Lí­bano, sin presidente


Emile Lahoud, presidente saliente de Lí­bano, dejó acéfalo el gobierno de ese paí­s con su salida.

Lí­bano, que se levantó hoy sin jefe de Estado, enfrenta ahora un vací­o presidencial que hace temer una agravación de las tensiones provocadas por la lucha persistente entre un gobierno apoyado por Occidente y la oposición cercana a Siria e Irán.


«Una República sin presidente», tituló el diario cercano a la oposición, Al Balad, tras la salida a medianoche del prosirio Emile Lahud al concluir su mandato, sin que el parlamento haya logrado encontrarle sucesor. El diario publicó un recuadro blanco como si fuera la foto del nuevo jefe de Estado.

La vacante en la cumbre del Estado suscita la inquietud de los libaneses y la comunidad internacional sobre el futuro del paí­s y vuelve a plantear los temores sobre una posible degradación de la seguridad.

Varios diarios consideran que el Lí­bano entró en un periodo de «vací­o organizado» y temen que esta etapa se prolongue de manera indefinida.

«Hay sin embargo un statu quo, pues ambos bandos se temen mutuamente», declaró a la AFP un diplomático árabe en Beirut.

«Hay temores de que la situación degenere en un conflicto entre sunitas y chiitas o entre cristianos, y por eso todos se muestran reservados».

La mayorí­a de los sunitas apoya a la coalición antisiria en el poder, mientras que los chiitas apoyan en su mayor parte a la oposición, conducida por el poderoso Hezbola, aliado de Damasco.

Los cristianos y en especial la comunidad maronita de la que sale tradicionalmente el presidente de la República, están divididos en dos bloques.

A causa de la tensión polí­tica, las medidas de seguridad fueron reforzadas, en especial en Beirut y sus alrededores.

El ejército, encargado en general del mantenimiento del orden, fue desplegado sobre los principales ejes de la capital.

Inquietos por el vací­o de poder, Estados Unidos, la ONU y la Unión Europea exhortaron a todas las partes libanesas a hacer prueba de moderación y lograr un compromiso lo más pronto posible.

El presidente Lahud abandonó el palacio presidencial coincidiendo con el fin de su mandato el viernes a medianoche, dejando el puesto vacante después de que el parlamento no logró ponerse de acuerdo para elegir a su sucesor.

Lahud se despidió del personal del palacio y saludó a varios de sus colaboradores antes de pasar revista a la guardia republicana al son de una marcha militar.

La elección del nuevo jefe de Estado debí­a haber ocurrido el viernes en una sesión parlamentaria que se aplazó una vez más -y van cinco-, después de que la oposición prosiria y la mayorí­a, opuesta a Damasco, no lograran un acuerdo.

La mayorí­a parlamentaria antisiria acusa a la oposición de querer un presidente sometido a Siria e Irán, mientras la oposición denuncia que los antisirios en el poder desean un jefe de Estado del gusto de Estados Unidos.

La próxima sesión parlamentaria tendrá lugar el 30 de noviembre «para permitir más discusiones y con el fin de llegar a un acuerdo», afirmó el portavoz del Parlamento, Mohammed Ballout.

La oposición suele acusar al ejecutivo de ilegí­timo desde la dimisión, el año pasado, de cinco de sus ministros chiitas y uno cristiano.

«Si no eligen a un nuevo presidente de consenso, con el apoyo requerido de dos tercios (tal y como reclama la oposición, afí­n a Lahud), tenemos hombres que se pueden imponer», advirtió Lahud.

Poco antes del fin de su mandato, el ahora ex presidente encomendó al ejército la seguridad del paí­s, una orden que fue enérgicamente rechazada por el gobierno, que asumirá temporalmente las prerrogativas de la presidencia, tal y como manda la Constitución.