En algunos círculos se habla sobre los límites personales que deberían ejercer en el trato interpersonal los seres humanos. Las relaciones humanas son quizás lo más difícil que existe para el desenvolvimiento de la humanidad en su desarrollo como civilización y como seres en concordancia.
Lo cierto es que el ser humano, en su diferenciación de los animales irracionales, es un ente que es impulsado por pasiones. Si Adán y Eva hubiesen respetado sus límites, la humanidad no tuviera el enorme conflicto que afronta con respecto a su propia existencia.
La envidia y sus pasiones derivadas son las que promueven la inconformidad de los seres humanos y, finalmente la consecuencia o el resultado es la condición caótica en la que se encuentra la humanidad en sus niveles globales.
En términos generales, los guatemaltecos podrían mejorar su interrelación social si hicieran un esfuerzo para conocer los límites que deberían respetarse en una sociedad civilizada. Jesucristo, el Hijo unigénito del Dios de los hebreos, Jehová, lo dijo hace más de dos mil años: ímense los unos a los otros. Benito Juárez, cinco veces presidente de la República mexicana, quizás el más grande de los líderes que ha tenido México, dictó la famosa sentencia: El respeto al derecho ajeno es la paz entre los individuos y entre las naciones.
En los tiempos modernos se le reconoce como «Límite» a la misma esencia de la idea del amor o respeto a los derechos del prójimo. ¿Por donde empezamos a analizar una idea tan elemental, tan simple, pero a la vez una idea tan grandiosa que podría regenerar a toda la humanidad si ésta la tomara en serio y la practicara universalmente?
El amor o el respeto a los demás es un valor que cuesta practicarlo debido a que nuestros marcos sociales, de donde es sumamente difícil salir o desenmarcarse, nos tienen atrapados dentro de sus pasiones, especialmente por la voracidad, la avidez, la codicia, la envidia, la apetencia o el adjetivo que a usted, estimado lector, le plazca mejor utilizar para calificar el amor al dinero.
¿Qué son los límites personales? Son la distancia que marca entre usted y otras personas y que depende de pensamientos, actividades y sentimientos que van o no de acuerdo a sus intereses o deseos personales. El establecimiento de límites contribuye a lograr la madurez psicológica y a formar la identidad personal. Alguien está bien definido cuando sabe lo que es y lo que no es; cuando ha elegido lo que piensa, siente y quiere. Los límites indican asimismo lo que no piensa, lo que no siente, lo que no puede y lo que no debe y lo que no quiere. Saber quién es, qué lo diferencia de los otros. Esto nos da conciencia de nuestra identidad. Esto nos da unidad y nos permite reconocernos y movernos adecuadamente en nuestro ámbito.
Lo más difícil es establecer los correctos límites personales, sin caer en los dos errores extremos: sobrepasarlos o cercenarlos en demasía. Todo poder que no reconozca límites, crece, se eleva, se dilata, y por fin se hunde por su propio peso. Si el medio más seguro de ocultar nuestros límites es no traspasarlos, también es un profundo error creer que no hay nada por descubrir; equivale a tomar el horizonte por el límite del mundo. Sepamos que el espíritu humano se extiende a medida que el universo se despliega.
Sin límites personales y colectivos, Guatemala seguirá estancada y en retroceso hacia donde se han mantenido en crecimiento ilimitado la voracidad y el egoísmo.