó a Livni a aceptar todo tipo de compromisos y a recibir golpes en serie, sigue siendo la polí­tica más seria, la más aplicada y la más sincera».

El Shass pide un aumento de 400 millones de dólares de las ayudas a familias, que fueron reducidas de manera draconiana por los anteriores gobiernos de derecha.

Livni sucedió en el liderazgo del Kadima al primer ministro Ehud Olmert, que renunció en septiembre tras ser relacionado con varios asuntos de corrupción por los que está siendo investigado.

El Shass, partido ultraortodoxo sefardí­ (judí­os orientales), creado en 1984, aboga por un regreso a la religión y se nutre del resentimiento hacia una clase dirigente dominada por los azquenazí­es (judí­os originarios de Europa).