Las gringueras II de II


El artí­culo anterior fue el inicio para conocer parte de la historia de Guatemala y no podemos cambiarla, sean o no de nuestro agrado los sucesos que la motivaron, por ello es que se necesita comprensión para ubicarse en el tiempo en que éstos sucedieron.

Fernando Mollinedo
fermo@intelnet.net.gt

La palabra gringo está compuesta de dos que son (Green que significa verde y go que significa ir, váyase), palabra que utilizaron en algunas comunidades estadounidenses durante la guerra de secesión; aplicada a los soldados del sur con uniforme verde que incursionaban en su marcha hacia el norte de dicho paí­s, conminándolos a que se retiraran de los lugares ocupados. Yankee, palabra del idioma inglés; adjetivo. Natural de Nueva Inglaterra, en los Estados Unidos de América del Norte, y por extensión, a los naturales del norte de esa nación. Aplicada a los soldados de la región norte de los Estados Unidos de América, mismos que vestí­an uniforme azul con una franja vertical de color amarillo en los costados de los pantalones. Pues, tanto gringos como yanquis han ocupado el territorio nacional durante varias oportunidades, cabe recordar los grupos de soldados «rangers» que estuvieron entrenando en la finca La Helvetia ubicada en el departamento de Retalhuleu a los exiliados cubanos con el fin de prepararlos para la invasión a la Bahí­a de Cochinos en Cuba en el año 1961. Y en cada lugar donde hubo presencia de soldados estadounidenses se dio el fenómeno de «las gringueras», circunstancia con sus luces y sus sombras que no se puede negar, aunque lastime la susceptibilidad de algunos incondicionales admiradores del US Army. El artí­culo anterior y el presente pretenden compartir la información histórica de los perí­odos de permanencia militar extranjera acaecidos en territorio guatemalteco durante distintas épocas, para saber que no sólo por medio de la inoculación practicada a ciertas personas de ciertos sectores sociales fueron transmitidas algunas enfermedades de transmisión sexual; lo cual no podrí­a probarse de manera directa y enfática, pero, sí­ fue del conocimiento público en su oportunidad. Con lo anterior no quiero decir que sólo los soldados estadounidenses fueron portadores y propagadores de transmisión sexual; debemos recordar el perí­odo de la conquista española, quienes con sus soldados fueron los transmisores de enfermedades nuevas en el continente; así­ es pues que, durante las ocupaciones o estadí­as de ejércitos extranjeros la población aborigen o nacional estuvo expuesta al contagio de enfermedades, por contacto directo o por inoculación. También la migración forzada de grupos sociales centroamericanos hacia Guatemala en las décadas de los años 70 y 80, fue motivo para la propagación de enfermedades en los centros dedicados al comercio sexual como cantinas, bares, casas cerradas, prostí­bulos de alta «alcurnia» reconocidos y la prostitución clandestina.