Latinoamérica a la agenda


Gira. George W. Bush, presidente de Estados Unidos, anunció esta semana que realizará una gira por varios paí­ses latinoamericanos.

La gira anunciada del presidente George W. Bush a cinco paí­ses de América Latina en un momento de tensiones con algunos gobiernos de la región, marca la vuelta de Latinoamérica al tope de la agenda de la Casa Blanca, criticada por la falta de atención y pérdida de influencia hacia sus vecinos.


La visita «subrayará el compromiso de Estados Unidos» con el continente, dijo la Casa Blanca al anunciar el periplo que llevará a Bush a Brasil, Uruguay, Colombia, Guatemala y México entre el 8 y el 14 de marzo.

Es una visita a paí­ses cercanos a las polí­ticas de Washington como Colombia y Guatemala, también a grandes socios comerciales como Brasil y México, y a gobiernos que han mostrado voluntad de estrechar ví­nculos con Estados Unidos como el que preside el izquierdista Tabaré Vázquez en Uruguay.

«En un medio ambiente en el que muchos están diciendo que Estados Unidos está absolutamente concentrado en Irak, y que no está prestando suficiente atención a América Latina, una visita como esta es importante», dijo a la AFP Peter DeShazo, director del programa para las Américas del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS).

Para Michael Shifter, vicepresidente del Diálogo Interamericano, este viaje tratará de mostrar que Estados Unidos «todaví­a es relevante en la región» y que está «interesado».

La gira ocurre en un momento de tensiones entre la administración Bush y varios gobiernos del continente, como Venezuela, Bolivia o Ecuador.

Comandado por Hugo Chávez, el gobierno venezolano mantiene frecuentes encontronazos verbales con el de Bush.

Por su parte, los presidentes Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador, cuestionan las polí­ticas antidrogas de Washington en la región y verán recortada la ayuda del paí­s del norte para combatir la producción y el tráfico de drogas.

Shifter consideró que hay una «creciente preocupación con lo que está haciendo Chávez, menos lo que está haciendo en Venezuela y más lo que está haciendo en la región y en el mundo, su alianza con Irán es un tema urgente» para Estados Unidos, señaló, y explicó que como resultado de la tensión con Washington, el mandatario venezolano «está ganando más influencia».

«Eso está generando preocupación (en Washington) y también el hecho que el comentario que está circulando es que Estados Unidos se habí­a olvidado de la región», resumió, al describir los factores que podrí­an explicar el viaje del mandatario estadounidense.

DeShazo de su lado, descartó que la gira esté motivada por un intento de limitar la influencia de Chávez.

«Yo no creo francamente que la visita se esté haciendo por razones que tengan que ver con Chávez. La visita se hace porque ya es tiempo que Estados Unidos comience a dedicar más atención a América Latina. (…) No creo que se esté haciendo en reacción a Chávez ni mucho menos», sostuvo.

La Casa Blanca viene siendo muy criticada por su diplomacia hacia Latinoamérica.

En una audiencia de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado con presencia de la secretaria de Estado Condoleezza Rice el jueves, el senador demócrata Bob Menéndez criticó recortes en el presupuesto para los paí­ses latinoamericanos y lo que consideró una inadecuada utilización de fondos de asistencia al desarrollo.

Ese tipo de polí­tica permite «a los Chávez del hemisferio llenar el vací­o (que deja Estados Unidos) y perjudicar nuestros intereses nacionales», estimó.

Al asumir el control del Congreso en enero, los demócratas habí­an reiterado su preocupación por este tema.

«Por culpa de la desatención del Gobierno, la influencia de Estados Unidos en América Latina se redujo sensiblemente y las relaciones entre las naciones de la región y Washington se han crispado», lamentó entonces el senador demócrata hispano Ken Salazar.

En este contexto, el gobierno multiplicó los viajes de sus funcionarios a la región.

El secretario de Justicia Alberto González visitó Brasil el jueves.

El subsecretario estadounidense de Asuntos Polí­ticos, número tres del Departamento de Estado, Nicholas Burns, también viajó esta semana a Brasil, paí­s al que calificó de «muy buen amigo y socio» de Washington.

Burns siguió hacia Argentina donde culminará el viernes una visita junto al jefe de la diplomacia para América Latina, Tom Shannon.

Shannon fue en enero Colombia donde reiteró el apoyo de Washington al Plan Colombia de lucha contra las drogas y los grupos insurgentes en el paí­s.

El viaje de Bush corona entonces esta vuelta de América Latina a la agenda de la Casa Blanca.

Sin embargo, para Shifter, no necesariamente «significa un cambio para mayor compromiso en la región, una estrategia más clara. (…) No hay señales de eso todaví­a», matizó.

Rechazo a Bush

La visita del presidente estadounidense, George W. Bush, a Uruguay, en el marco de una gira por América Latina del 8 al 14 de marzo, genera desde calificaciones de «execrable» y «asesino» hasta palabras de agradecimiento por la ayuda prestada al paí­s durante la crisis de 2002.

Mientras el canciller Reinaldo Gargano dijo que el mandatario estadounidense «será bien recibido» y fuentes de su cartera dijeron a la AFP que la visita «es significativa, porque está en un marco de cambios y situaciones conflictivas en la región», la ministra de Desarrollo Social, Marina Arismendi, señaló que Bush era un «belicista», «execrable» y «asesino».

En declaraciones a Canal 10, Arismendi, del Partido Comunista (PCU, que integra la coalición de gobierno Frente Amplio) dijo que Bush «es un belicista, es un hombre que está siendo cuestionado en su propio paí­s, así­ como otros pueblos. El señor Bush es la representación de lo más excecrable, asesino y belicista que hay en el mundo».