La Heritage Fundation y el Wall Street Journal tienen casi dos décadas de medir, por medio de un índice, la libertad económica alrededor del mundo. “La libertad económica -la capacidad de los individuos de tener control sobre los frutos de su trabajo y de poder realizar sus sueños- es central para la prosperidad en el mundo.”
Esa es la introducción de la presentación del más reciente índice presentado y a mi gusto envuelve exactamente la importancia que tiene el desarrollo de los individuos y las bases legales sobre las cuales construyen o tratan de construir el progreso de la humanidad. De 179 países evaluados en donde el de mejor resultado es el número 1, Guatemala se encuentra en el lugar 82 con un punteo justo por encima del promedio de calificaciones.
Las variables evaluadas para calificarse en el índice son el estado de derecho, limitación al gobierno, eficiencia reguladora y mercados abiertos. No hay duda que la mayor sorpresa me la dio Chile obteniendo un decoroso séptimo lugar por encima, incluso, de potencias mundiales como Estados Unidos. El rey del índice es y ha sido por mucho tiempo el pequeño territorio de Hong Kong, pero en el top ten hay países interesantes como Canadá que en los últimos años, por medio de gobiernos conservadores, ha logrado hacerse de un lugar privilegiado en el índice principalmente por las políticas tomadas desde hace dos décadas cuando se encontraba inmerso en una profunda recesión producto del irresponsable actuar de los políticos de aquel entonces. Canadá cuenta hoy con un desempleo bajo, una moneda fuerte y un crecimiento económico de sólido envidiable en estos dorados tiempos. Guatemala, por su parte, se ha mostrado durante la historia reciente como un país estacionado, no hemos avanzado ni retrocedido mucho. Es fundamental observar que de poco sirve este o cualquier índice si no se aterriza en la realidad del individuo, aquel que vive con hambre, sin empleo, sin desarrollo o aquel que goza de una mejor calidad de vida con el pasar de los años. Porque aunque este tipo de estudios sea hecho a nivel macro, los que sufren son las personas que en carne y hueso viven las angustias de la vida sin desarrollo, sin esperanza, sin luchar porque de poco sirve.
Es muy interesante ver hacia esos primeros lugares del índice para buscar las medidas o políticas que nos puedan llevar a solucionar el problema de los individuos en Guatemala. La mejor política siempre será la de devolverle el control al individuo y no intervenir en sus sueños. El gobierno solo debiera de intervenir para lograr acuerdos entre individuos y protegerles a unos de los abusos de otros.
De este índice existe una conclusión ineludible, sin discusión; el puesto en el ranking causa el reflejo lógico del desarrollo o el atraso dependiendo de la posición. Se debe pelear sin descanso por devolver el poder a los individuos para que sin demora salgan del atraso, si es lo que quieren, y a los que no lo quieran que asuman sin desvío las responsabilidades y consecuencias de su decisión a nivel personal. Los grandes objetivos del gobierno, de este o de cualquier otro, deben de ser la inversión consiente en el sistema de justicia para lograr el anhelado estado de derecho; reducir la participación del gobierno en el juego económico para que los recursos sean invertidos eficientemente por los individuos; tomar de manera unilateral las medidas necesarias para liberar al mercado, permitir el libre intercambio de bienes y servicios entre guatemaltecos y extranjeros.
La cosecha de estas medidas solo podrá ser la lógica y natural consecuencia del desarrollo humano y por lo tanto, mejores y más felices individuos.