Lí­deres mundiales aconsejan a Moamar Gadafi que renuncie


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Diversos mandatarios mundiales dijeron el lunes que se acerca el fin del régimen de Moamar Gadafi y exhortaron al lí­der libio a que deponga el poder después de que los insurgentes tomaron la mayor parte de Trí­poli.

Por ALESSANDRA RIZZO
ROMA / Agencia AP

Algunos lí­deres incluso comenzaron a hacer planes para lo que esperan será Libia sin el hombre que la ha gobernado desde hace 42 años.

Mandatarios de toda Europa se congratularon por los drásticos avances de los rebeldes hacia la capital libia después de seis meses de lucha e instaron a Gadafi a entregarse y evitar un mayor derramamiento de sangre.

Centenares de libios que viven en el extranjero celebraron en las calles, ocupando embajadas, quemando imágenes del hombre fuerte libio y enarbolando banderas rebeldes.

Aunque se desconocí­a el paradero de Gadafi, los mandatarios ya hací­an preparativos para reconocer a los nuevos gobernantes del paí­s. Gran Bretaña dijo que unos 20.000 millones de dólares en activos libios que congeló en su suelo serán liberados pronto para ayudar a que los rebeldes del paí­s puedan restablecer el orden.

Francia anunció planes para una reunión internacional la próxima semana e Italia envió un equipo al bastión rebelde de Bengasi para ayudar a planear la reactivación de la industria petrolera libia.

«El tiempo se acaba. No hay alternativas y (Gadafi) deberá rendirse y entregarse a la justicia», dijo el lunes el canciller italiano Franco Frattini.

En Londres, el primer ministro británico David Cameron suspendió sus vacaciones para presidir el lunes una reunión del comité de seguridad especial sobre Libia.

«Su régimen se está desmoronando y está en plena retirada. Gadafi debe dejar de luchar, sin condiciones», dijo Cameron. Prometió que Gran Bretaña y otros gobiernos ayudarán ahora a Libia en su «transición efectiva hacia una sociedad libre, democrática e inclusiva».

Alemania anunció planes similares a los británicos de descongelar activos libios para entregárselos a los rebeldes una vez que el régimen actual se haya ido. El ministro de Relaciones Exteriores alemán, Guido Westerwelle, dijo que poco más de 10.100 millones de dólares están congelados en Alemania y que esos fondos podrí­an usarse para ayudar a reconstruir Libia.

«El pueblo libio tiene derecho a este dinero», afirmó.

Francia indicó que el «grupo de contacto» de potencias internacionales que participan en la estabilización de Libia se reunirá la próxima semana en Parí­s. El presidente francés, Nicolas Sarkozy, invitó al lí­der de la oposición libia para que asista a las conversaciones en Parí­s, dijo su oficina.

Jordania, un firme aliado de Estados Unidos y uno de los primeros paí­ses árabes en reconocer a los rebeldes como los representantes legí­timos del pueblo libio, dijo que la transición debe sentar las bases para un «nuevo régimen democrático».

El máximo diplomático jordano, Nasser Judeh, dijo que su gobierno «confí­a en una transición rápida y pací­fica del poder», según la agencia oficial de noticias Petra.

Los mandatarios, no obstante, advirtieron también sobre el riesgo de un aumento en la violencia mientras un desesperado Gadafi trata de aferrarse al poder. Le recomendaron que se entregue a la Corte Penal Internacional.

Ese tribunal ha acusado a Gadafi de crí­menes contra la humanidad, junto a uno de sus hijos, Seif al-Islam Gadafi, y el jefe de los servicios de espionaje libios. Seif Gadafi fue arrestado el domingo por las fuerzas rebeldes libias, mientras que otro de los hijos del mandatario libio se encuentra bajo arresto domiciliario.

INSURGENTES
Control de Trí­poli


Las fuerzas rebeldes libias aseguraron que controlan la mayor parte de Trí­poli el lunes luego de un avance relámpago que parece anunciar la caí­da inminente del largo régimen de Moamar Gadafi, pero aún habí­a escaramuzas dispersas y se desconoce el paradero del mandatario.

