La palabra «corrección» en el vocabulario del ser humano no tiene prioridad por sí sola. El verbo CORREGIR, según el DRAE, significa «enmendar lo errado, disminuir, templar, moderar la actividad de algo». Es aquí donde el ego y creencia de que todo lo que hago es correcto, se sobrepone a pensar:
«Espere, he hecho algo mal, tengo que corregir mi conducta». No a todos les gusta admitir que han cometido un error. Tal vez para algunos, lo más difícil es corregir sus acciones sin tener un estímulo exterior a sí mismo. Ese estímulo externo tendrá un impacto social que le afecta muy de cerca o directamente, un impacto emocional que sí es directo al individuo y un impacto económico que afecta a un solo grupo o a la población en general.
El momento de ser sujeto de una crisis, nos hace RECAPACITAR en lo que estamos haciendo para que haya un momento de PENSAR qué puedo hacer y cómo desarrollar mis actividades de mejor manera en el futuro. Eso es CAMBIAR. Hay que «deshacer» (desconstruir) para rehacer (hacer de nuevo-CONSTRUIR) una actividad. Igual es cuando hablamos de conocimiento, hay que modificar los patrones cerebrales existentes para incorporar nuevas experiencias exteriores y luego poder fijar nuevos patrones que nos permitan hacer una actividad con más pericia. Sin embargo, el querer cambiar ciertas rutinas o formas de actuar del ser humano, son muy difíciles de realizar.
Tomemos como ejemplo la situación financiera a nivel mundial. Un solo producto hizo cambiar nuestra economía familiar, nuestra relación social y nos ha causado «stress» emocional tremendo; ese producto es el PETRí“LEO. Ahora bien, el reflejo de esa crisis no ha terminado de afectarnos.
«Todo el mundo y Raymundo» hablamos de la necesidad de una REESTRUCTURACIí“N de sistemas. Los CEO»s de las tres corporaciones más grandes, manufacturadoras de vehículos en los Estados Unidos de América, están rogando al Gobierno de ese país, regalarles dinero (nunca podrán repagarlo) para salvarlos de una quiebra financiera. Sin embargo, en este momento, todo apunta a que tendrán que pasar un proceso de REESTRUCTURACIí“N organizativa y financiera para RENACER en el Siglo XXI, con nuevos y mejores sistemas.
El mismo criterio exponen los expertos en finanzas. Todas las instituciones financieras tendrán que sufrir una REESTRUCTURACIí“N. Una CORRECCIí“N que ha tardado en llegar a las sociedades a nivel mundial y ha sido necesario que se descubrieran las acciones avorazadas de individuos en las grandes corporaciones que no quieren reconocer que han cometido un error.
Lo mismo sucede con aquellos que sostienen una teoría económica única; se niegan a reconocer que eso no ha funcionado en el siglo XXI como ellos dijeron que pasaría. Lo que esta sucediendo a nivel mundial es un ALERTA al mundo para que REPIENSE lo que estamos haciendo y cómo lo estamos haciendo pero sobre todo, para quién estamos haciéndolo.
Todo lo anterior, CORRECCIí“N, es base para trasladar lo aprendido de esa lección que aún es dinámica y continúa siendo noticia a nivel mundial, al campo de la EDUCACIí“N, en especial a la de Guatemala.
El siglo XXI requiere que haya una nueva y diferente atención a las necesidades de la sociedad guatemalteca en materia educativa. En primer lugar los guatemaltecos han de conocer «las» realidades del país en este campo. Hay que darlas a conocer al pueblo en general, hay que hacerlas publicas, admitir que se han cometido errores, ser honestos, anunciar las debilidades en esa área y dar a conocer los planes para enmendar los errores y CORREGIR.
Un segundo paso puede ser formar el GRUPO DE EXPERTOS EN EDUCACIí“N, educadores notables (no digo únicamente pedagogos, digo PENSADORES), sabios en distintas disciplinas para que discutan y generen soluciones posibles de cómo atender las necesidades que demanda la sociedad guatemalteca del siglo presente. Como tercer paso, hay que conformar un grupo de educadores que hayan demostrado que son excelentes en la aplicación de soluciones a niveles MACRO y MICRO (las escuelas y los alumnos más aislados en los ámbitos geográfico y tecnológico), para que formulen EL CAMINO A SEGUIR, en detalle, resultado de una o múltiples visiones de lo que tenemos que hacer en los próximos 25 años.
En cuarto lugar, los economistas, ministros, financieros, legisladores, conjuntamente con los grupos antes mencionados, deben sentarse y encontrar la forma de FINANCIAR de manera adecuada, honesta, transparente y URGENTEMENTE PRIORITARIA, la solución al problema de la educación en Guatemala.
Si no se hace así, sufriremos las consecuencias en todas las demás acciones de gobierno y de la sociedad, al no tener personas preparadas para que asuman su responsabilidad como ciudadanos de este país. Un quinto paso, exige calendarizar, días, horas, minutos y segundos para el CUMPLIMIENTO de las actividades a realizar en ese CAMINO A SEGUIR.
Los ajustes y cambios necesarios para el siglo XXI, son responsabilidad de cada uno, cada guatemalteco, pero necesitamos que quienes están obligados a elaborar y desarrollar políticas, nos den el «norte».
ES HORA DE APRENDER LA LECCIí“N, HAY QUE CORREGIR.