Desde hace algunas semanas, el crimen organizado parece haberse acostumbrado a algunas estrategias, sin que las autoridades respectivas localicen estos patrones de conducta para evitarlo.
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Asesinar a personas ha sido una práctica habitual. A principio del año, el promedio se encontraba entre las 12 y 14 muertes violentas al día. A pesar de que en los últimos meses esta tasa haya bajado, la violencia mortal continúa siendo uno de los principales problemas de inseguridad en Guatemala.
Pero, además, el crimen organizado se ha sofisticado con estas muertes, ya que han encontrado la estrategia ideal para poner «la tapa al pomo» a su acción, ya que se ha convertido en hábito el hecho de ir a matar a familiares y amigos de la víctima en el funeral de ésta.
El caso más reciente es el de ayer, en donde cuatro adolescentes fueron heridos por un ataque perpetrado por mareros, cuando los jóvenes estaban saliendo del funeral de uno de sus compañeros, quien había sido víctima de la violencia extrema.
Las cuatro víctimas de ayer salían de dar el pésame a la familia de su amigo; mientras abordaban su vehículo, una motocicleta pasó disparando, aprovechando el tránsito pesado.
Como resultado del hecho, tres de los cuatro jóvenes murieron. Las víctimas mortales fueron identificadas como Kevin González Cuyán, Sandra Maribel y Edin Cuyán.
Asimismo, en otro ataque, José íngel Ortiz, Enrique Alonso Gómez, Ingrid Alejandra Gómez Benavente y í“scar Alexander Loaiza Juárez, todos ellos menores de edad, habían asistido a un velorio; al regresar a su casa, los adolescentes fueron baleados y trasladados al hospital San Juan de Dios en estado delicado.
í‰stos son los casos más recientes, y que deberían despertar ciertas sospechas, ya que la semana pasada se registraron al menos tres casos similares, en donde grupos de mareros acudieron al funeral a asesinar también a familiares o amigos de la víctima.
Violencia en los autobuses
Ayer, también, fue un día fatal para los autobuses, tanto urbanos como extraurbanos, ya que se evidenció aún más la vulnerabilidad de estos medios de transporte.
La cifra de muertos dentro de las camionetas, así como los ataques contra pilotos y ayudantes, asaltos y extorsiones, se aumentó en gran medida ayer.
En primer lugar, el saldo lamentable de un ayudante muerto ocurrió ayer, tras un ataque de mareros a balazos, en Chinautla.
Una camioneta que se dirigía a la capital recibió la «visita» de pandilleros, quienes buscaban robar a los usuarios. El ayudante de la camioneta quiso huir, lo que le valió la muerte. La víctima fue identificada como José Luis López Marroquín.
De la misma manera, un piloto que se resistía a pagar un impuesto de maras, que se elevaba a la suma de diez mil quetzales, fue ultimado a balazos ayer, mientras cubría su ruta. La víctima fue identificada como Arturo Roberto Recinos Ordóñez.
De la misma forma, ayer se registraron varios ataques a buses, incluido uno de ruta hacia El Salvador, que a poco de haber iniciado su recorrido dos supuestos viajantes obligaron a parar en un paso desolado al piloto, para despojar a los usuarios de todas sus pertenencias.
Implicaciones
Todo esto podría provocar serias implicaciones, tanto sociales como en la psicología de las personas. El hecho de no poder realizar los ritos funerarios por temor a réplicas de los ataques, podría tener severas connotaciones psicológicas por no poder desahogarse con plenitud.
Del mismo modo, el viajar en el servicio público de transporte, tanto urbano, extraurbano e internacional, podría provocar el pánico de los usuarios, y motivar las bajas en estos viajes.
Y, a pesar de que se están convirtiendo en patrones de conductas criminales, las autoridades siguen sin darse cuenta de ello.
Ayer, también se dio el caso de un agente de la Policía Municipal de Tránsito de Guatemala, que fue atropellado por un vehículo pesado, registrando con esto el segundo en siete días, ya que anteriormente un agente había perdido una de sus extremidades por el embate de otro automotor que no respetó su integridad ni su autoridad.
Capturan a asaltabuses
Luego del asalto a una unidad de transporte extraurbano que se dirigía hacia a El Salvador el día de ayer, elementos de la Policía Nacional Civil reforzaron los operativos sobre esa ruta, con resultados positivos.
En el kilómetro 9 de la ruta que conduce a el Salvador, en el interior de un bus tipo pullman, con placas C-007 BFM, se detuvo a un hombre de nacionalidad salvadoreña que con granada en mano despojaba a los pasajeros de sus pertenencias. De inmediato fue sometido al orden y trasladado a la estación de la Policía Nacional Civil ubicada en la zona 15.
Ya en la estación policíaca se le realizó un registro de la mochila que llevaba, en la que se encontraron 11 credenciales de ciudadanos salvadoreños y tres teléfonos celulares, además de la granada de fragmentación.
Fue identificado como Giovanni Alexander Vásquez, de 29 años, quien fue conducido a la Torre de Tribunales junto a lo incautado para que el juez de turno dictamine sobre su situación jurídica.
El comisario Francisco Ruiz, jefe del distrito central dijo: «El capturado se presume pertenece a una banda que opera a lo largo de la ruta a El Salvador, y son los responsables de despojar a varios pasajeros de sus pertenencias el día de ayer. Dentro de la banda tenemos información que también es integrada por guatemaltecos, pero las investigaciones continuarán a fin de dar con el resto de los integrantes de la misma. Los operativos seguirán por tiempo indefinido, ya que lo que se busca es dar la tranquilidad a las personas que se conducen en los diferentes medios de transporte. Por otra parte pedimos que los hechos sean denunciados por los afectados, para poder establecer más pruebas y condenar a los detenidos y que no sean liberados por falta de las mismas».