El pasado lunes, el Diario de Centro América (diario oficial), publicó el Acuerdo Gubernativo 132-2009, que contiene una serie de normas de austeridad y contención del gasto público en las dependencias del Organismo Ejecutivo en el período de mayo a agosto del presente año fiscal.
De acuerdo con el espíritu de estas disposiciones se restringen los gastos en los rubros de telefonía, viáticos en el exterior, gastos de representación en el extranjero, alimentos para personas, papel de escritorio, combustibles y útiles de oficina. También se prohíbe generar nuevas plazas de empleo con excepción de los Ministerios de Educación, Gobernación y Salud, por la prioridad de las actividades que cumplen para beneficio de la población.
También se congelan las plazas vacantes que pudieran existir en las oficinas dependientes del Poder Ejecutivo, se suprime la posibilidad de otorgar bonificaciones y ascensos a los trabajadores estatales.
La publicación del acuerdo gubernativo en referencia forma parte de los esfuerzos de la administración del presidente ílvaro Colom Caballeros de salir al paso a los efectos de la crisis económica nacional e internacional que ya comienzan a sentirse en el país y que se manifiestan en una disminución del gasto de los consumidores, especialmente de los artículos que no son indispensables.
En los círculos del gobierno existe preocupación porque ya se anticipa un agujero en la recaudación fiscal de aproximadamente 6 mil millones de quetzales como consecuencia de diversos factores, entre ellos la merma en el ingreso de las remesas que los guatemaltecos que trabajan en Estados Unidos envían mensualmente a sus familiares en Guatemala, algunos problemas en las exportaciones y otras dificultades en diversos renglones de la economía.
Las medidas de austeridad ordenadas por el presidente Colom son sin duda un buen comienzo para introducir un poco de disciplina al interior de la ejecución presupuestal, pero no son suficientes, pues hay rubros como el de la publicidad del gobierno y los constantes viajes de los altos funcionarios al extranjero, que constituyen una sangría ofensiva para la pobreza del pueblo.
La publicidad gubernamental es innecesaria, pues nadie cree en la misma y sólo representa un derroche impresionante de muchos millones de quetzales que perfectamente podrían destinarse para fortalecer los programas de educación y las acciones del Ministerio de Salud a efecto de enfrentar el desafío de la influenza porcina que ahora se conoce como gripe A H1N1 y que desdichadamente ya hizo su ingreso a Guatemala. En el campo de la educación, los techos de muchas escuelas necesitan reparación y otras carecen de pupitres.