«Lí­deres religiosos deben tener bajo perfil»


Analistas no ven con buenos ojos que lí­deres religiosos se lancen al ruedo polí­tico partidista.

La religión no debe mezclarse con la religión. Esta es la postura que tienen algunos analistas respecto a las posibilidades de algunas religiones de incursionar en la arena polí­tica.

Hugo Alvarado
halvarado@lahora.com.gt

Se habla que el pastor de la iglesia El Shadai Harold Caballeros estarí­a dispuesto a incursionar en el ámbito polí­tico como candidato presidencial.

Sin embargo Luis Ocha, analista del Instituto Centroamericano de Estudios Polí­ticos (INCEP), refiere que como ciudadanos tienen derecho a postularse, pero no se debe mezclar la religión con la polí­tica.

Las personas que mantienen un activismo en la religión en caso llegue a gobernar, sus valores y principios están regidos por la religión y esto puede influir en decisiones de Estado que puedan afectar al resto de la población.

«Creo que no deben explotar su liderazgo religioso para impulsarse en una actividad polí­tica» refiere Ocha.

El analista refiere que se debe reflexionar la conveniencia para el paí­s que lideres religiosos incursionen en la polí­tica.

Con la polarización que existe en el paí­s, prevé que en caso gobierne un simpatizante de la religión cristiana protestante provocarí­a un enfrentamiento entre la iglesia Católica y esta denominación.

La incursión de lí­deres en la presidencia tiene antecedentes. El primero fue el general retirado Efraí­n Rí­os Montt y Jorge Serrano Elí­as, el primero fue un gobierno de facto y el segundo elegido democráticamente.

La Hora buscó la versión de la Alianza Evangélica, pero no hubo respuesta por parte de sus directivos.

Extraoficialmente se menciona que Harold Caballeros tendrí­a el apoyo de la Gran Alianza Nacional (GANA).

Al ser consultado el presidente í“scar Berger dijo que las puertas abiertas para las primarias de esa organización siguen abiertas.

No confirmó ni avaló dicha posibilidad.

A decir de Ochoa, el lí­der de la iglesia El Shadai, conseguirí­a un voto duro en su postulación. La corriente de esa denominación lo apoyarí­a pero se quedarí­a sin simpatizantes de otros sectores.