Moira es una mujer mapuche. En el censo que se realizó en Chile en 1992 por el Instituto Nacional de Estadísticas, alrededor de un millón de los encuestados declararon identificarse como pertenecientes al pueblo mapuche. Esta nación indígena se encuentra en el sur del continente, en los estados chileno y argentino. Argentina es más que Diego Maradona, tango, Soda Stereo y Mar del Plata. De la misma forma que Colombia es mucho más que cumbia, Pablo Escobar, mondongo y Shakira. En cada país de nuestra Patria Grande, América, hay millones de realidades que han sido invisibilizadas de forma fría y calculada. Moira, en el Marco del Foro Social Américas que se desarrolla en la Universidad de San Carlos, ha denunciado como el pueblo mapuche sufre de marginación y despojo histórico por parte de los Estados en los que se encuentra su territorio. Y ha compartido con miles de asistentes al Foro, la forma de ver el mundo de los mapuches, que en sus palabras, es cosmocéntrica, en clara oposición a la vorágine capitalista que es desde cualquier punto de vista es antropocéntrica y autodestructiva.
Junto a la voz de Moira, una diversidad de gargantas, mentes y corazones han compartido por cinco días experiencias, vivencias, puntos de vista, contradicciones y acuerdos. Todos y todas han expresado el anhelo pero también la construcción cotidiana de otro mudo posible. La Usac se vio trastocada por un mundo de gente vestida de rojo y multicolor que, en cada paso y cada sílaba, se solidariza con la lucha revolucionaria de los pueblos de Bolivia, Ecuador, Cuba y Venezuela. La Universidad no puede ser la misma después del Foro, pues el evento mismo ha incluido procesos de reflexión sobre el papel de la Universidad Superior en los movimientos de transformación de la injusta realidad en América Latina. Se habló de memoria histórica y memoria colectiva; en la carpa de los movimientos de mujeres una catedrática de Arquitectura denunció públicamente violencia de género por parte de un colega de la misma unidad académica, uno de tantos casos que suceden con frecuencia en la U y en el conjunto de la sociedad; una foto gigante de desnudos femeninos reivindicando la diversidad sexual y cientos de actividades incluidas en el programa oficial.
Alaíde Foppa, Oliverio Castañeda de León, Mama Taquín y Jacobo Arbenz han estado presentes a través de grandes mantas en el escenario principal de la Plaza de los Mártires, en donde cada tarde han desfilado grandes artistas nacionales y visitantes. Entre otros hemos escuchado a la marimba de niños de Chimaltenango, el grupo Ellatu, el trovador cubano Vicente Feliú, la luchadora incansable de mil batallas Sandra Morán, el cantautor Tito Medina inyectándole un torrente de energía al escenario y Bacteria Sound System con música de barrio. Hoy sábado estará el grupo Sobrevivencia, expresión de rock en idiomas mam y k´»iche». El Foro finaliza mañana con la marcha en el marco del 12 de octubre, día de la resistencia indígena, negra y popular de los pueblos de América.
Es preciso hacer un reconocimiento al equipo facilitador del Foro, a las autoridades de la Universidad, a los cientos de voluntarios y voluntarias que han apoyado el devenir del evento y a la activa participación de los delegados y delegadas de cada país. Ojalá las contradicciones suscitadas en la organización del foro sirvan para revisar las conductas y las estrategias del movimientos social guatemalteco, pues más allá de tener capacidad de montar un evento bien logrado como lo fue el Foro Social, se debe construir la correlación de fuerzas y las capacidades necesarias para tomar el poder y hacer gobierno popular.