Lanzarán a sucesora de Lula en Partido de los Trabajadores


El Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil inicia el viernes su IV Congreso para formalizar la candidatura presidencial de Dilma Rousseff en las elecciones de octubre. Archivo.

El Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil inicia el viernes su IV Congreso para formalizar la candidatura presidencial de Dilma Rousseff en las elecciones de octubre, y definir un plan de gobierno que dé continuidad a ocho años de gestión de Luiz Inácio Lula da Silva.


Las elecciones de octubre marcarán la primera vez que el PT, partido que cumplió 30 años este mes, se presente a las urnas sin tener el nombre de Lula en la fórmula presidencial.

Rousseff, actualmente jefa del gabinete ministerial, es una economista de 62 años y considerada la «dama de hierro» del gobierno, y aunque no posea una larga historia dentro del PT (ingresó en 1986) su candidatura tiene el fervoroso aval del propio presidente Lula, lí­der histórico del partido.

El viernes, los delegados polí­ticos iniciarán las discusiones sobre el plan de gobierno que el PT y Rousseff defenderán en las elecciones, y los criterios para alianzas partidarias.

Estas últimas son una cuestión central en el escenario polí­tico brasileño y la prioridad será el mantenimiento de la coalición partidaria que garantiza la gobernabilidad a Lula.

Esta definición abre las puertas para que el PT negocie la ampliación de su alianza con el poderoso Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB, conservador) en torno de la candidatura de Rousseff.

Esa polí­tica de alianzas se refleja también en el programa de gobierno, que se pronuncia en favor del «socialismo democrático» pero no propone rupturas con la economí­a capitalista.

El principal documento sobre las directrices programáticas para las elecciones de octubre menciona la «preservación de la estabilidad económica, elevación de las inversiones, aumento de la productividad a través del desarrollo de la infraestructura logí­stica, energética y de comunicaciones».

La propia Rousseff será oradora el sábado ante el pleno del Congreso, y defenderá la «herencia bendita» que el próximo gobierno recibirá gracias a la gestión de Lula, en contrapartida con la «herencia maldita» que el actual presidente afirma haber recibido de su predecesor, Fernando Henrique Cardoso.

Nacido de las huelgas obreras en la periferia de Sao Paulo en febrero de 1980, el PT tuvo un ascenso meteórico en el mapa polí­tico del paí­s, al punto que en 2000 se convirtió en el cuarto mayor partido y en 2002 logró llevar a Lula al Palacio de Planalto (sede de la Presidencia).

Sin embargo, ese crecimiento no estuvo libre de dolores, y en 2005 el PT pasó por la peor crisis de su historia al ser acusado de pagar apoyos polí­ticos con una contabilidad clandestina. El escándalo manchó su bandera de defensor de la ética polí­tica y marcó la caí­da de dirigentes partidarios históricos.