LEGADO 2004-2008


Por Eduardo Stein Barillas

Llegando al final de mi mandato como Vicepresidente de la República, estoy convencido que hay un tema estratégico fundamental: el esfuerzo de mudarse de un quehacer polí­tico y de Gobierno que descansa en figuras, caudillos, lí­deres y personas al final, a otro que se basa en una AGENDA de desarrollo nacional, y que a partir de ahí­ equilibra las voluntades polí­ticas y el quehacer de la gestión pública, con el trabajo ciudadano. Creo que lo que hemos vivido en los últimos cuatro años es el surgimiento y afianzamiento de una agenda cada vez más clara de desarrollo para el paí­s, gestada colectivamente. El segundo elemento que surge con fuerza, es la búsqueda de un ESTADO PLURAL. Necesitamos pasar de un Estado monocultural a un estado plural, y quizá ese es el segundo elemento de trascendencia polí­tica que más fundamenta la experiencia de esta Vicepresidencia.


A la Vicepresidencia le tocó, sobre todo, la agenda social, y, en ella, las exclusiones y rezagos en las poblaciones indí­genas así­ como la conflictividad agraria. En esa repartición de temas de la agenda nacional, el reflejo operativo concreto y real tení­a que estar en algunas reformas institucionales que se realizaron, pero sobre todo en el presupuesto. Nosotros nos enorgullecemos de haber aumentado significativamente el presupuesto de la agenda social, y en particular en aquellas oficinas de Gobierno dedicadas a los pueblos indí­genas.

Hubo dos temas adicionales a los que la Vicepresidencia les prestó especial atención, funcionando como una especie de «comadrona». En el primero, lo que hicimos fue favorecer y propiciar condiciones para que naciera la CICIG (Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala), para apoyar a la justicia guatemalteca en el combate contra la impunidad. En el segundo ámbito, enfrentar con bases técnicas, presupuestarias y administrativas el problema estructural del RACISMO. Era imposible empezar a entender de qué estábamos hablando realmente en este cáncer terrible que es el racismo, la exclusión y la discriminación si no entendí­amos bien los mecanismos que asume en el quehacer cotidiano de las personas, las familias, las comunidades, y las instituciones. Por eso comenzamos por un estudio profundo, territorialmente completo de todo el paí­s, que duró cerca de dos años, para develar esos mecanismos de racismo. Y también, por primera vez en Guatemala, para cuantificar lo que le cuesta a nuestro paí­s ser racista, y cuánto cuesta a las comunidades indí­genas esa discriminación. A partir de de eso, se elaboró una polí­tica para la convivencia y en contra del racismo y la discriminación, que es lo que está en marcha, con raí­ces concretas en todas las comunidades, pero sobre todo, a partir de las propias experiencias de las comunidades y no como una polí­tica pública impuesta desde el Gobierno central.

Los dos grandes desafí­os para la próxima administración, son, la agenda de seguridad y la agenda de desigualdad. Si la próxima administración no acomete con toda flexibilidad, amplitud, apertura y, sobre todo, con oí­dos abiertos lo que es esta nación tan desigual, no tenemos viabilidad como paí­s. La próxima administración tendrá que avanzar significativamente en la atención de esa desigualdad interna, para equiparar las cargas, para que de verdad Guatemala pueda acercarse a un nivel más equitativo, más solidario y más justo de convivencia y de oportunidades.

Y el segundo tema es la seguridad y justicia. Este tema necesita de manera indispensable, el fortalecimiento del sistema de tribunales para una justicia pronta y cumplida, y va a necesitar irse a fondo a la revisión de nuestra institucionalidad, tan penetrada por el crimen organizado. Creo que el riesgo más grave que enfrenta el Estado guatemalteco, es el crimen organizado. Si no se logra detener y desmontar los aparatos clandestinos y cuerpos paralelos de seguridad que se enquistaron en la institucionalidad pública, Guatemala tienen ya todos los sí­ntomas de la Colombia de hace 18 años, y se puede volver en efecto, un narcoestado.

Este gobierno deja un proceso de transición transparente a la nueva administración. Aprovechando el nuevo calendario electoral se preparó un programa amplio y metódico para trasladar no sólo información sistematizada, sino experiencias de gestión, buenas y malas, junto a una valoración precisa de obstáculos y riesgos. Se ha trabajado con los equipos técnicos, para ir trasladando en seis grandes grupos temáticos, todo aquello que son las grandes lí­neas de actuación de esta administración para atender la agenda social, económica y de seguridad; los temas más institucionales de controles democráticos de ministerios y secretarí­as, procesos de transparencia, la polí­tica exterior y sobre todo el tema de la energí­a, en donde Guatemala enfrenta desafí­os muy importantes.

Piden conversaciones


El presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, exhortó hoy a su colega de Colombia, Alvaro Uribe, y a los dirigentes de la guerrilla de ese paí­s a que negocien la libertad de otras personas prisioneras de la insurgencia.

Brasil trabajará para el logro de la libertad de más personas en poder de la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) pues es un asunto humanitario, aseguró Da Silva en su programa semanal de radio «Café con el presidente».

Brasil aportó esfuerzo a la reciente liberación de Clara Rojas y la ex legisladora Consuelo González dentro de una misión internacional encabezada por Venezuela, agregó.

El asesor presidencial brasileño Marco Aurelio Garcí­a formó parte de la primera fallida misión internacional que recogerí­a a finales de diciembre a Rojas y González en helicópteros en algún púnto de la selva del sureste de Colombia.

Tras casi seis años prisioneras de las FARC, Rojas y González fueron dejadas en libertad el jueves de la semana pasada por las FARC. Ambas mujeres fueron recogidas por helicópteros con emblemas de la Cruz Roja Internacional y trasladadas de la selva colombiana a Venezolano.

Según Da Silva, la liberación de Rojas y González es una señal de que otros pueden llegar a ser liberados.

«Por lo tanto, el llamado que hago es que el gobierno colombiano y mi amigo, el presidente Uribe, más los dirigentes de las FARC se pongan de acuerdo para que se pueda liberar a más personas que están secuestradas, algunas hace cinco años, cuatro años, seis años», comentó.

Las FARC habí­an ofrecido la entrega de 45 personas en su pode a cambio de la excarcelación de 500 guerrilleros. Los prisioneros de las FARC incluyen soldados, policí­as, la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt y tres estadounidenses. Las FARC aseguraron que los estadounidenses eran espí­as disfrazados de contratistas.

El gobieno colombiano considera «rehenes» a las personas en poder de la insurgencia y las FARC las llama «prisioneros de guerra».

El mandatario brasileño viajó a Guatemala para su asistencia a la toma de posesión de Alvaro Colom, y luego se dirigirá a Cuba, donde buscará reunirse con el mandatario en retiro temporal Fidel Castro, quien continúa su convalecencia tras la cirugí­a intestinal a que fue sometido el 27 de julio de 2006.

Da Silva aseguró que su paí­s puede ayudar a los paí­ses de América Central y Caribe, destacó la importancia de la asunción de Colón por tratarse de un hombre progresista con compromiso social, y dijo que Brasil tiene en Cuba interés en la búsqueda de petróleo en aguas profundas.