Creo firmemente que, al cabo de los años, todos los varones en el ocaso de la vida nos damos cuenta cabal y con más claridad del papel que la mujer ha jugado en nuestras vidas. Es entonces cuando uno se pregunta si aquello de que cada quien forja su propio destino, es un aserto verídico.
Durante las últimas décadas se ha observado el despertar de la mujer para participar en otras actividades, siendo la política partidista su último y más conspicuo quehacer, marcado por lideresas como Indira Gandhi y la dama de hierro, Margareth Tachter, cuya actuación marcó un hito en la historia.
Probablemente son legión los argentinos que no la olvidan por la muy decidida participación que tuvo en la guerra de las Malvinas. Además no se nos olvide que se decía que la ex primera ministra israelí, la corajuda Golda Meir, no podía usar minifalda porque se le miraban los cojones.
Ha ocurrido así un progresivo desplazamiento de los varones de aquellas actividades que antes eran vedadas a las féminas. Y a ello se refiere la analista gringa Nancy Gibbs, quien en la revista Time de este 8 de Noviembre /010 se lamenta de que son varias las politiqueras gringas a quienes en las campañas, se les ha ido la mano para descalificar a sus oponentes varones. Ahí, según Nancy, encabeza la lista Sarah Palin, quien se refirió al presidente Barack Obama como alguien que no tenía «los cojones» (did not have the cojones) para actuar contra los inmigrantes ilegales. Gibbs también mencionó a Christine O` Connell, quien calificó a su oponente de «poco masculino» y le urgió a que se pusiera bien los pantalones (get your man pants on). Y muchas otras más.
La columnista de Time, Nancy, dice que esta campaña emasculante que ha sido sobre todo prevalente entre las mujeres republicanas es, en mucho, una reacción a las descalificaciones que los varones han hecho de ellas y mencionó, por ejemplo, el que a Sarah Palin se le haya calificado de una diva cantatriz quien había abandonado a sus hijos en la búsqueda de un puesto público para el cual no estaba calificada.
¡¡Y que me dicen ustedes, estimados lectores de los comentarios que los varones han hecho al respecto de los «gruesos muslos y los pequeños senos» de Hillary Clinton (two fat thighs, and two small breasts)!! y a los cuales Nancy Gibbs hace mención en su columna.
Ahora que en nuestra Guatemala son varias las mujeres que han descollado y otras que pretenden descollar en política, pues no deja uno de imaginarse lo que puede venir, sobretodo cuando se ve actuar a mujeres que han heredado y llevan en su sangre genes terroristas de los que aparentan enorgullecerse. ¿Y ya se olvidaron ustedes de aquella fémina que de un manotazo en la cara le botó los anteojos a su oponente político?
Nos queda ahora, a nosotros los varones, hacer un llamado a los varones políticos partidistas para que en su campaña verborréica sean muy respetuosos con la mujer y sepan darle el lugar que se merece como la aportadora de la gracia y de lo bonito dentro del juego político de nuestra Guatemala. Se evitará así, hacerlas caer en un quehacer castrante como está sucediendo en otras latitudes.