Las explicaciones de los funcionarios


Cuando uno lee en la prensa las explicaciones que ofrecen los funcionarios públicos al ser interrogados en el Congreso sobre el manejo de sus respectivos presupuestos se pregunta si es tan consistente la concertación de toda la prensa del paí­s para dejarlos en evidencia o si realmente son tan ineptos que no pueden dar respuesta satisfactoria a las interrogantes que les hacen las bancadas de oposición. Honestamente hablando y a la luz de las experiencias, me inclino por lo segundo porque es obvio que muchos de los ministros y sus asesores no se toman siquiera la molestia de prepararse adecuadamente cuando son invitados por diputados para referirse a los temas propios de sus carteras.

Oscar Clemente Marroquí­n
ocmarroq@lahora.com.gt

Ayer le tocó el turno a los encargados de la salud pública y, al tenor de las notas informativas de todos los medios, les fue como la culpa traidora porque los diputados patriotas los dejaron en evidencia como gente con pocas respuestas para las dudas sobre la forma en que manejan el presupuesto. Y no fue sólo el ataque directo contra el viceministro encargado de contratar los servicios de hemodiálisis, sino que el mismo tema de las transferencias para cohesión social lejos de disipar dudas las terminó acrecentando.

Y en ese campo cualquier resquicio que vaya quedando será aprovechado para cuestionar el programa en su conjunto porque es sabido que una polí­tica de ese tipo genera reacciones muy profundas entre todo el coro neoliberal que domina el escenario del paí­s. Por ello es que resulta absurda la falta de preparación de los funcionarios que llegan al Congreso porque todos saben que es exactamente en la cuestión de la cohesión social y sus transferencias que se centrará la mayor atención, toda vez que siendo ese programa algo así­ como la joya de la corona del gobierno de los esposos Colom, es el blanco de la mayor suspicacia respecto a la forma en que se gastan los fondos públicos.

El mismo ministerio de Finanzas que esta semana entregó al Contralor de Cuentas toda una serie de códigos para transparentar el gasto evidenció improvisación porque ahora ya el licenciado Mencos les indicó que esos códigos no sirven para los fines de fiscalización. Me imagino que el presidente Colom se ha de poner como mil diablos cada vez que arrinconan a sus ministros y funcionarios con preguntas relacionadas con el tema de la cohesión social, pero más debiera indignarle que quienes son sus cercanos colaboradores no tengan especial cuidado de prepararse para evitar que en ese tema queden espacios para que les vuelen leño a diestra y siniestra.

En el proceso de discusión del presupuesto y ante la romerí­a de los ministros en el Congreso para justificar sus peticiones de mayor asignación de recursos, iremos viendo que los que de alguna manera están relacionados con los programas sociales serán los más cuestionados y en ese sentido la falta de preparación y, sobre todo, de respuestas que evidencien vocación de transparencia, es inaudita a inadmisible. Lo visto ayer con los encargados de salud es patético porque pusieron en bandeja a la oposición los elementos para que puedan continuar con sus crí­ticas al punto que será el más señalado y alrededor del cual se puede asegurar que van a enfocarse todas las baterí­as.