Latinoamérica: combatir deforestación, clave en lucha contra calentamiento


Debido a la deforestación, el calentamiento global se acrecienta más, ya que los árboles funcionan también para la conservación de la temperatura. FOTO LA HORA: ARCHIVO

La falta de incentivos financieros fuertes y de concienciación de la sociedad civil latinoamericana son obstáculos que deben ser superados para combatir con éxito la deforestación, elemento clave en la lucha contra calentamiento global, defendieron hoy expertos en Copenhague.


«Si no ganamos el combate contra la deforestación, no ganaremos la lucha contra el cambio climático», afirmó el colombiano Martí­n von Hildebrand, especialista de los pueblos indí­genas amazónicos.

América Latina tiene 800 millones de hectáreas de selva tropical –unos 700 millones en la Amazoní­a–, dos veces la superficie de la Unión Europea, recordó por su parte Yan Speranza, de la ONG Fundación Moisés Bertoni de Paraguay.

El continente es responsable del 7,5% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, dos tercios de las cuales proceden de la deforestación y la agricultura, estrechamente interrelacionadas, precisó.

Los paí­ses latinoamericanos son grandes productores de materias primas, sectores de rápido crecimiento –debido a la creciente demanda mundial–, que representan un 20% del PIB de los paí­ses latinoamericanos, afirmó Speranza, subrayando la dificultad de limitarlos en aras de la defensa de la selva.

«Es necesario cambiar la lógica económica de la deforestación, con inversiones que incentiven un desarrollo sostenible», explicó Mariano Cenamo, del Instituto de Conservación y Desarrollo Sostenible de la Amazoní­a (IDESAM) de Brasil.

Esas inversiones se estiman entre 15 mil a 27 mil millones de dólares al año y su origen –fondos públicos o mecanismos de mercado de créditos de carbono– es uno de los puntos más conflictivos tanto en la negociación a nivel mundial como en el seno de los paí­ses latinoamericanos, recordó Cenamo.

A modo de ejemplo, el experto brasileño presentó un grupo de ocho proyectos de lucha contra la deforestación –en Brasil, Ecuador, Guatemala, Paraguay y Perú– que, con un costo de 1.000 millones de dólares, generarí­a unos 2.500 millones de dólares en el mercado de emisiones de carbono.

«El mercado puede contribuir, pero no creo que sea suficiente y no podemos esperar que él solo salve la selva amazónica», respondió haciendo patente la polémica Von Hildebrand.

«Los fondos deben llegar a la gente adecuada y para ellos se deben crear mecanismos de gestión con la participación de los pueblos indí­genas», afirmó. «No podemos defender la selva si no tenemos a la población local en cuenta, integrada en las decisiones y responsabilizada».

Sin embargo, el calentamiento global no es una cuestión que preocupe a la opinión pública latinoamericana quien, en un reciente sondeo, señaló la economí­a y la seguridad como sus principales preocupaciones, no el clima, según la argentina Marí­a Eugenia Di Paola, de Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), para quien es «necesario despertar la conciencia polí­tica y social sobre el problema».

«Los polí­ticos tienden a gobernar en función de los sondeos y en éstos el cambio climático ni siquiera figura como un problema para la sociedad latinoamericana», lamentó Speranza.