Las memorias de Don Federico Linares


Edgar-Balsells

El pasado domingo 24 de noviembre el economista Federico Linares publica un interesante artículo con el título “Política económica en los primeros dos años del presidente Jorge Serrano”. Por tratarse de un tema de historia reciente, bien vale la pena leerlo con detenimiento, pasados ya diez años de tales acontecimientos. Y es que el estudio de nuestros antecedentes como sociedad democrática debe ayudarnos a forjar el futuro, principalmente en este delicado campo de la vida social que se relaciona con el mundo del trabajo, de la producción y del dinero.

Edgar Balsells


Se pregunta Don Federico inicialmente: “¿qué sucedió en los últimos meses del período del presidente Cerezo? Habría que estudiar y documentar detenidamente este período para emitir opinión”. Es aceptable que el escribiente mencione  que no se tiene toda la verdad, pero subraya luego que consistió en un período que derivó en el trauma de la inflación, y en el desajuste cambiario, que a mi juicio generó múltiples desequilibrios colaterales.

Interesante de lo que relata Linares de cómo se conformó el Gabinete Económico de ese tiempo: primero a él lo llamó Gustavo Espina para invitarlo a hacerse cargo del Banco de Guatemala de donde Linares había salido de puestos de alto nivel para insertarse en la banca privada, lo que es muy usual en los banqueros centrales.

Segundo, Linares le pide permiso a los Castillo Love para volver por un tiempo a ese alto cargo público y ya con un pie en las altas decisiones de la arena política, comienza a conformarse un equipo de altos tecnócratas vinculados a temas públicos y con  amistades  influyentes en el lado privado: Raquel Zelaya, Richard Aitkenhead, Ricardo Castillo Sinibaldi.

Tercero, se conforma un segundo anillo de tecnócratas que es compuesto por Edín Velásquez, Willy Zapata y Antonieta de Bonilla. Al poco tiempo Raquel Zelaya renuncia del Ministerio de Finanzas, pasando a tan importante cargo Richard Aitkenhead, quien estaba de Ministro de Economía. Es así como Aitkenhead pasa a liderar al equipo tecnocrático.
Linares asevera que luego de conformado el equipo: “teníamos bastante claro cuáles eran los problemas económicos de corto plazo por los que estaba atravesando el país, y también las causas que los estaban provocando”. Allí el escribiente abandona la modestia que lo caracteriza, pero revela, eso sí, y ello es muy útil para la posteridad, quiénes han sido los nombres y las cabezas que han impulsado el actual modelo macroeconómico.
Se elabora el Plan de estabilización económica de corto plazo y el Plan de Modernización Económica y Social de Mediano y Largo Plazo. Ambos planes se socializaron con la prensa, según Linares, se consensuaron con el sector privado, y se habló con los sindicatos, principalmente a través de Mario Solórzano, Ministro de Trabajo.
Y sobre lo que se hizo: la liberalización total cambiaria, la apertura de las ventanillas con los grandes entes internacionales, la reducción de subsidios, las reformas sectoriales como la de la energía eléctrica (que no la menciona concretamente el ponente), la colocación de los famosos Cenivacus (que dicho se de paso constituyeron un negociazo para el sector financiero, a tasas que llegaron hasta el 40 por ciento en el corto plazo). Además se habla de una banca “mejor regulada”.
Diez años después bien vale la pena hacer un balance de tales acciones.