Las mujeres y los partidos polí­ticos


«El rol de los partidos polí­ticos en la democracia paritaria es fundamental».

El papel que juegan los partidos polí­ticos en la promoción y desarrollo de la democracia paritaria es fundamental. Su rol intrí­nseco es la representación de la población, así­ como la postulación de candidatos y candidatas a puestos de elección popular. Por tanto, la participación y los espacios que ocupan las mujeres dentro de los partidos polí­ticos son claros indicadores, por un lado, de cómo los partidos polí­ticos conciben a las mujeres, y por el otro, de cuán democráticas son estas instituciones.

Ligia Blanco

La historia de la participación de las mujeres en los partidos polí­ticos evidencia la situación de exclusión de la vida polí­tica que sufre la mitad de la población del paí­s y de lo mucho que aún hace falta por una verdadera democratización del sistema polí­tico.

La participación de las mujeres en los partidos polí­ticos tiene su inicio en la década de 1944-54 cuando se convierten en ciudadanas al lograr el derecho a elegir y ser electas (1945). Durante los años de la Revolución de Octubre se inició un perí­odo especialmente importante para el desarrollo polí­tico que alcanzó también a las mujeres, sobre todo de clase media y de las áreas urbanas. Las mujeres formaron grupos con fines polí­ticos en apoyo a la Revolución, y también se integraron en los partidos polí­ticos de la época, pero siempre en posiciones subalternas.

A la caí­da de Arbenz, algunas mujeres tuvieron que partir al exilio, las que se quedaron no pudieron participar abiertamente y únicamente persistieron las organizaciones polí­ticas anticomunistas con sus ramas femeninas. Las mujeres que no se unieron a la clandestinidad o se fueron al exilio, se vincularon a los partidos polí­ticos de la época. El rol de las mujeres consistió básicamente en formar filiales femeninas que contribuí­an a organizar mí­tines de los candidatos. Las mujeres, con escasas excepciones, no formaban parte de las dirigencias de los partidos, en su mayorí­a formaban parte de la esfera del activismo y cuadros intermedios.

Con el advenimiento de la democracia, la participación de las mujeres dentro de los partidos polí­ticos se amplí­a, las ramas femeninas se fortalecen y las dirigencias a nivel nacional, departamental y municipal incorporan a algunas mujeres. Sin embargo, sigue existiendo una subrepresentación de las mujeres en los partidos que continúan siendo machistas, autoritarios y excluyentes, lo cual se demuestra claramente en las propuestas de candidatas a cargos de elección popular y en la conformación de las dirigencias partidarias. Tanto en las filas de los partidos polí­ticos como en los Comités Ejecutivos de los mismos, es insignificante la presencia de mujeres, aún en los de izquierda. La desigualdad es más patente en cuanto a la participación de mujeres indí­genas.

El nivel de participación, las formas y los espacios ocupados por las mujeres en las estructuras partidarias, las reglas del juego internas para el acceso a las nominaciones electivas, tanto en el plano formal como en la práctica, así­ como la incorporación y el debate o no de los temas de igualdad de género, son todos indicadores del estatus polí­tico de las mujeres en los partidos y de la posición de los mismos frente a la democracia paritaria. masmujeresmejorpolitica@gmail.com