LAS CONSULTAS DE LOS FUTBOLEROS


Es frecuente que con mis pacientes platiquemos sobre fútbol y esta plática es especialmente emotiva si se trata de sacerdotes españoles que me convencen de que el equipo de sus simpatí­as, a pesar de que haya perdido, siempre es el ganador.

Dr. Carlos Pérez Avendaño

La rivalidad entre los del Real Madrid y los del Barsa, debido al apasionamiento de los ibéricos, hace que esas visitas a mi consultorio sean una experiencia como en las tascas madrileñas.

D. Antonio Rodrí­guez constituye un caso especial a quien precisa cuidar su corazón con delicado esmero evitando tanto los excesos en su diario caminar pero, especialmente, cuando hay juego del Real. Es que las alegres emociones de una ganancia pero sobre todo la frustración de una pérdida, de verdad que afectan en mucho el funcionamiento de su órgano vital. Una medida adecuada serí­a, según muchos entre quienes le cuidan, el no permitirle que vea esos partidos, pero creemos que el privárselo acarrearí­a consecuencias inimaginables.

Otro caso especial de fanatismo futbolero, lo constituye d. Carmen viuda de Morán, retalteca de pura cepa y quien varias veces asistió con d. Chepe su esposo (q.e.p.d.), a varios mundiales de fut. Sus simpatí­as son por el Barsa, y su í­dolo es Ronaldino. D. Carmen tiene una admirable capacidad de análisis por lo que, hubiera gozado en mucho siendo manager de algún equipo galáctico, pero, como ella dice, para eso, no nos ha llegado el turno a las mujeres.

Otra fuente de información, es el padre Javier, párroco de San Judas Tadeo, también un realista del Real que todaví­a no concibe como fue que al británico David Beckham lo dejaron ir a gringolandia a jugar con el pescado Ruiz. Durante una de sus homilí­as de los sábados por la noche el padre nos hizo un sorprendente cálculo de lo que le pagan a ese David inglés por cada patada que se despacha y que es en mucho, mucho más que lo que el Comité Femenino de su parroquia se hace con una Kermés

El padre Antonio López, de Capuchinas, ha programado misas y confesiones en un horario que no coincida con la hora de los partidos y cuando frente al televisor contempla al Real, le ha pedido a su coadjutor, el padre Varela, que se encargue de las llamadas telefónicas. Por ello no es conveniente confesarse con el p. López cuando ha perdido el Real, porque las penitencias que bajo la influencia de su disgusto, le impone al pecador son, entonces, de pronóstico reservado.

Menos mal que la fiebre del fútbol es un distractor para los guatemaltecos inmersos en la violencia que a diario nos castiga. Hijos, nietos y naturalmente los bisnietos nos entretienen con sus actividades futbolí­sticas, y por ahí­ anda el penúltimo de los bisnietos, Cristian Pemueller Marroquí­n, quien a sus dos años ya goza calzando sus zapatos de fut, y a quien cuando es su padre quien lo baña le viste camiseta del Barsa, pero cuando es la madre, luce una del Real.

A ese Cristian, nuestro bisnieto número ocho la Lila mi mujer le llama «mi enano horroroso», y es a quien ahora yo me he referido como «el penúltimo bisnieto». Ello debido a que hace pocos dí­as nos embargó de felicidad la noticia del embarazo de Isabel, esposa de Juan Fernando, quienes hace pocas semanas se enteraron que Dios les habí­a concedido la dicha de procrear con í‰l a quien ya es nuestro noveno bisnieto y quien no sabemos si será de los rojos o los cremas. De lo que sí­ estamos seguros es que, ya sea varón o mujer, será fanático del Real.