Levantan embargo a carne británica


Prevención. La Unión Europea habí­a decidido suspender las exportaciones de carne británica por el peligro de fiebre aftosa.

La Unión Europea acordó hoy levantar desde el sábado el embargo sobre la carne y productos animales de Gran Bretaña impuesto a raí­z de la aparición de un foco de fiebre aftosa, a excepción de aquéllos que procedan de una zona de 10 km en torno a las granjas afectadas.


«Las exportaciones de animales vivos, carne y productos lácteos podrán ser reanudadas desde territorio británico, salvo los que provienen de un área de 10 km en el condado de Surrey (sureste de Inglaterra)», indicó la Comisión Europea en un comunicado.

En esa región se hallan las dos granjas que resultaron afectadas por el virus a principios de agosto y donde tuvieron que ser abatidos unos 500 animales.

La reanudación de las exportaciones será efectiva a partir del 25 de agosto, precisó la nota.

Sin embargo, las ventas al exterior estarán «sujetas a estrictos controles y supervisiones veterinarias», precisó la Comisión.

El portavoz de la Comisión Europea para temas sanitarios, Philip Tod, señaló que se dará un aviso de tres dí­as para las exportaciones y certificaciones a fin de garantizar que la carne no proviene de la zona aledaña a las granjas británicas afectadas.

En todo caso, las autoridades británicas se mostraron satisfechas por la decisión de sus socios europeos.

«Es una demostración clara de la confianza que nuestros colegas europeos tienen en las medidas de control de la enfermedad que hemos tomado», reaccionó la ministra británica de Medio Ambiente, Hilary Benn.

Los expertos veterinarios de los 27 reunidos en Bruselas para revisar la prohibición que pesaba sobre las exportaciones cárnicas británicas impuestas a inicios de agosto se dejaron convencer por el argumento de Londres de que han pasado más de dos semanas desde que el segundo y último foco de fiebre aftosa apareció en Surrey.

Los paí­ses de la UE «expresaron su apoyo a las medidas adoptadas por Gran Bretaña, reforzadas por la Comisión, para controlar los recientes focos de fiebre aftosa», indicó el brazo ejecutivo de la UE.

La Comisión Europea subrayó también su decisión de limitar «las restricciones al comercio de animales vivos, carne y productos lácteos con otros Estados miembro» a la zona vigilada en torno a las granjas afectadas.

La Comisión basó su dictamen en «las investigaciones epidemiológicas profundas, el seguimiento de posibles contactos y los resultados favorables de las investigaciones clí­nicas y de laboratorio sobre la posesión (del virus) en el área de riesgo y en otros sitios de Gran Bretaña».

La restricción en torno a la zona afectada será revisada por los expertos veterinarios de la UE el 11 de septiembre.

«La decisión adoptada es mejor de lo que esperábamos en la que se refiere al ganado vivo», explicó un responsable veterinario británico, Fred Landeg, tras la reunión.

«Queremos que la gente siga atenta, porque aún tenemos que respetar medidas de vigilancia», explicó Landeg, quien consideró de todas formas que «la posibilidad de hallar otro caso (de fiebre aftosa) es muy escasa».

Las granjas afectadas, todas ellas distantes entre sí­ apenas cinco kilómetros, se encuentran cerca de un centro cientí­fico habilitado por la UE para manipular el virus con fines de investigación y para fabricar vacunas.

«La investigación sobre el origen de la epidemia sigue su curso», recordó por su parte Tod.

Los ganaderos británicos han intentado por todos los medios evitar una crisis como la provocada por el brote de fiebre aftosa de 2001, que también provocó un embargo de las exportaciones por parte de la UE que costó a la economí­a nacional unos 8.000 millones de libras esterlinas, al tiempo que devastó al sector agrí­cola.

En aquella ocasión fueron sacrificados e incinerados entre 6,5 millones y 10 millones de animales.

La fecha más próxima en la que Gran Bretaña puede recuperar el estatus de paí­s exento de fiebre aftosa –según las reglas de la Organización Mundial para la Salud Animal– es a principios de noviembre, tres meses después del último caso de esa enfermedad en su territorio.

500 animales fueron sacrificados en dos granjas de Gran Bretaña, ante el peligro de la propagación de la fiebre aftosa.