Ley de nacionalización provoca temor entre inversores


La frágil recuperación de la economí­a de Zimbabue corre el riesgo de quedar reducida a la nada a raí­z de una nueva ley defendida por el presidente Robert Mugabe, que impone a las empresas extranjeras transferir el 51% de su capital a manos locales.


Desde la publicación de esta «ley de nacionalización» a principios de febrero la bolsa de Zimbabue cayó un 10% y las acciones de los grupos mineros perdieron 20%.

Esta legislación, que entró en vigor el 1º de marzo, da un plazo de cinco años a todas las empresas con un capital superior a 500.000 dólares para que la mayorí­a de sus acciones pase a manos de zimbabuenses.

Grupos bancarios británicos, como Barclays o Standard Chartered, están concernidos, al igual que las empresas mineras extranjeras Impala Platinum, AngloPlatinum o Rio Tinto.

«Para los extranjeros es una señal que les dice que no es un paí­s en el cual hay que invertir en este momento», estimó Anton Hawkins, profesor de la universidad de Harare.

«El denominado gobierno de unión está profundamente dividido por esta regulación y hay muchas incertidumbres sobre la forma que tomará», agregó.

El presidente Mugabe, de 86 años y en el poder desde la independencia en 1980, la presenta como un medio de «corregir las desigualdades heredadas del pasado colonial» de Zimbabue.

Según Mugabe, está destinada a luchar contra los «buitres neo-imperialistas» que quieren «el oro, el platino, los diamantes, el uranio y la tierra» de los zimbabuenses.

Su ex rival Morgan Tsvangirai, primer ministro desde hace un año, asegura que el decreto fue publicado sin su conocimiento y obtuvo que la ley sea reexaminada por el gobierno.

Tsvangirai teme que la ley haga huir a los inversores extranjeros, justo en momentos en que la economí­a empieza a recuperarse lentamente tras años de desastre.

Su partido, el Movimiento para el Cambio Democrático (MDC), también acusa a Mugabe de querer adueñarse de las últimas riquezas del paí­s, tras la reforma agraria de 2000 que provocó la partida en medio del caos de más de 4.000 propietarios agrí­colas blancos.

Esas tierras fueron redistribuidas entre pequeños campesinos sin recursos y, a menudo, miembros del partido presidencial, la Unión Nacional Africana de Zimbabue-Frente Patriótico (Zanu-PF).

«La Zanu-PF quiere crear un nuevo espacio para saqueos y abusos», acusó el MDC en un comunicado.

«Los «indí­genas» que se beneficiarán de esta ley criminal no serán los hombres y las mujeres ordinarios de nuestro paí­s, sino una elite bien conectada», aseguró.