Enrique Anleu-Díaz
La Revolución del 20 de 0ctubre de 1944 analizada bajo los ángulos populares, trajo evidentes cambios a una nación que en proceso de crecimiento demográfico, le eran inherentes ante nuevas situaciones de orden social y económico. Previo a ella, el desarrollo del capitalismo incipiente que se había suplantado con el gobierno liberal de 1871, había alcanzado un monopolio del país. Grandes consorcios obtuvieron contratos por larguísimos años sobre derechos de exportación- importación de productos guatemaltecos como el banano y el transporte, por lo que la revolución burguesa , como producto de intereses sociales que encontraron su unidad coyuntural para derrotar una vieja estructura política, realizó notables transformaciones que significaron un cambio general en la situación del país.


La asamblea que contenía representación de todos los intereses sociales que intervinieron en este proceso destaca el papel principal de los universitarios electos diputados, quienes en la constitución dan un contenido que se orienta hacia la liberación económica nacional, y en oposición al latifundismo.
Dentro de lo más importante que realiza el régimen, está el haber permitido la organización de sindicatos como una parte de la lucha de los partidos políticos gubernamentales. «Se fueron abriendo vías para una nueva sociedad. Universitarios y profesionales dirigiendo la administración, un ejército unificado, asegurando el proceso, estimulando otras formas económicas .
Refiere Davison cómo en las diferentes ramas de la economía de enclave emergían los obreros y artesanos en la ciudad, ya que ésta economía era un puntal de las relaciones capitalistas del país. La organización de éstas sin una brújula clara, dirigida por partidos políticos gubernamentales que auspiciaron el desarrollo de la burguesía nacional y la continuidad de este proceso, cristalizaría con el código de trabajo «que otorgó y confirmó los derechos de organización y defensa judicial para los trabajadores, los intereses opuestos dirán que se trataba de un gobierno plenamente comunista por tener inclusive cláusulas sobre indemnización. La oposición conservadora en el congreso lograría imponer que el sindicalismo no se extendiera al área rural, aunque sería solo por unos años.
Se logra un establecimiento del Seguro Social, y aunque hay una resistencia de las familias oligárquicas existentes y de la United Fruit Company, la mediana propiedad rural se iría colocando paulatinamente al lado de éstas, y lo más importante, la Reforma Agraria que produce repercusiones políticas y sociales para la sociedad en conjunto.
Los aportes dentro del terreno cultural que parten del pensamiento antropológico guatemalteco sobre la realidad étnica, se realizan junto con un proyecto nacional que incluye la incorporación de la población rural al desarrollo nacional y la creación de instituciones específicas que se dedican al conocimiento de los grupos étnicos de Guatemala, de ello, se reconoce a la sociedad guatemalteca como multiétnica y pluricultural.
Después de tal gesta, se entra a un período de relativa calma y tranquilidad, propiciado por la nueva situación , lo que permitió el desarrollo de las artes por nuevos derroteros que se dirigen a la búsqueda de fórmulas estéticas, tomando dentro de la temática, la exaltación de un nacionalismo simbolizado en el campesinado, en las luchas sociales, la tierra, los obreros, el proletariado, y los vínculos con las leyendas populares que aún sobreviven en la relación mágico-religiosa, mezclándose de muchas maneras al destino del campesino indígena. Habiéndose realizado en toda América parecida situación de lucha de clases, la obra de artistas tales como Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco y Rufino Tamayo, fueron modelo para valorar la función social del arte en tal situación. El papel que asume este, lo liga primero a los cambios en la enseñanza artística y luego a las expresiones nuevas; éstas, dentro de una ideología que refleja las diferentes situaciones sociales y políticas permitidas en este nuevo clima de libertad, pero también existe la preocupación conforme avanza el proceso político, por la integración artística sobre la función social de su profesión. En tal sentido, conforme se va afincando el nuevo orden, va permitiendo al arte la libertad de análisis y el cuestionamiento del papel del mismo en la nueva conformación social.
Pintores y escultores realizan obra alentados del nuevo vigor del que se inyectan.
Con la tranquilidad que sucede al movimiento revolucionario, los artistas ahondan sus preocupaciones hacia el hacer problema del objeto artístico, según palabras del escultor Dagoberto Vásquez; fueron enviados a Estados Unidos, Chile, México Italia y Francia pintores y escultores. Un grupo que realiza labor de acuerdo a las expresiones mas avanzadas, lo forman Miguel Alzamora, Roberto Ossaye, Arturo Martinez, Adalberto de León. Siendo la obra más reciente entre ellos, la de Dagoberto Vásquez, Roberto Gonzáles Goyri, Rodolfo Galeotti Torres, Guillermo Grajeda Mena, Juan Antonio Franco y Max Saravia Guaal.
