La actriz Lindsay Lohan, internada en un centro de rehabilitación en Los íngeles por su adicción a las drogas, fue capturada mientras intentaba huir del Betty Ford para conseguir una lata de gaseosa.
Lohan planeó el escape junto a un amigo hacia el hospital Eisenhower para conseguir una lata de gaseosa en las dispensadoras de refrescos, un producto que les está prohibido consumir. El plan de Lohan resultó finalmente fallido porque la ropa del acompañante se enganchó en la reja y tuvieron que pedirle ayuda a un empleado de la clínica.
«La pareja fue devuelta sana y salva, y sin cafeína, a su planta, donde tuvieron que asistir a una reunión para evaluar lo que habían hecho», señaló un testigo.
La estrella de Hollywood se internó voluntariamente en la clínica de desintoxicación. Su idea era permanecer allí hasta su próxima audiencia ante tribunales el 22 de octubre.