Las pretensiones de la comuna de Santa Cruz Barillas


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De conformidad con una noticia divulgada por el matutino elPeriódico, el pasado día martes, la Municipalidad de Santa Cruz Barillas, municipio del departamento de Huehuetenango, en el que se va a desarrollar el proyecto de generación eléctrica denominado Hidro Santa Cruz, pretende que la empresa desarrolladora del mismo pague, de manera anual, la suma de 10 millones de quetzales a dicha Municipalidad, a cambio de obtener el visto bueno para la construcción de la obra.

Juan Antonio Mazariegos G.


Si bien es cierto, en la noticia no se especificó bajo que concepto se pretende recibir dicha suma, es indudable que de ser cierta dicha pretensión, los miembros del Concejo Municipal del municipio en mención no tienen ni la menor idea del costo y la rentabilidad de un proyecto de generación eléctrica y su requerimiento, de concretarse, haría imposible, financieramente hablando, el desarrollo de ésta o de ninguna otra fuente de energía en el país. Un proyecto de generación eléctrica, sin importar la fuente que se utilice para dicha generación, necesita de fuertes inversiones de capital para poder llevarse a cabo, es más, es conocido por muchos el viacrucis que los inversionistas pasan para poder llegar a los requerimientos de capital que les hacen las instituciones financieras, para que luego, cuando por fin logran llegar a los montos requeridos, los proyectos quedan en garantía de los préstamos obtenidos y los inversionistas no ven utilidades sino hasta varios años después que el proyecto se encuentra generando energía.    No pretendo tampoco tapar el sol con un dedo y es evidente que de no ser rentables los proyectos, simplemente no se realizarían. Sin embargo, la propuesta del Concejo Municipal de Santa Cruz Barillas no tiene pies ni cabeza y para los efectos del proyecto significa simplemente el dar por terminado el mismo. Ahora bien, lo que resulta importante destacar, fuera de estas someras consideraciones económicas, es el hecho de que un País que pretenda desarrollarse no puede vivir sometido a las decisiones arbitrarias de autoridades locales que desestimulan la inversión y que buscando un beneficio limitado a su localidad, privan al resto del País del desarrollo que al final beneficiará a todos. Mucho se ha dicho y escrito al respecto de buscar  que los proyectos de generación eléctrica beneficien a las localidades en las que se encuentran ubicados y sin duda por el simple hecho de encontrarse en esos municipios, desde su inició llevarán fuentes de trabajo y desarrollo a dichas localidades, cuando menos de manera directa durante todo el tiempo de su construcción, periodo que en la mayoría de los casos asegura fuentes de empleo por cuando menos dos o tres años, según el proyecto de que se trate. Ahora bien, una vez el proyecto se encuentre finalizado y generando energía, no hay que perder de vista que con su generación contribuirá a aumentar la oferta de energía para el País y que tal aumento debe necesariamente traer mejores precios para la electricidad, así como también capacidad para la instalación de industrias o comercio lo que nos transforma en un País que brinda mejores oportunidades al capital extranjero. Es urgente poner un freno a las ilógicas pretensiones como las que originaron la presente opinión, el no permitir el desarrollo solo generará pobreza y esa no solo se quedará en Santa Cruz Barillas.