Se asocian unos artistas e intelectuales en el grupo «Saker-ti» (amanecer), que propugnaba por un arte nacional, democrático y realista, iniciándose la reorganización en forma seria de los «trabajadores culturales», (artistas y literatos) quienes eran apoyados por la señora María Vilanova de Arbenz.
El clima era propicio para aglutinarse en grupos que toman dentro del contexto revolucionario diferentes posiciones estéticas; así, surge el AGEAR, (44- Asociación Guatemalteca de Escritores y Artistas Revolucionarios) el APEBA (1944) y posteriormente se asocian otros artistas, aunque de tendencias no políticas como el caso del Grupo Arcada» de paisajistas (1950) y la Corporación de Pintores y Escultores Plasticistas de Guatemala.
Es importante consignar que en cierto momento del desarrollo artístico revolucionario, se realizan los intentos de la integración funcional de la arquitectura, pintura, escultura, » éste afán creativo y social que engendra el nuevo movimiento político y social» en opinión del escultor Roberto Gonzáles Goyri , produce en su importancia por expresarse, los primeros ensayos de «aplicación» de pintura y escultura en algunas de las escuelas tipo federación, obras éstas del pintor muralista Juan Antonio Franco y del escultor Rodolfo Galeotti Torres.
El mismo Gonzales Goyri considera que «estos ensayos solo quedan en eso, según sus palabras, en mera aplicación, en ornamentación, ya que el problema de colaboración orgánica que es como debe entenderse la integración, se queda al garete.»
De igual manera califica el artista citado con anterioridad los murales ejecutados posteriormente en el Congreso de la República por los pintores Juan de Dios Gonzales, Victor Manuel Aragón y Miguel íngel Ceballos Millián. Estos intentos renovadores solo pueden alcanzar plenitud después, en obras como el palacio municipal de la ciudad de Guatemala, (1954-58) que inicia una serie de construcciones producto de la vuelta a la patria de los primeros arquitectos que se han ido a formar fuera de Guatemala
Al filo del año 54, los artistas realizan obra de carácter social-político. Es el momento para tal expresión. En el campo del grabado en la Escuela Nacional de Artes Plásticas, cuyo nombre sustituye al de Academia Nacional de Bellas Artes, se nombra como maestro de esta rama, al artista español Jesús Matamoros Llopis, cuya enseñanza se da dentro de la línea realista, inmersa en la educación social que poco antes de la guerra civil, y prolongada durante ella, se practicó en España.
De las enseñanzas de Matamoros Llopis, se forman Víctor Manuel Aragón, Juan de Dios Gonzales, Oscar Barrientos, Miguel íngel Ceballos Millián, trabajando también Roberto Ossaye. Viene luego el grabador García Bustos contratado para organizar un «taller libre» de grabado en la Escuela de Artes Plásticas; este grabador se había formado en el taller de Gráfica Popular de México y en el que la revolución dio suficiente temática de tipo político-social y popular.
En esta época se realizaron certámenes y se ofrecieron becas a la elaboración de carteles producidos por el Taller de Gráfica. En los mismos, la temática era » la Reforma Agraria, la lucha contra la intervención extranjera, la marcha del plan vial ( la carretera al atlántico), el Puerto de Santo Tomás, la Hidroeléctrica de Marinalá.
La producción de los artistas fue grandiosa. De estas enseñanzas participaron Victor Manuel Aragón, Oscar Barrientos, Mario Barillas, Miguel íngel Ceballos Millián, Juan Gualberto Cu Caal, Rina Lazo, Wilfredo López Flores, José López Maldonado, Arturo Martínez, José Rafael Mora, Fernando Oramas, Jacobo Rodríguez Padilla, Víctor Vásquez Kestler y Luis Alfonso Zaldívar. Estas estampas lamentablemente provocaron que el nuevo gobierno procediera a cerrar la escuela, pues argí¼ía que había en ella enseñanzas comunistas.
De éste grupo, es de notar que aunque en algunos la técnica del grabado les permitió expresarse en ese campo, no llegaron a entusiasmarse por la temática, que adquiría tintes propagandísticos, cerrando el camino a cualquier que se saliera del prototipo de realismo establecido, que cumplía una función cartelística en los grupos proletarios.
