La sesión parlamentaria prevista hoy para la elección de un sucesor al presidente libanés pro sirio Emile Lahud, cuyo mandato expirará a medianoche, fue aplazada hasta dentro de una semana, anunció la oficina del presidente del Parlamento Nabih Berri.
«La sesión fue aplazada hasta el viernes próximo, 30 de noviembre, para permitir más discusiones y con el fin de llegar a un acuerdo» sobre el futuro presidente, afirmó el portavoz del Parlamento, Mohammed Ballout.
La coalición en el poder advirtió al presidente Lahud que debía abandonar el palacio presidencial tan pronto expire su mandato hoy a medianoche.
El nuevo aplazamiento llega en un momento de total bloqueo entre la mayoría parlamentaria antisiria apoyada por Occidente y la oposición pro siria liderada por Hezbolá sobre la elección del sucesor del pro sirio Lahud.
Poco antes del anuncio, los diputados de ambos bandos habían empezado a llegar al Parlamento, rodeado por tanques y militares, según constataron periodistas.
La mayoría iba en vehículos blindados, mientras toda Beirut estaba sometida a fuertes medidas de seguridad ante la nueva sesión parlamentaria, que ya fue aplazada cuatro veces en los últimos dos meses.
Ciertas calles comerciales del centro de la capital libanesa aparecían casi desiertas y muchas escuelas permanecieron cerradas ante el temor de atentados.
«Si no hay consenso no habrá voto», había vaticinado un diputado del partido Amal, Ali Bazzi.
La mayoría parlamentaria antisiria acusa a la oposición de querer un presidente sometido a Siria e Irán. La oposición, por su parte, denuncia que los antisirios en el poder desean un jefe de Estado sumiso con Estados Unidos.
La mayoría antisiria había pedido el jueves a todos sus diputados que acudieran al Parlamento para participar en la sesión del viernes.
La oposición, por su parte, había advertido que sus diputados boicotearían la sesión aunque acudiesen a la sede parlamentaria.
La oposición reúne al movimiento chiita Hezbolá, al movimiento cristiano de Michel Aoun, y al del presidente del Parlamento, Nabih Berri.
Los jefes de la diplomacia francesa, italiana y española, Bernard Kouchner, Massimo d’Alema y Miguel Angel Moratinos, respectivamente, se declararon pesimistas sobre la elección del viernes tras sendas misiones en Beirut.
«No habrá, creo, la elección del presidente, lo que creará condiciones difíciles», declaró D’Alema el jueves por la noche. Para Kouchner, «aún es posible un milagro el viernes, pero creo que será un poco complicado».
Dado que Líbano no tendrá un nuevo presidente antes de la medianoche del viernes, las prerrogativas presidenciales pasarán automáticamente al gobierno del primer ministro, Fuad Siniora, según el artículo 62 de su Constitución.
Pero existe también la hipótesis de que el presidente saliente forme un gobierno paralelo antes de la medianoche para impedir al ejecutivo apoyado por Occidente hacerse con todos los poderes.
Otro escenario posible es que el bando antisirio organice una elección presidencial con la mayoría simple de 68 diputados –sobre un total de 127– de que dispone.
Sin embargo, la oposición exige un quórum de dos tercios de los diputados para considerar válida la elección presidencial.
Más allá del significado interno, la elección del jefe del Estado libanés está considerada por diplomáticos y observadores como un nuevo episodio del puso que mantienen Estados Unidos y sus aliados occidentales con Siria e Irán.