Las alegres elecciones… ¿para quién son alegres? I de II


GUATEMALA, EJEMPLO DE DEMOCRACIA EN EL MUNDO. Así­ es como los polí­ticos que ejercen el poder por cuatro años, quisieran que el mundo viera a Guatemala durante el ejercicio del poder; porque según ellos, es la mejor época que el paí­s ha tenido en materia de salud, educación, economí­a y cuantos otros rubros puedan habérseles ocurrido.

Fernando Mollinedo

Para el ejercicio del poder, ha sido necesario, durante los últimos veinticinco años, la realización de las elecciones para Presidente y Vicepresidente de la República, diputados, alcaldes y concejos municipales; tales actos de elección, han sido manipulados por las personas que ejercieron el poder en el momento de las votaciones (Lí‰ASE: chantaje, coacción, compra de votos, ofrecimientos de trabajo, regalos de láminas, gorras, llaveros y otros).

GUATEMALA es el mejor ejemplo de la democracia en el mundo; para cualquier actividad se realizan elecciones; hay elecciones en la desprestigiada Confederación Deportiva Autónoma de Guatemala (CDAG) y sus federaciones; hay elecciones en los desprestigiados Colegios Profesionales; hay elecciones en los clubes deportivos en todas las divisiones; hay elecciones en el nauseabundo Congreso de la República de Guatemala; hay elección de autoridades y elección estudiantil en la tricentenaria Carolina con rí­os y mares de dinero proveniente de oscuros orí­genes.

Y llegamos a las máximas instituciones, supuestamente donde se realiza EL VALOR JUSTICIA: La Corte Suprema de Justicia y la Corte de Constitucionalidad. La primera ejemplo mundial de los intereses económicos al servicio de los polí­ticos, militares y de la burguesí­a nacional, todos con el común denominador de ser ladrones. La segunda, manchándose cada dí­a más al estilo de sus profesores ejemplares de la CSJ.

Las elecciones competitivas, libres e imparciales son la esencia de la democracia, su inevitable «sine que non». Los gobiernos salidos de una elección pueden ser ineficientes, corruptos, miopes, irresponsables, dominados por intereses minoritarios e incapaces de adoptar las decisiones que demanda el interés general. Esas caracterí­sticas hacen de estos gobiernos algo indeseable, pero no los convierten en «no democráticos».

La plomiza apatí­a, la anestesia emocional y la vaga sensación de que a uno ya no le importará nada, constituyen los sí­ntomas caracterí­sticos de la sociedad guatemalteca que ya aprendió a «dejar pasar» y «dejar hacer». La apatí­a emocional le permite permanecer impasible ante los sufrimientos diarios y construye gracias a esa insensibilidad, un caparazón afectivo que actúa como un í­ntimo escudo protector con tal de sobrevivir o continuar avanzando en el combate por la vida.