Pasados los primeros años de la revolución y explotados los temas de indios atléticos significando al campesino que se aprecia en Galeotti, y luego las «mengalas, soldados y retratos de Grajeda Mena o Dagoberto Vásquez», se empieza a sentir dentro del grupo, opina el pintor y grabador Roberto Cabrera, «las tendencias » modernas» provenientes del otro lado del atlántico, y que en Nueva York toma vuelos de internacionalidad; Gonzáles Goyri y Roberto Ossaye son los nuevos escanciadores en ese otro juego dilatador»1.
A estos niveles, el arte guatemalteco trata de conciliar las normas de diversas corrientes importadas (cubismo, expresionismo, surrealismo, abstracto expansivo) con los productos estereotipados del realismo divergente, en opinión de Cabrera; Sobre Vásquez y Grajeda Mena, a raíz de recientes exposiciones de ambos (1968- Escuela de Artes Plásticas), el pintor vierte un criterio crítico sobre la observación en ellos de la temática en los años 40,: fusilados, desnudos, jinetes y lavanderas en bloque que descienden de Rivera y Sequeiros, o las » cabezas de mujer indígena».
La valorización de la obra de Roberto Gonzáles Goyri la aprecia en el contexto del momento, como lo que quedó interrumpido de la obra de Ossaye.
En cuanto a la música, el gobierno de la revolución da nacimiento a la Orquesta Sinfónica Nacional y el Coro Guatemala.
La Orquesta Sinfónica, si bien tuvo sus inicios gracias al maestro José Castañeda, al fundar su grupo «Ars Nova», logra un pequeño subsidio del gobierno por lo que se transforma en la «Orquesta Progresista» apoyada por un partido político. Ante esta situación, el maestro Castañeda se retira, nombrando el gobierno Ubiquista a un músico extranjero, Gastón Pellegrini para que se haga cargo de ella. Referencias de los que integraban el grupo aluden al maltrato por parte del director, imposición de arrestos y otras medidas a todas luces denigrantes que tuvieron que soportar. Al triunfar la revolución, se transforma en Orquesta Sinfónica Nacional nombrando al maestro Andrés Archila director de la misma, y respirándose un ambiente nuevo y agradable que permitió la superación del conjunto.
Con la revolución se logra la dignificación del artista, libertad creativa, exaltación del arte. Al mismo tiempo la creación musical da sus frutos con artistas que componen obras dentro de un nuevo ambiente, si ya habían indicios de querer transformar las tendencias musicales con obras de autores como Rafael Vásquez que un historiador de la música guatemalteca, otras como la obertura 20 de Octubre de Benigno Mejía, así mismo su concierto para clarinete y su suite regional, reflejan otras pautas en la creación musical. El maestro José Castañeda, por muchas razones es un renovador en tal período, incursionando sobre nuevas tendencias escribe sinfonías, la obra orquestal «La Serpiente Emplumada», la ópera infantil «Emulo Lipolidón» y de sus investigaciones, crea un nuevo sistema de notación musical que le vale las «Palmas Académicas» otorgadas por el gobierno Francés. Artistas jóvenes se sienten estimulados, habría que mencionar entre ellos a Salvador Ley, Manuel Herrarte, José Arévalo Guerra. Regresa también de París Ricardo Castillo, quien se adapta al medio con varias composiciones de tendencia nueva, le acompaña su esposa la eximia pianista Georgette Contoux, que contribuyó al medio como profesora de piano. El hecho de existir una orquesta Sinfónica, permite la realización de obras dentro de nuevas poéticas musicales.
Se crea la Dirección General de Bellas Artes, iniciándose las temporadas sinfónicas, posteriormente se establece el Certamen Permanente de Ciencias, Letras y Bellas Artes «15 de Septiembre»; la orquesta Sinfónica Nacional actúa bajo la dirección de grandes directores invitados, así también participan solistas de primera magnitud.
.El Conservatorio Nacional de Música se renovó con planes de estudios acordes al Momento, el gobierno hizo disponibles bolsas de estudio para dar oportunidad a jóvenes talentosos de recursos limitados.
Este período significó una coyuntura importante en el desarrollo de todas las artes en el país. Sus alcances se extendieron hasta muchos años después, signando tal época como una de las más importantes en la vida artística y cultural de Guatemala.