El nuevo presidente norteamericano, Barack Obama, cumplió su promesa: venir a la Quinta Cumbre de las Américas a escuchar. Durante dos días, el mandatario encadenó reuniones y frases de buena voluntad que sorprendieron gratamente hasta al más desconfiado de sus interlocutores.
«No estoy de acuerdo con cada frase que se dijo en esta cumbre pero mostramos que podemos progresar cuando rompemos con algunos de los viejos debates e ideologías que dominaron y distorsionaron el debate en este hemisferio durante demasiado tiempo», declaró Obama, calificando esta crisis de «gran crisis y gran oportunidad».
La forma de comportarse del mandatario, sus declaraciones alentadoras y su disposición para escuchar sin alterarse los reclamos y críticas de sus pares del sur contrastaron con las complicadas relaciones mantenidas con su predecesor.
«Empieza un nuevo dialogo (…) El nuevo presidente de Estados Unidos viene a dialogar y no a tratar de imponer», se felicitó el presidente de Honduras, Manuel Zelaya.
En la mente de los presidentes latinoamericanos estaba la anterior cumbre de las Américas, celebrada en Mar del Plata en 2005, donde la cuestión del libre comercio provocó un desacuerdo estrepitoso y una gran tensión entre Estados Unidos y una parte de los países sudamericanos.
«Cuando hacíamos nuestras críticas al libre comercio, Bush se quitaba el audífono de la traducción. Cuando me tocó hablar a mí una vez, salió de la sala», recordaba en estos días el presidente Hugo Chávez.
Los mandatarios sudamericanos también quedaron satisfechos de haber podido reiterar en persona a Obama su pedido de que Cuba sea reincorporada a estos foros regionales y se levante el embargo comercial que Washington le aplica a la isla desde hace 47 años.
«Es inentendible que Cuba no esté en estas cumbres», expresó el mandatario ecuatoriano Rafael Correa.
Obama, que se dijo abierto a un diálogo con Cuba y a un «nuevo inicio» en sus relaciones, subrayó no obstante que resolver este tipo de situaciones requiere tiempo y gestos significativos de buena voluntad de ambas partes.
Según el primer ministro de Trinidad y Tobago, Patrick Manning, anfitrión de esta cumbre, los líderes del hemisferio «tienen la oportunidad real» de imprimir otro ritmo a las relaciones interamericanas, contemplando a todos los países, grandes o pequeños, desarrollados o en vías de desarrollo como socios iguales».
«De las tres Cumbres de las Américas a las que he asistido, la primera fue una cumbre fría, dentro de un muro y en la que el imperio se impuso. Luego en Mar del Plata la cumbre terminó fragmentada en pedazos. Ahora esta cumbre abrió los portones a una nueva era de relacionamiento a todos los países del continente», explicó Chávez.
El cordial encuentro del presidente venezolano con Obama en Puerto España sigue dando que hablar. Chávez, gran crítico de Estados Unidos, aseguró que la relación bilateral puede verse impulsada sobre nuevas bases a partir de esta cumbre.
«Fue un gesto simpático que me regalara un libro (…) Pero tengo grandes divergencias con Hugo Chávez en materia de política económica y exterior», aclaró Obama tras la cumbre, subrayando que había hablado con todos los líderes sudamericanos en Trinidad, pero Chávez siempre estaba «más cerca de las cámaras».
Según el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, «es posible crear una nueva dinámica, de compañeros» en el continente a partir de esta cumbre.
«Todos esperábamos que Chávez y Obama se fueran a atacar pero ocurrió exactamente lo contrario. Si Chávez tuvo un problema grave en la era Bush, eso puede cambiar en la era Obama», concluyó.
El presidente estadounidense Barack Obama admitió este domingo que medio siglo de políticas estadounidenses sobre Cuba «no han funcionado», pero propuso que ambos países demuestren con hechos la voluntad de un acercamiento.
Esas políticas «no han funcionado como nosotros deseábamos» ya que el «pueblo cubano no es libre», reconoció Obama, en conferencia de prensa tras el fin de la V Cumbre de las Américas en Puerto España.
«La prueba para todos nosotros no son simples palabras, sino también hechos», agregó, antes de precisar que la política estadounidense ante La Habana no cambiará «de la noche a la mañana».
El líder cubano Fidel Castro exigió a Obama que levante el «bloqueo» contra Cuba, en la primera reacción de La Habana tras la Cumbre.
Castro lamentó que Obama fue «evasivo y áspero» al ser consultado sobre el fin del embargo este domingo en la conferencia de prensa en el cierre de la Cumbre, según un artículo difundido en el sitio oficial de internet Cubadebate.
«Deseo recordarle (a Obama) un principio ético elemental relacionado con Cuba: cualquier injusticia, cualquier crimen, en cualquier época no tiene excusa alguna para perdurar, el cruel bloqueo contra el pueblo cubano cuesta vidas, cuesta sufrimientos», subrayó.
Más temprano, el consejero económico de Obama, Lawrence Summer, aseguró que poner fin al embargo estadounidense a Cuba no es una tarea que se vaya a llevar a cabo rápidamente.
«Esto no es para mañana, y ello dependerá de lo que Cuba haga de aquí en adelante», indicó el funcionario entrevistado por la cadena NBC desde Puerto España.
A pesar de ello, el mandatario norteamericano destacó «signos positivos» en las relaciones de Washington con Cuba y Venezuela, dos países latinoamericanos detractores de la política estadounidense.
Estas palabras del presidente de Estados Unidos enfriaron las expectativas de un cambio espectacular en las relaciones entre Washington, de un lado, y La Habana y Caracas, del otro, alimentadas por los gestos conciliadores de los últimos días realizados por los tres países.
El presidente cubano Raúl Castro se declaró dispuesto a un diálogo abierto con Estados Unidos, pero «en igualdad de condiciones y sin la más mínima sombra sobre nuestra soberanía», en el marco de la Cumbre de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), el jueves en Venezuela.
Por su parte, durante la Cumbre de las Américas, el presidente venezolano Hugo Chávez estrechó la mano de Obama y le regaló un libro, con una dedicatoria de puño y letra: «Para Obama, con afecto».
Sin embargo, la Cumbre de las Américas terminó este domingo sin que los 34 países presentes llegaran a un acuerdo unánime sobre la declaración final.
Previamente, países como Bolivia, Venezuela, Honduras y Nicaragua, unidos en el ALBA, habían acordado no firmar el texto final, entre otras cosas en solidaridad con Cuba, que no aparece mencionada y está excluida de la Organización de Estados Americanos (OEA) y sometida a un embargo estadounidense desde 1962.