Es interesante ver hacia otras realidades más complejas para entender mejor lo que sucede en nuestro aldeanismo vernáculo y folclórico centroamericano. En este caso, España y México son realidades interesantes, y la quiebra del cuarto banco español –Bankia- resulta inspirar un escenario en donde salen a luz los trapos al sol de esa sempiterna mescolanza de intereses entre el Dinero y el Poder pues allí no se salvan ni socialistas ni conservadores rajoyianos o aznaristas.
Lo cierto es que de las privatizaciones y continuas fusiones bancarias de hace algunos años, se ha pasado al vergonzoso aporte de dinero público, al punto que en su columna del domingo, el prestigiado analista del Diario El País, Joaquín Estefanía, asevera que el Estado español ha puesto una cifra equivalente al 11.5 por ciento de su Producto Bruto anual.
Por su parte, el propio Editorial del Diario El País, del día domingo, habla de una cadena de casos de “mala práctica” bancaria, entre los que se subraya el desconocimiento de las técnicas de gerencia y el nombramiento de funcionarios con poca experiencia en los duros retos de la “banca de calle”, por parte del Alto Tecnócrata, Rodrigo Rato, quien es a la vez el niño bonito del banco central y del Fondo Monetario Internacional; entes en donde ha fungido este político, disfrazado de tecnócrata, por “largo rato”.
Ha sido esa Díada de políticos y banqueros que ha dado origen a todas estas fallidas operaciones y fiascos, que hoy se pretenden cobijar, por la “clase política”, como que son causadas únicamente por los ventarrones de la crisis financiera mundial. Y es que en Bankia, antes de Rodrigo Rato estuvo Miguel Bielsa, un neófito en esas lides, cuya única virtud para estar en la poltrona financiera es ser amigo íntimo de José María Aznar y Ana Botella.
Se habla así de la increíble suma en riesgo, equivalente a 32,000 millones de Euros, siendo que lo primero que hace Rajoy es convertir en acciones un préstamo de más de 4,000 millones que ya se le había otorgado a Bankia, que venía cojeando desde la famosa “crisis subprime” que estalló en el mundo en el segundo semestre de 2008.
Adicionalmente, el Ministerio de Economía ha debido salir al frente del nerviosismo de los mercados, aseverando que garantizará los depósitos de todos los españoles vinculados a Bankia, en donde se encuentran inmersos grandes intereses políticos y financieros, en virtud de que incluso la muy conocida Caja Madrid pasó a formar parte de tal grupo.
Es así como Bankia, pasa a ser la octava entidad bajo el control estatal desde que estalló la crisis, siendo la más importante de todas las intervenidas, pues cuenta nada más y nada menos que con 10 millones de clientes y un monto de activos equivalente a 440 mil millones de dólares.
La primera moraleja es que debe contarse con miradores independientes y muy profesionales para vigilar todo lo que se hace en la banca privada y en la banca central, que transan millones con dinero prestado de los depositantes y de los contribuyentes a la Hacienda Pública.
En segundo lugar resulta vital reflexionar sobre la necesidad de que la banca se maneje lo más profesionalmente posible, sin esa viscosa sed de poderes con las instancias públicas, incluyendo por supuesto a la “clase política”.