Los líderes de la Unión Europea (UE), reunidos el lunes en una cumbre extraordinaria en Bruselas, pretenden elevar el tono frente a Rusia, que ha desafiado a Occidente con su intervención en Georgia, aunque ha descartado aplicar sanciones a su primer proveedor energético.
Los 27 acuden a Bruselas convocados por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, que ostenta la presidencia semestral del bloque, con el fin de enviar «un mensaje claro y unido» a Moscú, pese a las divergencias patentes en el seno de la Unión sobre qué postura adoptar.
Aunque en un primer momento el ministro francés de Relaciones Exteriores, Bernard Kouchner, afirmó que la UE estudiaría la aplicación de sanciones, esta idea parece cada vez más alejada.
El jefe de la diplomacia europea, Javier Solana, corroboró el lunes que «ningún tipo de sanción figura en la agenda» de esta cumbre, que se iniciará a las 15H00 (13H00 GMT).
Las principales voces que piden una postura firme frente a Rusia proceden de varios países ex comunistas del Este, así como de Gran Bretaña y Suecia, aunque la prudencia parece llamada a ser la protagonista del cónclave.
El primer ministro francés, Francois Fillon, estimó que «Rusia es un gran país que cuenta, una gran potencia que ha sido humillada en cierta forma en los últimos veinte años».
El canciller italiano, Franco Frattini, declaró que Rusia, que provee a Europa una cuarta parte de su gas y su petróleo, no debe ser considerada un «país hostil» sino un «socio estratégico».
También España abogó, según fuentes cercanas al gobierno consultadas por la AFP, por «recuperar las vías de comunicación con Rusia».
Gran Bretaña, en cambio, instó el lunes a «suspender» las negociaciones sobre una asociación reforzada entre la UE y Rusia.
«A la espera de las conclusiones de la reevaluación fundamental de las relaciones entre la UE y Rusia, deberíamos suspender las negociaciones sobre un sucesor al acuerdo de asociación y cooperación entre la UE y Rusia», dijo el primer ministro británico, Gordon Brown, según uno de sus portavoces.
La segunda ronda de negociaciones iniciadas en julio sobre este acuerdo está prevista los próximos 15 y 16 de septiembre en Bruselas.
Al término de la cumbre extraordinaria del lunes, la primera de este tipo convocada desde la guerra en Irak en 2003, los 27 podrían limitarse, según fuentes diplomáticas, a condenar una vez más la intervención militar rusa en Georgia y el reconocimiento por parte de Moscú de la independencia de las regiones separatistas georgianas de Abjasia y Osetia del Sur.
Los dirigentes europeos reclamarían en ese caso a Rusia que respete el plan de paz negociado por Sarkozy, que prevé en particular la retirada de las tropas rusas a sus posiciones anteriores al conflicto.
Para ello, la UE estaría dispuesta a conceder un plazo a Moscú, hasta la cumbre prevista a mediados de noviembre entre ambas partes.
Las tropas rusas se involucraron en el conflicto el 8 de agosto, para ayudar a Osetia del Sur a rechazar una ofensiva georgiana lanzada la víspera. En su avance, los rusos ingresaron a territorio georgiano y permanecen aún en algunos puntos estratégicos, aunque según Moscú se trata de tropas de mantenimiento de la paz.
Los países de la UE parecen no obstante haber alcanzado un consenso en cuanto a la necesidad de apoyar a Georgia, que podría recibir nuevas ayudas para la reconstrucción y tareas humanitarias y un apoyo para su desarrollo económico.
El Alto Representante para la Política Exterior de la UE, Javier Solana, indicó que el bloque prevé aprobar asimismo la creación de una misión de observación del alto el fuego en Georgia de aquí a mediados de septiembre.
«Al principio, será una misión de observación, de planificación, para ver cómo se aplica el plan (de paz), es muy importante», señaló Solana.
Mientras los líderes de la UE se reúnen a puerta cerrada, en Bruselas, varias manifestaciones están previstas durante la jornada en Tiflis y en otras ciudades europeas contra «la agresión» de Moscú.
La UE «vigilará» sus relaciones con Rusia y no descarta tomar decisiones «sobre el futuro» de estos lazos, indica un proyecto de declaración final preparado por la Presidencia francesa para la cumbre de hoy en Bruselas sobre el conflicto en Georgia.
«Esperamos de Rusia un comportamiento responsable, fiel al conjunto de sus compromisos. La Unión permanecerá vigilante», apunta esta declaración que será examinada durante la cumbre extraordinaria, iniciada el lunes hacia las 15H30 (13H30 GMT).
La UE «examinará cuidadosamente y en profundidad la situación y las diferentes dimensiones de la relación UE-Rusia», según el texto.
«Esta evaluación se llevará a cabo ante la perspectiva de la próxima cumbre (UE-Rusia), prevista el 14 de noviembre en Niza» y podrá conducir, dependiendo de la situación y de la puesta en práctica de Rusia de todos sus compromisos en Georgia, a «decisiones sobre la continuación de las conversaciones sobre el futuro de la relación entre la Unión y Rusia», agrega la nota preparada por la presidencia semestral francesa del bloque.