Las nuevas potencias, no escapan a los vaivenes económicos


Corredores indios de la Bolsa de Valores de Bombay observan con desconsuelo los indicadores de la semana pasada.

China e India han sentido un escaso impacto de las convulsiones financieras que tienen por epicentro a Estados Unidos, aunque las dos potencias asiáticas aún no están en condiciones de convertirse en los motores de una reactivación de la economí­a mundial, afirmaron analistas.


«Estados Unidos sigue siendo la mayor economí­a del planeta. Si tiene problemas, arrastra al resto del mundo», afirma Sherman Chan, una analista de Moody»s Economy.com, con sede en Sidney.

«No creo que China e India estén ahora en condiciones de salvar al resto del mundo», agrega.

En Asia, los expertos se muestran prudentes en sus evaluaciones.

Una crisis como la actual «se ve una vez por siglo. Es un terremoto, pero aún ignoramos qué repercusiones tendrá», dice Amitabh Chakraborty, analista de Religare Securities, de Nueva Delhi.

«India aún no está en condiciones de compensar este tipo de problemas mundiales», confirma.

Aunque no puedan incidir en acontecimientos que se generan a miles de kilómetros, los grandes emergentes asiáticos no han sentido de lleno la onda expansiva de la crisis.

China siguió ostentando en el segundo trimestre un insolente crecimiento económico de más 10%.

«Las economí­as emergentes como la de China aún no se despegaron totalmente de Estados Unidos, pero tienen más posibilidades de repeler los efectos de la crisis financiera estadounidense gracias a un buen crecimiento interno», explica Li Wei, economista de Standard Chartered, de Shanghai.

«El principal impacto de la tormenta financiera se dará en el nivel de riesgo (de las inversiones bursátiles) y en el flujo de capitales hacia los mercados emergentes como el de India», sostiene Rajiv Malik, analista de Macquarie Securities, con sede en Singapur.

«Las inversiones extranjeras directas no deberí­an mermar, pero los flujos de carteras y las acciones de particulares sí­. La reducción de los flujos de capitales deberí­an acrecentar la presión sobre la rupia (india) y debilitarla», añade.

Los economistas destacan que China e India tampoco desean asumir el papel de salvadores de la economí­a mundial.

Pero China, que dispone de las mayores reservas de divisas del mundo, podrí­a aprovechar la crisis para lanzar una ola oportunista de compras de activos de algunos gigantes financieros derrumbados.

«En un escenario ideal, en el cual la crisis acaba a corto plazo, ésta serí­a una ventaja para las inversiones chinas en el exterior», dice Louis Kuijs, economista del Banco Mundial en Pekí­n.

«Algunas firmas chinas podrí­an hallar interés en comprar firmas extranjeras cuyas acciones se desplomaron», comenta.

La crisis deberí­a inducir por otro lado a las autoridades chinas a encarar con mayor prudencia las reformas financieras.

«La exposición de China a la crisis del crédito es aún limitada, debido a que los mercados financieros del paí­s siguen cerrados», apunta Jing Ulrich, experta de JP Morgan.

«La caí­da repentina de muchas instituciones mundiales de primer plano ha provocado inquietud en las autoridades chinas y las llevará a revaluar el ritmo de las reformas del sector financiero», prevé Ulrich.

El gobierno indio aprovechó para criticar a los paí­ses occidentales.

«Quienes nos aconsejaban lo que hacer no han sabido ayudar a sus propios sectores financieros», declaró el ministro indio de Industria y Comercio, Kamal Nath.