Legislativas rusas


Vladimir Putin, presidente ruso, está a la espera de las próximas elecciones rusas, en donde se decidirá la continuidad o la transformación.

El presidente Vladimir Putin parece omnipresente, antes de las elecciones legislativas rusas del próximo domingo 2 de diciembre, eclipsando a la oposición, uno de cuyos lí­deres, el campeón de ajedrez Garry Kasparov, fue condenado a cinco dí­as de cárcel por manifestar contra el Kremlin.


En uno de los momentos culminantes de la campaña del partido en el poder, varios miles de partidarios de Putin, que encabeza la lista Rusia Unida en las legislativas, lo llamaron el miércoles a mantenerse como el «lí­der nacional» tras las elecciones presidenciales de marzo de 2008, a las cuales no puede presentarse.

En paralelo, los opositores declarados al poder del Presidente ruso, casi inexistentes en las cadenas de televisión, se tienen que contentar con manifestar para hacerse oí­r.

El movimiento de oposición La otra Rusia, que encabeza Kasparov, reunió el sábado a unas 2 mil en Moscú, junto con el partido liberal Unión de Fuerzas de Derecha (SPS), que se uní­a por la primera vez.

Kasparov, que fue detenido, junto con otras 40 personas, camino a la Comisión Electoral Central, donde querí­an denunciar estas elecciones legislativas «injustas», según él, fue condenado a cinco dí­as de prisión por encabezar una manifestación no autorizada y por negarse a obedecer las órdenes de la policí­a.

Tres dí­as antes de estos incidentes, el presidente ruso habí­a acusado a los opositores de ser unos «chacales» que buscan financiarse en el extranjero y que preparan «provocaciones» con sus «salidas a la calle», como les han «enseñado especialistas occidentales».

«El presidente se ha permitido hacer declaraciones virulentas que es difí­cil de explicar en el contexto actual, en el que no hay competidores y cuando la oposición polí­tica es débil», observa el analista Nikolaí¯ Petrov, del centro Carnegie de Moscú.

De las formaciones que han «salido a la calle», sólo el SPS ha sido admitido en la carreta a los escaños de la Duma (cámara baja del Parlamento ruso).

Con este «cuadro fantasmagórico extraño», así­ como sus duras palabras sobre el extranjero, Putin «responde por adelantado a la viva reacción negativa» que suscitará fuera del paí­s el resultado de la elección, «cuando se vea que un sólo partido domina y otro hace de comparsa», opina Petrov.

La manifestación del miércoles, financiado por Rusia Unida, fue organizada por un «movimiento de ciudadanos» creado hace poco y bautizado «Por Putin».

En la recta final de la campaña, Putin, que alimenta el suspenso sobre sus intenciones para después de las presidenciales, visitó el lunes su ciudad natal, San Petersburgo, donde se reunió informalmente con grupos de jóvenes simpatizantes y aprovechó para acusar a Estados Unidos y a la OSCE de querer «deslegitimar» las legislativas del domingo próximo.

Respondiendo a una pregunta de un joven militante sobre la anulación de la misión del principal grupo de observadores de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), Putin aseguró que la decisión fue tomada «por recomendación del departamento de Estado norteamericano».

«Vamos a tomar esto en cuenta en nuestras relaciones» internacionales, amenazó. «El objetivo es deslegitimar las elecciones, pero no lo lograrán. Las elecciones se celebrarán dentro de la ley», aseguró.

El jueves, a tres dí­as de las elecciones, el presidente Putin debe dirigirse a los ciudadanos rusos en un mensaje televisado. La intervención ha sido ya grabada, el 22 de noviembre, fuera del Kremlin, precisó la presidencia.

Según el diario independiente Kommersant, Putin no hablará en tanto que presidente sino como cabeza de lista de Rusia Unida.

El partido en el poder tiene la adhesión de un 67% del electorado, según un reciente sondeo del instituto independiente Levada.

