Víctimas de la crisis económica mundial, las compañías aéreas europeas sufren una pérdida tras otra y esta mala racha amenaza con prolongarse debido a la subida del precio del petróleo y a la disminución de los viajes como consecuencia de la gripe porcina.
El director general de British Airways, Willie Walsh, advirtió con pesisimo de que «en el horizonte no hay ninguna mejora inmediata» de la situación.
Un año después de haber registrado un beneficio récord, la compañía aérea británica anunció el viernes una pérdida neta de 425 millones de euros (590 millones de dólares) en su ejercicio 2008/2009, que cerró en marzo.
La época de oro también quedó atrás para su rival Air France-KLM, que registró su primera pérdida anual desde la fusión franco-holandesa en 2003: 814 millones de euros (1.137 millones de dólares) en el periodo 2008/2009.
Para achicar gastos, el grupo anunció la supresión de 3 mil puestos de trabajo, aunque sin despidos.
La compañía aérea española Iberia registró pérdidas por 92,6 millones de euros (129 millones de dólares) en el primer trimestre de 2009. A mediados de mayo anunció un plan de recorte de 110 y 125 millones de euros que incluye suspender incorporaciones previstas y no renovar los contratos temporales de sus empleados.
De los gigantes europeos, sólo la alemana Lufthansa ha logrado limitar los daños y prevé seguir obteniendo beneficios en 2009, a pesar de una pérdida operativa de 44 millones de euros en el primer trimestre.
No obstante, el mes de abril ha sido poco fructífero para la compañía alemana que registró una caída del 6,1% en su cifra de pasajeros.
«Todas las compañías aéreas vivirán un año sumamente difícil», y estas perspectivas sombrías «han sido reforzadas por la subida de los precios del petróleo», declaró Didie Brechemier, consultor de Roland Berger.
La mayoría de las compañías aéreas aprovechó el aire fresco que supuso la bajada en los precios del petróleo en el segundo semestre de 2008 reduciendo sus gastos en carburante, pero el oro negro volvió a una tendencia en alza a fines de la semana alcanzando los 60 dólares el barril.
La excepción en este contexto fue Air France que previendo, una subida contínua del petróleo, compró queroseno a un precio fijo por adelantado, que resultó ser mucho más alto que la realidad del mercado.
Como consecuencia de la caída del comercio mundial, el tráfico del flete aéreo se derrumbó. Y del lado de los pasajeros, los turistas decidieron ajustarse el cinturón y los hombres de negocios dejaron de viajar en clase business y se pasaron a la económica.
En marzo, el tráfico de pasajeros cayó en 11% en todo el mundo.
La Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA), teme que a los efectos de la crisis económica mundial se sumen ahora los de la gripe porcina (virus A/H1N1).
Para Bremechier, la crisis ha modificado las prioridades en el sector aéreo.
«Es la oportunidad para acelerar la consolidación, hacer alianzas o fusionarse y hacer evolucionar en profundidad el modelo económico», opinó.
El único ejemplo de ello son la estadounidense Delta y Air France-KLM que lanzaron una empresa conjunta que comparte gastos e ingresos de sus vuelos entre Estados Unidos y Europa.
Frente a la crisis, las compañías redujeron la cantidad de aparatos en vuelo, suprimieron destinos y/o redujeron las frecuencias de algunos trayectos.
«Las compañías aéreas están más obligadas más que nunca a reducir gastos, pues nunca ha sido un sector que engendrara muchísimos beneficios», explicó a la AFP Olivier Fainsilber, asociado al gabinete de consejeros Oliver Wyman.
Pero «deben mantener un servicio de calidad adaptado a las necesidades del cliente, sea diplomático o turista con mochila».
Lufthansa y Air France invirtieron en su primera clase para «atraer a clientes que antes viajaban en jet privado», explicó. Esos clientes tienen ahora un recibimiento VIP pues «los llevan en coche hasta el avión», agregó.
Las crisis de ansiedad por el perro que viaja en la bodega se terminó, al menos en Estados Unidos, donde una aerolínea propone a partir de julio próximo vuelos especiales exclusivos para mascotas.
El primer vuelo de Pet Airways («Aerolíneas Mascota») despegará el 14 de julio de Teterboro, un pequeño aeropuerto privado situado a 16 km al noroeste de Nueva York, con destino a Washington, Chicago, Denver y Los Angeles.
Cada viaje cuesta $149. «Tuvimos la idea tras soportar el sufrimiento de los viajes de Zoe, nuestro jack russell terrier» explica Alysa Binder, co-fundadora de la empresa en 2005 junto a su marido Dan Wiesel.
Pet Airways, cuyo objetivo autoproclamado es «ofrecer una solución segura y confortable para el transporte de animales domésticos», debutará con un Beechcraft 1900 transformado, suministrado por la empresa charter Suburban Air.
Previsto para 19 pasajeros humanos, el avión podrá transportar 50 perros y gatos porque los asientos fueron reemplazados por tres niveles de estanterías donde van colocadas las jaulas de viaje especialmente fabricadas para el avión.
El sistema es simple: se deja al animal en una sala especial del aeropuerto «no más tarde de dos horas antes del despegue y hasta 72 horas antes», precisa Pet Airways.
La empresa se hace cargo del animal y un asistente vela por su alimentación y su higiene hasta el embarque, «lo cual está muy lejos de ser así en los vuelos con seres humanos, donde el pobre animal tiene que aguantarse a veces mucho tiempo», destaca la empresa.
Ese cuidado de los detalles sigue a bordo, donde el asistente hace una ronda cada cuarto de hora. Tras el aterrizaje hay otro paso por los baños para animales, que son luego entregados a sus dueños en la sala de arribos. En caso de que el amo no pueda ir a buscarlo, el animal puede pernoctar con la empresa.
Según estudios efectuados en Estados Unidos, donde se profesa un verdadero culto a los animales domésticos, unos 76 millones de perros y gatos norteamericanos viajan cada año, de los cuales dos millones en avión, donde sólo algunos animales muy pequeños se admiten en la cabina.
Los dramas en las bodegas son relativamente frecuentes. Según la Sociedad protectora de animales, se relevan unos 5 000 accidentes cada año.
Por lo general se trata de accidentes por asfixia por falta de oxígeno o quemaduras provocadas por la proximidad de los motores, según los servicios de inspección animal (Animal, Plant and Health Inspection Service, APHIS).
«Los transportes aéreos para animales, por ejemplo, especializados en caballos, existen desde hace tiempo, pero esta empresa es distinta y contrató a un transportista especializado», indicó Elizabeth Cory, portavoz de la Aviación Federal (FAA). «Todas las autorizaciones necesarias fueron obtenidas, y para nosotros lo esencial es el respeto del peso máximo y de la restricción de movimiento en el interior de la cabina, por evidentes razones de seguridad».
Reservado por el momento a perros y gatos, Pet Airways estudia la posibilidad de transportar aves o incluso animales más exóticos.