El pasado lunes se publicó el decreto 42-2010 del Congreso de la República, sancionado por el presidente ílvaro Colom, que legisla sobre la Ley que Promueve el Turismo Interno, la cual cobrará vigencia el próximo lunes.
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El espíritu de la ley establece que el turismo interno genera movimiento económico, por lo que los audaces diputados consideraron que podrían incentivarlo si se legislaba para que hubiera más fines de semanas largos.
Los diputados y funcionarios, como buenos observadores de la realidad nacional, seguramente habrán percibido que en nuestro país hay una gran movilidad interna, sobre todo de personas que van de un departamento a otro, especialmente hacia la capital, en busca de mejores oportunidades de empleo, y que, por eso, en cuanto tienen dos o tres días libres, regresan al seno materno, para mantener fuertes los vínculos familiares.
También -habrán observado los intrépidos legisladores- hay fuertes movimientos en fines de semanas largos de familias de clase media alta y alta, hacia los sitios turísticos del país, que, a pesar de las pésimas carreteras, es posible llegar hasta el lugar más recóndito en un día.
Es por ello que los sagaces diputados consideraron que, al decretar esta ley, podrían motivar estos movimientos de los fines de semana largos. Es por ello que decretaron que todo asueto o feriado que recaiga un martes, sea trasladado para el lunes, y todo asueto o feriado que recaiga un miércoles o jueves, sea trasladado para viernes. De esa forma, cada día de descanso generaría fines de semana largos, de tres días.
Obviamente, cuando recaiga el descanso lunes o viernes, no es necesaria la normativa, porque de igual forma se generaría un largo fin de semana. Y si recae sábado o domingo, pues no se traslada el día de descanso.
Sin embargo, sin explicar por qué razón, se hacen excepciones a esta ley, y no rige para el 1 de enero, Semana Santa, 1 de Mayo, 15 de Septiembre, 20 de Octubre, 1 de noviembre, 24, 25 y 30 de diciembre, ni para el feriado local.
Resulta RIDíCULO darse cuenta que la ley solo rige, pues, para el 30 de junio, Día del Ejército. Y para colmo, el decreto advierte que esta ley se aprobó de urgencia nacional el 12 de octubre, y, el presidente Colom la sancionó el 10 de noviembre de este año.
Aunque esta es una ley que no impacta en gran medida en el país, se evidencia la forma en que nuestra legislación carece de «dientes». Esto significa que el espíritu con que se crea la ley no logra reglamentarse en su parte del articulado. En este caso, por ejemplo, el objetivo de crear más fines de semana largos para promover el turismo interno, no se logra, ya que solo afectará a un fin de semana de 52 en el año.
La aprobación de esta ley evidencia tres detalles importantes de nuestra legislación: 1) Que el espíritu de la ley se establece bien, pero que los mismos legisladores le extraen los «dientes» con las excepciones. 2) Que los diputados no leen ni saben qué están aprobando, peor si se aprueba de urgencia nacional, en que el proceso es más rápido. 3) Que el Presidente tampoco lee las leyes que sanciona, y que solo está prestando particular cuidado en leyes que le puedan afectar en el futuro.
En este último punto, hay que resaltar que el Presidente Colom había mostrado buen juicio para vetar o sancionar los decretos del Congreso, como el intento de restituir la pena de muerte, la cual fue vetada por el mandatario, demostrando buen juicio. Sin embargo, se denota que su análisis se enfocó en una agenda electoral, y la vetó para evitar problemas, y no porque realmente haya considerado la ley como herramienta para construir un mejor país.
Como dije, la Ley de Turismo Interno carece de importancia. Sin embargo, si esto hacen con una ley baladí, ¿qué no harán legisladores y Presidente con leyes de interés nacional, como la Ley contra el Enriquecimiento Ilícito, o la Ley de Extinción de Dominio? Es muy probable que la lleguen a aprobar, pero con las excepciones suficientes con el objetivo de que no muerdan a nadie, tal como se han aprobado la Ley de Comisiones de Postulación, la Ley de Armas y Municiones, la Ley de Adopciones, la Ley de Trata de Personas…