Además de sus manifestaciones, la oposición expresa su desacuerdo presentando candidatos a la presidencial. El viernes, la dirección del SPS designó a Boris Nemtsov como candidato para los comicios de marzo de 2008, para los cuales Kasparov también ha sido designado candidato de su grupo.

Favoritos

– RUSIA UNIDA: Creado antes de las legislativas de 1999 para respaldar al joven primer ministro y futuro presidente Vladimir Putin, dispuso de dos tercios de los escaños en la Duma saliente (299 de los 450 diputados). Su emblema, un oso polar. Su divisa: «El plan de Putin, la victoria de Rusia».

Los diputados de Rusia Unida, ex agentes del KGB, funcionarios, hombres de negocios, preconizan una polí­tica nacionalista y un capitalismo de Estado.

Rusia Unida cuenta con un 67% de intenciones de voto, según un reciente sondeo del centro independiente Levada.

– PARTIDO COMUNISTA RUSO: Con 47 diputados, el PC puede llegar en segundo puesto. Conducidos por Guennadi Ziuganov, los comunistas cuentan con una red militante aún poderosa en ciertas regiones y con la simpatí­a de parte de los jubilados, pero su electorado disminuye a causa de los partidos favorables al Kremlin que retoman su discurso populista y nostálgico de la URSS.

El PC cuenta con un 14% de intenciones de voto, según Levada.

– LDPR (Partido liberal democrático): El LDPR del agitador ultranacionalista Vladimir Jirinovski dispone de 29 escaños en la Duma. Sumamente derechista en el espectro polí­tico, finalmente siempre sigue las consignas de voto del Kremlin y aparece más como espantajo que como una fuerza constructiva.

El LDPR obtendrí­a apenas 7%, lo mí­nimo requerido para entrar a la Duma.

– RUSIA JUSTA: Con 33 diputados, este partido de «oposición de izquierda», dirigido por el presidente del Senado, Serguei Mironov, apunta a atraer a parte del electorado comunista a las filas favorables al pro-Kremlin y se autodefine «integrado al poder» del presidente Putin.

Cuenta con un 4% de intenciones de voto, según los sondeos.

– IABLOKO: Partido reformador y democrático de centro izquierda, conducido por Grigori Iavlinski, durante un tiempo considerado como uno de los polí­ticos más brillantes del paí­s, no se ha recuperado de la llegada al poder de Putin.

Asimilados con frecuencia, por los rusos, a los reformistas de los años 90 que hundieron al paí­s en el caos, los lí­deres de Iabloko sufren también los efectos del desprestigio de la idea democrática

Ausente ya en la Duma saliente, con 2% de intenciones de voto, Iabloko tiene pocas posibilidades de colocar un representante.

– SPS: la Unión de Fuerzas de Derecha. Sucesivamente aliado y adversario de Iabloko, el SPS ha desaparecido también de la Duma. Más liberal, el SPS apoyó un tiempo a Vladimir Putin, antes de pasar a la oposición.

El SPS tiene 1% de intenciones de voto.

– PARTIDO DEMOCRATICO DE RUSIA: Tras caer en el olvido, anunció en mayo su retorno a la escena polí­tica, preconizando la adhesión de Rusia a la UE, una iniciativa inspirada por el Kremlin según algunos analistas.

Menos de 1% de intenciones de voto.

– PARTIDO AGRARIO DE RUSIA: Popular a comienzos de los 90, este partido con retórica socialista no tiene representantes en la Duma desde hace una década y no conseguirá más de 3% de votos, según los sondeos.

LOS GRANDES AUSENTES:

– LA OTRA RUSIA: Esta coalición de oposición dirigida por el ex campeón mundial de ajedrez Garry Kasparov no logró inscribirse en las elecciones y está llamando a votar nulo.

– EL PUEBLO POR LA DEMOCRACIA Y LA JUSTICIA: Movimiento del ex primer ministro Mijail Kassianov, que pasó a la oposición y que pretende boicotear los comicios, «una imitación del proceso democrático», según él.