Liderazgo del siglo XXI (II Parte)


Las escuelas todaví­a tienen la tarea de trabajar con los niños desde la educación inicial o por lo menos desde preprimaria hacia la secundaria en lo que es la comunicación tanto oral como escrita. Los maestros tienen que ser el modelo de esa comunicación por medio de una metodologí­a interactiva y participativa que permita a los alumnos CONSTANTEMENTE a practicar ambas habilidades en forma abierta y creativa. El lí­der tiene que conocer cómo comunicarse con todas las personas en la organización sea la forma que sea, personalmente, por medio de la tecnologí­a (e mail), etc.

Raymond J. Wennier

El cuarto punto, es aparte aquí­ pero, espero realmente que se involucre en todo lo que el lí­der hace todos los dí­as, es tener VISIí“N y AGILIDAD. En una sociedad turbulenta y globalizada, hay más problemas y más grandes, pero, a la vez hay más oportunidades. La habilidad de tomar ventaja de esas, es el talento crucial del lí­der para el siglo XXI.

Durante el perí­odo de meditación, el lí­der visualiza el futuro de la organización. El crea una serie de imágenes del futuro que son aparentemente reales y suficientemente convincentes para motivar y guiar a la gente a enfocar sus esfuerzos fí­sicos y mentales en alcanzar las metas especí­ficas de la organización. Eso es crear un espí­ritu y mí­stica de acción en el grupo para satisfacer las demandas de la sociedad. ¡Esto es la base del liderazgo!

La visión y la agilidad de acción es la base de estar un paso adelante. La inestabilidad e incertidumbre en las organizaciones de la sociedad son elementos que favorecen a un lí­der y su grupo con visión. Ellos pueden visualizar hacia dónde va una industria o mercado especí­fico y eso permite «ver» las oportunidades y así­ tener la agilidad de moverse hacia esa oportunidad. ¡Es trabajo en equipo!

El quinto punto es conocerse a sí­ mismo para saber si tiene una «MENTALIDAD» fija o una mentalidad de crecimiento. La fija es que todas las acciones en la organización están relacionadas al «gurú». Es el presente, «yo soy magní­fico». No se piensa más adelante. No hay una idea más que el «yo», el «gurú» de la organización. «Sin mi la organización no puede sobrevivir».

En cambio, la Mentalidad de Crecimiento dice que tanto el lí­der como todos los miembros de la organización van a crecer personalmente dentro de la misma. El lí­der reconoce que las personas tienen la capacidad de seguir aprendiendo, de sacar más de su potencialidad. Es por eso que una organización sobresale y otras de la misma rama siguen iguales sin mayores cambios.

La clave es que el lí­der ha sabido formar un equipo cuyos miembros saben COLABORAR juntos para alcanzar los propósitos de la organización.

Luego, «El lí­der está transformando a cada persona hacia una personalización de su propio lugar dentro del grupo de la organización. Eso es realmente trabajar hacia un sistema de SIGNIFICADO COMPARTIDO que hace al seguidor reaccionar como si fuera su propio jefe y dueño de la organización… Los seguidores de esas organizaciones se sienten realizados y la misma organización sigue cumpliendo, con éxito, su razón de SER».

Hay mucho más en relación a las caracterí­sticas y conducta de un lí­der, sin embargo, los cinco puntos aquí­ anotados, dan un inicio a la meditación necesaria para considerar el significado del LIDERAZGO.

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