GUATEMALA, EJEMPLO DE DEMOCRACIA EN EL MUNDO. Así es como los políticos que ejercen el poder por cuatro años, quisieran que el mundo viera a Guatemala durante el ejercicio del poder; porque según ellos, es la mejor época que el país ha tenido en materia de salud, educación, economía y cuantos otros rubros puedan habérseles ocurrido.
Para el ejercicio del poder, ha sido necesario, durante los últimos veinticinco años, la realización de las elecciones para Presidente y Vicepresidente de la República, diputados, alcaldes y concejos municipales; tales actos de elección, han sido manipulados por las personas que ejercieron el poder en el momento de las votaciones (Lí‰ASE: chantaje, coacción, compra de votos, ofrecimientos de trabajo, regalos de láminas, gorras, llaveros y otros).
GUATEMALA es el mejor ejemplo de la democracia en el mundo; para cualquier actividad se realizan elecciones; hay elecciones en la desprestigiada Confederación Deportiva Autónoma de Guatemala (CDAG) y sus federaciones; hay elecciones en los desprestigiados Colegios Profesionales; hay elecciones en los clubes deportivos en todas las divisiones; hay elecciones en el nauseabundo Congreso de la República de Guatemala; hay elección de autoridades y elección estudiantil en la tricentenaria Carolina con ríos y mares de dinero proveniente de oscuros orígenes.
Y llegamos a las máximas instituciones, supuestamente donde se realiza EL VALOR JUSTICIA: La Corte Suprema de Justicia y la Corte de Constitucionalidad. La primera ejemplo mundial de los intereses económicos al servicio de los políticos, militares y de la burguesía nacional, todos con el común denominador de ser ladrones. La segunda, manchándose cada día más al estilo de sus profesores ejemplares de la CSJ.
Las elecciones competitivas, libres e imparciales son la esencia de la democracia, su inevitable «sine que non». Los gobiernos salidos de una elección pueden ser ineficientes, corruptos, miopes, irresponsables, dominados por intereses minoritarios e incapaces de adoptar las decisiones que demanda el interés general. Esas características hacen de estos gobiernos algo indeseable, pero no los convierten en «no democráticos».
La plomiza apatía, la anestesia emocional y la vaga sensación de que a uno ya no le importará nada, constituyen los síntomas característicos de la sociedad guatemalteca que ya aprendió a «dejar pasar» y «dejar hacer». La apatía emocional le permite permanecer impasible ante los sufrimientos diarios y construye gracias a esa insensibilidad, un caparazón afectivo que actúa como un íntimo escudo protector con tal de sobrevivir o continuar avanzando en el combate por la vida.