León Panetta: Más tropas abandonan Afganistán


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Casi dos años después de que el presidente estadounidense Barack Obama enviara 33 mil efectivos del ejército más a Afganistán para reducir la escalada de violencia Talibán, los últimos de esos soldados abandonaron el país, dijo hoy Leon Panetta, secretario de Defensa estadounidense.

LOLITA C. BALDOR AUCKLAND / Agencia AP

Panetta dijo que el envío de soldados extra «cumplió los objetivos de revertir el impulso que tenía el Talibán en el campo de batalla e incrementar dramáticamente el tamaño y capacidad de las fuerzas de seguridad nacional afganas».

Panetta calificó el hecho como un «paso muy importante», y cree que Estados Unidos está en camino para cumplir sus metas en Afganistán.

Panetta dijo que el alto mando estadounidense en el país asiático, el general John Allen, «ha dicho que las fuerzas que ha puesto en posición es suficiente para cumplir la misión».

El retiro, que deja unos 68 mil soldados estadounidenses en la zona de guerra, se dio mientras la transición hacia las fuerzas afganas está en problemas, amenazadas por un incremento de los llamados ataques internos en los que el ejército o la policía afgana, o insurgentes vestidos con los uniformes oficiales, han atacado y matado efectivos de Estados Unidos y la OTAN.

Esto ha cuestionado la estrategia que depende de las tropas de la OTAN trabajando hombro con hombro con las fuerzas afganas, entrenándolos para que asuman la seguridad de su propio país para que os estadounidenses y sus aliados puedan abandonar el país a finales del 2014 como está planeado.

El mayor número de soldados estadounidenses fue de unos 101 mil el año pasado, y han salido lentamente en los meses pasados.

El incremento estaba enfocado a batir al Talibán para darle al gobierno afgano y sus fuerzas de seguridad el tiempo y espacio necesarios para asumir el control. El objetivo fundamental es asegurar que el Talibán no recupere control de parte del país que le pueda permitir convertirse un paraíso seguro para grupos terroristas. Y había esperanza de que los miembros del Talibán quisieran sentarse a negociar la paz.

Comandantes del ejército indicaron que han conseguido extensas ganancias contra el Talibán, arrebatando el control de áreas donde los insurgentes alguna vez tuvieron fuertes bastiones. Y Panetta ha caracterizado los ataques internos como el último recurso de la desesperada insurgencia.

Pero otros altos militares, incluyendo al general Martin Dempsey, jefe del Estado Mayor Conjunto, están preocupados del impacto de los ataques a los soldados. Dempsey los consideró una «muy seria amenaza» a la campaña bélica y ha declarado que «algo tiene que cambiar».