El ejército norteamericano liberó hoy a nueve iraníes detenidos en Irak por su presunto respaldo a la insurgencia en este país, en una primera señal de distensión de las conflictivas relaciones que mantienen Estados Unidos e Irán.
«Fueron puestos en libertad y entregados esta mañana (viernes) al gobierno de Irak», declaró el mayor estadounidense Winfield Danielson, subrayando que «ya no representan una amenaza para la seguridad de Irak y su detención no se justificaba».
Trasladados a las oficinas del primer ministro Nuri al Maliki en Bagdad, los nueve liberados fueron confiados poco después al embajador iraní en Irak, Hasan Kazemi Qomi.
«Los nueve hombres se encuentran bien y partirán con destino a Irán el viernes», según el portavoz del gobierno iraquí Alí al Dabbagh.
El mando estadounidense anunció la identidad de los nueve individuos, algunos de los cuales estaban detenidos desde 2004 y entre los que figuraban dos de los cinco iraníes arrestados en enero de 2007 en Erbil (norte) en una operación contra una representación iraní.
El ejército norteamericano mantiene detenidos a otros once iraníes a los que considera «todavía como una amenaza para Irak».
Las fuerzas militares estadounidenses realizan con regularidad en territorio iraquí operaciones contra los iraníes, a los que acusan de apoyar a las milicias chiitas que combaten a las tropas norteamericanas.
Según Estados Unidos, Teherán entrena a estos grupos armados y les proporciona material, especialmente cargas explosivas capaces de perforar los vehículos blindados norteamericanos.
Irán siempre lo ha desmentido y ha negado cualquier implicación en la violencia en Irak, que atribuye exclusivamente a la «ocupación estadounidense».
La liberación de los nueve iraníes refleja sobre todo un deseo de atenuar las fuertes tensiones entre Washington y Teherán, que no mantienen relaciones diplomáticas desde 1990 y desde hace meses se enfrentan en una guerra no declarada en territorio iraquí.
En los últimos días, responsables estadounidenses informaron también de una tendencia a la baja en los envíos de armas iraníes a Irak.
El número dos del ejército estadounidense en Irak, el general Ray Odierno, afirmó que registró una disminución constante desde hace tres meses de la utilización de bombas iraníes.
Y el secretario norteamericano de Defensa, Robert Gates, afirmó que dicha disminución ocurrió después de un encuentro a principios de agosto entre Maliki y el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad.
Irán habría «dado garantías» a Bagdad de que ayudaría a frenar el flujo de artefactos explosivos que llegan a Irak, afirmó Gates. «No sé si hay que creerles, espero verlo», añadió con prudencia.
Por su parte, el gobierno iraquí se congratuló de la liberación de los nueve iraníes. «Esto mejora las relaciones entre Irak, Irán y Washington», consideró el ministro de Relaciones Exteriores, Hoshyar Zebari, deseando que permita la reanudación de «nuevas negociaciones entre los tres países».