Luis Alberto Ferrate
ministro guatemalteco de Ambiente
Retomando el eslogan de campaña del presidente electo de Estados Unidos Barack Obama, el premio Nobel de la Paz Al Gore consideró el viernes en Poznan (Polonia) que es posible alcanzar un nuevo acuerdo mundial para luchar contra el cambio climático.
«Yes, we can» (sí, podemos), lanzó el ex vicepresidente estadounidense provocando una enorme ovación de los miles de delegados reunidos en la Conferencia de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de Poznan.
Comparando la gran velocidad con la que se están sintiendo los efectos del cambio climático y la lentitud en la elaboración de un nuevo acuerdo internacional, Gore llamó a los negociadores a actuar.
«Incluso si los progresos parecen dolorosamente lentos (…), creo que las razones de tener esperanza y de ser optimistas son más importantes que las razones de dudar y desanimarse», afirmó.
«La lucha entre la esperanza y el miedo está teniendo lugar hoy aquí mismo en Europa», afirmó Gore en referencia a la difícil negociación en Bruselas de un plan sobre cambio climático de la Unión Europea (UE) cuya consecución fue anunciada tras el inicio de su discurso.
«Ha llegado la hora de que los jefe de Estado y de Gobierno se impliquen personalmente en la diferentes reuniones» de negociación que se celebrarán el próximo año para lograr un acuerdo en diciembre de 2009, en la conferencia prevista en Copenhague, consideró.
El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, anunció el jueves en Poznan que contemplaba la posibilidad de organizar una cumbre de jefes de Estado y Gobierno en septiembre en Nueva York durante la Asamblea General de la ONU.
«Creo que el camino hacia Copenhague está despejado», consideró Al Gore suscitando una nueva ola de aplausos.
La Unión Europea (UE) buscaba cerrar el viernes en su cumbre de Bruselas un acuerdo sobre un plan de lucha contra el cambio climático que debe servir de modelo mundial, tras haber resuelto el jueves las exigencias de Alemania, Italia y Polonia.
En la primera jornada de la cumbre de dos días, los jefes de Estado y de gobierno de la UE aprobaron además el plan europeo de reactivación económica de 260.000 millones de dólares (200.000 millones de euros) y lograron un principio de acuerdo para que Irlanda organice un nuevo referendo sobre el Tratado de Lisboa antes de noviembre de 2009 a cambio de una serie de garantías.
«Avanzamos», dijo el jefe de Estado francés, Nicolas Sarkozy, presidente en ejercicio de la UE, al final de la primera jornada de discusiones de los 27 países del bloque sobre el reparto de los esfuerzos para aplicar el plan europeo de lucha contra el calentamiento planetario.
«Nos dirigimos hacia un compromiso», declaró de su lado el jefe de gobierno italiano, Silvio Berlusconi, quien había amenazado con un veto antes de la cumbre.
Alemania y Polonia, que formaban parte hasta ahora de los países más reacios a aceptar el plan europeo de protección del clima, quedaron globalmente satisfechos de las últimas propuestas puestas en la mesa, indicaron fuentes diplomática la noche del jueves al viernes.
Para conseguir un acuerdo de los 27 era necesario satisfacer, además las exigencias de Hungría.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dio una muestra clara de la expectativa mundial ante el plan europeo, al urgir el jueves a la UE a mostrar su liderazgo en la lucha contra el calentamiento planetario desde Poznan (Polonia), donde se celebra una conferencia internacional sobre esa cuestión.
La UE se fijó en marzo de 2007, justamente bajo presidencia alemana, un triple objetivo para 2020: reducir en 20% sus emisiones de gases de efecto invernadero con respecto a sus niveles de 1990 y llevar a 20% la parte de energías renovables en su consumo, que al mismo tiempo debe reducirse un 20%.
Pero ante las preocupaciones de varios países por el futuro de sus sectores de producción, la presidencia francesa de la UE debió incluir numerosas derogaciones para tratar de lograr un compromiso.
De un lado, Alemania e Italia querían obtener el mayor número posible de exenciones a la obligación establecida por el plan europeo de que los industriales paguen sus emisiones de dióxido de carbono (CO2) a partir de 2013.
Por otra parte, los países del Este de Europa pretendían que se reconozca su gran dependencia de carbón a la hora de exigirles esfuerzos en la reducción de sus emisiones, y se mantenga un principio de solidaridad para que los Estados miembros de la UE más pobres puedan sumarse a la revolución «verde».
En cuanto al Tratado de Lisboa que debe reemplazar a la difunta idea de Constitución europea, los líderes de la UE llegaron a un principio de acuerdo para que Irlanda organice un segundo referendo antes de noviembre de 2009 a cambio de una serie de garantías.
«Hay un acuerdo de principio», pero «quedan detalles por resolver» sobre las garantías que se brindarán a Dublín, señalaron fuentes diplomáticas.
Durante la cumbre, la UE aprobó también su programa de reactivación económica lanzado por la Comisión Europea por un monto de 260.000 millones de dólares (200.000 millones de euros), otra manzana de la discordia, anunció Berlusconi.
El primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, confirmó que no existen desacuerdos en el monto previsto por la Comisión Europea.
Según el proyecto de conclusiones de la cumbre, el plan representará «un esfuerzo presupuestario total de alrededor del 1,5% del PIB (Producto Interior Bruto) de la Unión Europea».