La comunidad internacional exhortó a Gadafi a que renuncie, mientras los residentes eufóricos celebraban en la Plaza Verde, el corazón simbólico del régimen de 42 años de antigí¼edad. Los colegas de Gadafi, sin embargo, advirtieron que no dejará el poder fácilmente.

La televisión estatal trasmitió súplicas amargas de Gadafi en las que pidió que los libios defiendan su régimen. Los rebeldes detuvieron a su hijo, otrora su heredero, Seif al-Islam, quien junto con su padre está acusado de crí­menes de lesa humanidad en la Corte Penal Internacional, en Holanda. Otro de sus hijos permanece bajo arresto domiciliario.

La Organización del Tratado del Atlántico Norte afirmó que continuará con sus patrullas de combate aéreo sobre Libia hasta que las fuerzas leales a Gadafi no se rindan o regresen a sus cuarteles.

La relativa facilidad con la que los rebeldes capturaron Trí­poli respaldados por ataques aéreos de la OTAN mostró la evolución de los combatientes de la oposición, que hace seis meses se levantaron contra el régimen y capturaron rápidamente la parte oriental de la vasta nación del norte de Africa, pero no tuvieron suficiente organización para avanzar con rapidez hacia Trí­poli, incluso con la ayuda de los ataques aéreos de la OTAN.

Durante meses, los rebeldes fueron criticados por tener grandes aspiraciones pero poca organización y disciplina, pero su impresionante éxito en Trí­poli mostró un alto nivel de planificación, coordinación y disciplina.

En Londres, el primer ministro británico David Cameron anunció el lunes que los bienes libios congelados serán liberados dentro de poco a fin de ayudar a los rebeldes a restablecer el orden en el paí­s. Dijo que el régimen de Gadafi estaba «cayéndose a pedazos y en plena retirada».

Mohamed Abdel-Rahman, portavoz de los insurgentes que estaba en Trí­poli, advirtió que aún hay focos de resistencia y que mientras Gadafi siga oculto el «peligro sigue ahí­».

El lunes por la madrugada estallaron enfrentamientos en el centro de mando de Gadafi, llamado Bab al-Aziziya, cuando tanques del gobierno surgieron del complejo y abrieron fuego contra los rebeldes que trataban de ingresar, de acuerdo con Abdel-Rahman y un vecino.

Un periodista de The Associated Press en el Hotel Rixos, donde se hospedan los periodistas extranjeros, dijo que escuchó disparos y fuertes explosiones provenientes de la zona del complejo.

Un habitante de Trí­poli, Moamar al-Warfali, cuya familia vive al lado del complejo, dijo que parecí­a que sólo habí­a unos cuantos tanques de lo que queda de las fuerzas de Gadafi que no han huido ni se han rendido.

Bab al-Aziziya, un extenso complejo donde está el centro del comando del régimen, está muy averiado por los reiterados bombardeos de la OTAN en los últimos cinco meses, dijo al-Warfali.

«Cuando subí­ las escaleras y miré desde la azotea, no vi nada de Bab al-Aziziya», comentó. «La OTAN ha demolido todo y ya no queda nada», agregó.

El hotel Rixos también permanecí­a bajo el control de las fuerzas de Gadafi, con dos camiones cargados con ametralladoras antiaéreas, combatientes leales al régimen y francotiradores apostados detrás de los árboles. Los rebeldes y los residentes de Trí­poli establecieron retenes en otras partes de la ciudad.

El principal diplomático de los insurgentes libios en Londres dijo que los combates en Trí­poli continúan, pero que las fuerzas de la oposición controlan el 95% de la ciudad. Agregó que aún no han encontrado a Gadafi, pero que «los combatientes voltearán piedra tras piedra hasta hallarlo, arrestarlo y llevarlo a los tribunales».

El comandante rebelde Suleiman Sifaw dijo a The Associated Press que los refuerzos están llegando a Trí­poli por mar desde el norte, así­ como por tierra desde el sur y el sureste.