Libros de narrativa y de poesí­a


Q- No puedo precisar el dí­a, pero recuerdo que fue en diciembre anterior que me topé casualmente con el médico Raúl Garcí­a Salas, a quien únicamente lo conocí­a como un experimentado ginecólogo al que consultan periódicamente mi mujer y mi hija, de manera que nos hemos hecho amigos.

Eduardo Villatoro
eduardo@villatoro.com

Esa vez me dijo afablemente: «Te tengo una sorpresa» y acto seguido extrajo de su bolsillo de pecho de la americana que portaba, un opúsculo que me entregó acto seguido. No pude resistir la tentación de ojearlo u hojearlo de inmediato (¿cómo es lo correcto, guapa lingí¼ista Marí­a del Rosario Molina?), intrigado porque yo ignoraba que este especialista también se dedicara a escribir, además de que fuera un ferviente católico practicante. .

El pequeño y ameno libro lleva el sugestivo nombre de El Cristo del Volcán, de modo que tan pronto como llegué a la casa donde habito, después de contarle las buenas nuevas a mi mujer, me devoré la historia de una sentada. Magnolia hizo lo propio.

Por supuesto que no les voy a resumir el relato, porque si ustedes están interesados pueden adquirir la obra en las librerí­as Loyola o en la editorial De León Palacios, con la seguridad de que lo disfrutarán, sobre todo los creyentes de indistinta confesión cristiana.

Lo que sí­ puedo adelantarles es que se trata de una historia verí­dica, que cuenta la experiencia del doctor Raúl Alfonso Garcí­a Salas Hernández, nombre muy extenso para un escritor, como se lo dije al autor, quien narra su experiencia mediante un lenguaje llano, directo y en primera persona, que ha cautivado a miles de lectores, porque ya va por la tercera edición.

Q- Breve es el nombre, en cambio, de la autora del poemario En el otoño, los cielos y las mieses, editado por la Tipografí­a Nacional.

La periodista y escritora Atala Valenzuela casi no necesita presentación en el mundo de las letras, en los ámbitos de la cultura y de la sociedad, porque es autora de numerosos libros de poesí­a, y, en palabras de la también renombrada escritora Luz Méndez de la Vega, «es polifacética periodista, profesión en la cual ha descollado, desde la crónica social a la crónica de viajes, y del comentario de arte de literatura, al ensayo y crí­tica literaria, su obra demuestra buena calidad de prosa y de percepción en el criterio poético».

La misma escritora De la Vega afirma que con el nuevo poemario, Atala hace un alarde de valor y esfuerzo creativo, que sólo quien ha escrito sonetos o ha intentado hacerlo sabe lo que significa, puesto que es un duro ejercicio que, en este caso, expresa recuerdos de amor, de dolor, de ternura… abandonando el camino más fácil de la libertad poética.

Para muestra, estos versos de uno de los 58 sonetos de Atala Valenzuela: Un verso ignoto, así­ Â¿cómo serí­a? / un verso del misterio provenido, / en un instante solo estremecido, / llevando un cielo a mi monotoní­a. / Un verso así­ de un olvidado dí­a, / de cuando el pecho estuvo conmovido, / cuando el amor lo tuvo contenido / sintiendo de los mundos su armoní­a.

Q- El crí­tico literario Romualdo Kordero corrigió a un reportero policial devenido en cronista social: Poetisa no es una pelea entre poetas.