Fuentes policiales indicaron que los combates se concentraban en cinco barrios de la ciudad de Maiduguri, bastión de la secta fundamentalista islámica, luego de que el presidente nigeriano Umaru Yar»Adua ordenara ayer terminar con el movimiento «de una vez por todas».
«Los enfrentamientos continúan en cinco puntos de la ciudad pero son más intensos en el barrio de Bayan en donde está posicionado el líder del grupo», indicó una fuente policial.
El martes, las fuerzas de seguridad lanzaron una vasta ofensiva contra la secta islamista dirigida por Mohamed Yusuf en la capital del estado de Borno, con el objetivo de poner fin al levantamiento de estos «talibanes» nigerianos que quieren librar a la sociedad de la «inmoralidad» y la «infidelidad» y que se opone a la educación occidental.
El ejército bombardeó con morteros una mezquita, considerada un «escondite» de los talibanes y el domicilio de Mohamed Yusuf en Maiduguri.
«La casa y la mezquita fueron pulverizadas y reducidas a escombros», indicó el oficial de policía que añadió que la ofensiva contra las milicias tomaría más tiempo de lo previsto, «uno o dos días más».
«Uno de los inconvenientes que enfrentan las tropas es que todavía hay civiles en algunos de esos barrios», señaló.
Durante toda la noche, testigos escucharon disparos en algunos barrios de la ciudad, enclave de los extremistas que se reivindican talibanes. En el barrio de Bayan los combates cesaron a media mañana.
La violencia estalló el domingo, cuando los islamistas intentaron atacar una comisaría en el estado de Bauchi. Se propagó luego a otros tres estados: Borno, Kano y Yobe.
Los combates más intensos se registraron en Maiduguri, capital del estado de Borno. Sin embargo, este miércoles también se produjeron enfrentamientos en el estado de Yobe en donde las tropas persiguen a los milicianos que huyeron, al parecer, hacia la selva en los alrededores de la localidad de Potiskum.
Una fuente policial indicó que al menos 43 personas murieron este miércoles.
«Los 43 cuerpos están siendo transferidos al cuartel general de la policía en Damaturu (la capital del estado de Yobe)», indicó una fuente que pidió el anonimato.
Una fuente policial añadió que diez tanques custodian una prisión cercana que las autoridades creen que es el objetivo de los milicianos.
Las autoridades indicaron que 55 personas murieron en los estados de Bauchi y de Yobe. Sin embargo, la mayoría de las bajas se produjeron en Maiduguri, donde las fuentes policiales dijeron que al menos 206 personas murieron únicamente el lunes.
En tres días, los combates dejaron más de 300 muertos, según un balance oficial proporcionado a la AFP por la policía.
Las fuentes policiales indicaron que al menos 3.000 personas fueron desplazadas, muchas de ellas buscaron refugio en los campamentos militares.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, expresó su preocupación por la situación en Nigeria y condenó «las pérdidas inútiles de vidas», según un comunicado del organismo.
El presidente nigeriano Umaru Yar»Adua afirmó el martes por la tarde, antes de emprender una visita oficial a Brasil, que «de aquí el final del día, todo estará en orden» en Maidaguru.
Yar»Adua aseguró que la operación en curso los «contendrá de una vez por todas».
Los extremistas nigerianos comenzaron a actuar en 2002 en Maiduguri para luego establecerse en 2004 en un campamento en el pueblo de Kanamma, en Yobe, en la frontera con Níger, bautizado «Afganistán».
Tras la intervención de las tropas enviadas por Abuja, los militantes reemergieron luego en Maiduguri.
Estos enfrentamientos son los más sangrientos en Nigeria desde noviembre de 2008, cuando organismos de derechos humanos dijeron que hasta 700 personas murieron en la ciudad de Jos, entre el sur cristiano y el norte musulmán, en choques entre estas dos comunidades religiosas.
El norte de Nigeria es mayoritariamente musulmán, pero viven en las ciudades importantes minorías cristianas por lo que las tensiones comunitarias aumentaron.