El artículo anterior fue el inicio para conocer parte de la historia de Guatemala y no podemos cambiarla, sean o no de nuestro agrado los sucesos que la motivaron, por ello es que se necesita comprensión para ubicarse en el tiempo en que éstos sucedieron.
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La palabra gringo está compuesta de dos que son (Green que significa verde y go que significa ir, váyase), palabra que utilizaron en algunas comunidades estadounidenses durante la guerra de secesión; aplicada a los soldados del sur con uniforme verde que incursionaban en su marcha hacia el norte de dicho país, conminándolos a que se retiraran de los lugares ocupados. Yankee, palabra del idioma inglés; adjetivo. Natural de Nueva Inglaterra, en los Estados Unidos de América del Norte, y por extensión, a los naturales del norte de esa nación. Aplicada a los soldados de la región norte de los Estados Unidos de América, mismos que vestían uniforme azul con una franja vertical de color amarillo en los costados de los pantalones. Pues, tanto gringos como yanquis han ocupado el territorio nacional durante varias oportunidades, cabe recordar los grupos de soldados «rangers» que estuvieron entrenando en la finca La Helvetia ubicada en el departamento de Retalhuleu a los exiliados cubanos con el fin de prepararlos para la invasión a la Bahía de Cochinos en Cuba en el año 1961. Y en cada lugar donde hubo presencia de soldados estadounidenses se dio el fenómeno de «las gringueras», circunstancia con sus luces y sus sombras que no se puede negar, aunque lastime la susceptibilidad de algunos incondicionales admiradores del US Army. El artículo anterior y el presente pretenden compartir la información histórica de los períodos de permanencia militar extranjera acaecidos en territorio guatemalteco durante distintas épocas, para saber que no sólo por medio de la inoculación practicada a ciertas personas de ciertos sectores sociales fueron transmitidas algunas enfermedades de transmisión sexual; lo cual no podría probarse de manera directa y enfática, pero, sí fue del conocimiento público en su oportunidad. Con lo anterior no quiero decir que sólo los soldados estadounidenses fueron portadores y propagadores de transmisión sexual; debemos recordar el período de la conquista española, quienes con sus soldados fueron los transmisores de enfermedades nuevas en el continente; así es pues que, durante las ocupaciones o estadías de ejércitos extranjeros la población aborigen o nacional estuvo expuesta al contagio de enfermedades, por contacto directo o por inoculación. También la migración forzada de grupos sociales centroamericanos hacia Guatemala en las décadas de los años 70 y 80, fue motivo para la propagación de enfermedades en los centros dedicados al comercio sexual como cantinas, bares, casas cerradas, prostíbulos de alta «alcurnia» reconocidos y la prostitución clandestina.